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COVID-19

Coronavirus: ¿Hace falta dejar los zapatos fuera de casa?

Los científicos sostienen que es una medida innecesaria por excesiva

 

Trabajadoras japonesas cruzan un paso cebra en Tokio. - EPA

EFE
18/03/2020

La preocupación por el coronavirus hace correr todo tipo de bulos, falsos remedios y consejos para prevenir el contagio. Una de las últimas recomendaciones que corre por las redes es dejar los zapatos fuera de casa cada vez que se vuelva de la calle.

El mensaje, profusamente compartido en WhatsApp, afirma que "un médico que trabaja en un hospital de Milán recomienda rigurosamente que se utilice un solo par de zapatos para salir de casa y dejarlo fuera de la puerta de la casa una vez utilizados, porque parece ser que el virus puede permanecer durante 9 horas en el asfalto".

¿Es necesario dejar los zapatos en el rellano? No, no lo es. No es un consejo absurdo como medida de precaución, pero sí es innecesario por excesivo.

El doctor Jaime Barrio, del Consejo Científico del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem), ilustra este argumento con el siguiente ejemplo: para evitar por completo el riesgo de contagio, lo ideal sería que todos llevasen equipos de protección individuales como los que se usan en hospitales para impedir infecciones, pero sería algo excesivo cuando no tratas con personas contagiadas.

Por tanto, del mismo modo que nadie recomienda tampoco el uso cotidiano de gafas especiales de protección para prevenir que una gota infectada pueda llegar directamente a los ojos, no es preciso dejar los zapatos fuera de casa para evitar que una posible partícula con el virus adherido a la suela pueda llegar a los ojos o la boca de alguien dentro del domicilio.

SIMÓN: "NO IR MÁS LEJOS DE LO RAZONABLE"

Así contextualiza el doctor Barrio las palabras del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, quien, en su comparecencia de este lunes, subrayaba: "No tenemos que ir más lejos de lo razonable (...) No es necesario dejar los zapatos fuera de casa. Para nada".

Simón respondió de ese modo "para no generar un estado de ansiedad extrema", porque es "muy raro" que el COVID-19 pueda acabar contagiando a alguien por esa vía, indica el experto del Consejo Científico del Colegio de Médicos de Madrid, quien precisa en todo caso que las autoridades sanitarias nacionales e internacionales aconsejan desinfectar todas las superficies que hayan podido estar en contacto con el virus y el suelo es una de ellas.

En el caso de domicilios donde viva alguien con un contagio confirmado, probable o en investigación de COVID-19, el Ministerio de Sanidad recomienda limpiar y desinfectar diariamente con "un desinfectante doméstico que contenga lejía" las superficies que se tocan con frecuencia (entre las que cita expresamente mesitas de noche, somieres y muebles del dormitorio), así como las del baño e inodoro.

PERMANECIA EN SUPERFICIES

Por otro lado, los zapatos también equivalen a la ropa a efectos de las medidas preventivas de desinfección que se aconsejan en estos espacios donde hay alguna persona contagiada o susceptible de haber sido contagiada por el coronavirus.

Sobre si el virus puede permanecer nueve horas en el asfalto, el doctor Barrio advierte de que por el momento se desconoce si resiste más o menos tiempo y en qué medida varía en función de la temperatura.

Según explica la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su web oficial, no se sabe con certeza cuánto tiempo sobrevive el virus del COVID-19 en una superficie, pero parece comportarse como otros coronavirus, que pueden subsistir en ella desde unas pocas horas hasta varios días. El tiempo puede variar en función de condiciones como el tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente.

Ante la sospecha de que una superficie puede estar infectada, la OMS recomienda limpiarla con un desinfectante común para matar el virus, lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón y evitar tocarse los ojos, la boca o la nariz.

En resumen: Dejar fuera de casa los zapatos que se han usado en la calle es una medida de precaución adicional frente al COVID-19, pero excesiva y, por lo tanto, innecesaria.