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SOLIDARIDAD EN BADAJOZ

El cumple más feliz de Adrián

Los vecinos de un niño de San Roque que el domingo cumplió 6 años lo felicitaron desde sus ventanas con mensajes en carteles, música a todo volumen, pompas de jabón y hasta bengalas

 

24/03/2020

Cuando el pequeño Adrián se fue a la cama el domingo por la noche, su madre le preguntó cómo había pasado el día en el que cumplió 6 años. «Ha sido el mejor cumple de mi vida, este cumpleños no lo olvidaré nunca», le respondió. Lo decía de verdad, a pesar de que no había podido celebrarlo en el parque de bolas que sus padres habían reservado, ni jugar con los amigos del cole y del soplido de velas solo fueron testigos sus padres y su hermano pequeño, Alejandro, en el piso en el que viven en el barrio de San Roque, en Badajoz.

Adrián estaba encantado. En tiempos de confinamiento, en los que las ventanas sirven de conexión con otras familias, sus vecinos de los bloques próximos de la avenida Ricardo Carapeto le brindaron la mejor de las fiestas, en la que el pequeño fue el único y gran protagonista. Su madre, Ana Isabel Castañeda, compartió en las redes como agradecimiento sus emociones, que todavía ayer conservaba a flor de piel.

El domingo, mientras desayunaban, el padre de Adrián, Samuel Jiménez, decidió que su hijo merecía tener invitados y colocó en su balcón carteles anunciando que su niño cumplía 6 años. Conforme transcurría el día y la familia se asomaba a la calle, iba comprobando que se colgaban carteles en otras ventanas felicitando a Adrián. Su madre lo avisaba cada vez que veía un nuevo mensaje. «Había carteles por todos lados». Lo mejor de la fiesta estaba por llegar, porque cuando salieron a las ocho de la tarde a aplaudir como todos los días, un vecino que siempre pone música, eligió Cumpleaños feliz y «empezaron todos a cantarle». «Fue superemocionante y mi niño se quedó con una cara, diciéndome: qué cumpleños más chuli, qué fiesta me han montado». Una vecina lanzó pombas de jabón, otra sacó bengalas, un tercero espadas de colores y hasta hubo una guirnalda de felicitación en una ventana. Le dedicaron varias canciones y cuando parecía que había terminado, sonó el timbre. Otra sorpresa. Al abrir la puerta encontraron un bizcocho de chocolate con velas. Todos hicieron lo que se les ocurrió con los pocos medios a su alcance para que Adrián tuviese un cumpleaños inolvidable. Ana dio las gracias a voces a sus vecinos, con muchos de los cuales tiene relación y amistad, pero a otros no está segura de conocerlos. Tiempo habrá de agradecérselo en persona, «porque no han podido hacer más feliz a Adrián».