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iniciativa

Un arquitecto de Monesterio crea un proyecto para difundir el cielo estrellado del sur de Extremadura

Carta Estelar Tentudía ofrece la observación del firmamento en grupo

 

Víctor Manuel Guareño con su telescopio. - CEDIDA

Rafael Molina
06/08/2020

Contemplar el cielo estrellado, en una noche de verano, desde espacios naturales y patrimoniales del sur de Extremadura. Este el proyecto turístico que acaba de poner en marcha el arquitecto de Monesterio, Víctor Manuel Guareño, bajo el denominativo, Carta Estelar Tentudía.

La iniciativa surge por la “pasión y la afición” de este amante del universo. “Desde siempre mirando al cielo”; y más aún, desde hace 16 años, fecha en la que cambió su lugar de residencia a esta localidad pacense, donde descubrió lugares “idílicos para contemplar el firmamento”. De un hobby transformado en pasión, a una realidad, que pretende convertirse en la primera empresa comarcal dedicada al astroturismo.

“La idea encanta”, manifiesta el promotor de esta iniciativa, tras comprobar el grado de “satisfacción” de quienes acuden a sus observaciones. “Los cielos de Extremadura están catalogados como unos de los mejores de Europa, y eso hay que aprovecharlo”, explica Víctor, convencido del auge de este tipo de turismo, directamente relacionado con el medio natural, patrimonial, de alojamientos rurales, o gastronómico, de nuestra región. Tanto es así, que tanto en sus propuestas privadas, como en aquellas encargadas por ayuntamientos y asociaciones, no faltan las “catas de vinos, quesos, o productos ibéricos de la tierra”, con las que cerrar largas veladas de avistamiento estelar.

Patrimonio

Aprovechando los magníficos enclaves naturales de la zona, el proyecto está recorriendo buena parte del sur de nuestra región. “Aquí disponemos de todos los elementos necesarios para disfrutar del cielo”, sostiene Guareño: “cielos limpios, poca o nula contaminación lumínica y magníficos recursos naturales y patrimoniales” que hacen de cada observación una experiencia única. La cima de Tentudía, en el monasterio de Calera de León; los espacios naturales de Cabeza la Vaca y Fuentes de León; el castillo de Segura de León, y otros enclaves del sur extremeño como Reina, Oliva de la Frontera, o Valencia del Ventoso, son algunos de los municipios cuyos habitantes están disfrutando de estos talleres, diseñados para un primer acercamiento del público, que fusiona conocimiento astronómico con mitos, leyendas, cultura, naturaleza, e incluso con deporte, pues algunas de las entidades organizadoras incluyen rutas senderistas desde el pueblo, hasta el enclave elegido para las observaciones.

Cada sesión tiene una duración aproximada de dos horas, y dependiendo de las fases lunares, se realizan avistamientos del propio satélite, de distintos planetas, de diferentes constelaciones, o del denominado cielo profundo, para la visión de objetos muy lejanos a la Tierra. Todo ello acompañado de indicaciones y explicaciones científicas, y otras menos serias, plagadas de historias mitológicas sobre estrellas y constelaciones, que a veces “suelen ser las que más gustan”.

La actual situación sanitaria y las medidas de distanciamiento social no presentan inconvenientes para este tipo de actividad, que se realiza en pequeños grupos y por franjas de edad. La experiencia está resultando muy gratificante tanto para sus promotores, como para el público asistente. Se trata, concluye Víctor Guareño, de “tomar conciencia y poner en valor de algo tan estimado fuera de nuestra comunidad como es el cielo de Extremadura”.