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CRISIS DEL CORONAVIRUS

La desolación contagia al comercio extremeño

 

Calle Pintores, en soledad. - FRANCIS VILLEGAS

Lucía Etxebarria
28/03/2020

Más que inquietos, se confiesan «asustados». Los comercios extremeños llevan dos semanas con el cierre echado y no saben cómo van a escapar de esta situación. Con las trastiendas y los almacenes llenos --sobre todo los negocios de moda y complementos que se disponían a iniciar la temporada de primavera--, y con las persianas bajadas, los comerciantes permanecen en sus casas echando unas cuentas que de momento no pueden concretar porque ni siquiera hay un plazo para retomar las ventas. Los que tienen empleados tienen también la mayor preocupación. ¿Hasta cuándo pueden resistir?

Este diario se ha puesto en contacto con la Asociación de Empresarios del Comercio de Cáceres (AECA) y con el Centro Comercial Abierto de Menacho, en Badajoz. Los responsables no ocultan la incertidumbre de sus asociados. «La situación es bastante complicada. El comercio está bastante agobiado impaciente por lo que estamos viviendo. Mayoritariamente se encuentra todo cerrado, salvo la alimentación», explica Lucía Prado Escudero, gerente de AECA. Los profesionales unen a la preocupación por su salud y las de los suyos, el desconcierto por su futuro laboral. «En AECA comenzamos a recibir llamadas el miércoles anterior al Estado de Alarma, y ya no han parado. Los asociados nos preguntan sobre todo por el tipo de medida a las que pueden acogerse, por la prestación a la que tienen derecho los autónomos, por las posibilidades y los trámites de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTEs)», detalla.

700 EUROS NO RESUELVEN / Para los comerciantes cacereños, las medidas aprobadas hasta ahora por el Gobierno «son insuficientes». «El pago de una prestación de 700 euros, de momento por un mes, no cubre las necesidades de un autónomo. Algunos se verán a ver abocados a tomar medidas como el cierre, ahora mismo no tienen ningún ingreso», lamenta Lucía Prado.

De hecho, Aeca avanza que muchos comercios cacereños se están acogiendo a ERTEs para no tener que abonar la prestación de la Seguridad Social y paraque los trabajadores puedan seguir cotizando mientras duren estas circunstancias. «Se está sumando la mayoría gestonándolos a través de sus asesorías», señala la gerente.

VIVEN DEL DÍA A DÍA / Y es que en el comercio cacereño abundan las tiendas pequeñas, si acaso con algún asalariado, pero más de la mitad sin ellos. «Van viviendo del trabajo diario, de lo que sacan mes a mes, de modo que su capacidad de ahorro es bastante limitada y no les permite afrontar largos periodos de inactividad como el que estamos viviendo», subraya la responsable de AECA.

Tampoco hay tranquilidad sobre los meses que seguirán al confinamiento. «Para devolver la actividad al sector habría que tomar medidas desde ya, y así se está reclamando desde otras asociaciones, por ejemplo de autónomos. Son necesarias ayudas al alquiler, la suspensión o prórroga del pago de impuestos, y la puesta en marcha de un plan de revitalización para el pequeño comercio», destaca la gerente.

POR INTERNET, AHORA DIFÍCIL / Porque el gremio saldrá de esta bastanTe dañado. «Me consta que hay comerciantes, muy pocos, que están fomentando la venta por internet, pero el cliente no puede acudir a un punto físico y ahora mismo el consumo está frenado», lamenta Lucía Prado, que pide a los ciudadanos que hagan las compras ahora permitidas en los comercio de proximidad, en las pequeñas tiendas de barrio. También el alcalde de Cáceres, Luis Salaya, ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que compren en el comercio local, «que está abastecido de todos los productos y es importante apoyarles ahora», pero pide que siempre se respeten las condiciones del Estado de Alerta.

En Badajoz la preocupación es exactamente la misma, «la verdad, bastante grande, porque el 31 de marzo vienen ya los primeros pagos a la Seguridad Social y todavía no tenemos información clara de las medidas concretas que se van a tomar para ayudar a las empresas», explica Felix Retamar, presidente del Centro Comercial Abierto de Menacho.

Tampoco esperan que la situación se normalice en cuanto comiecen a reducirse los contagios. «Pedimos que la reapertura pueda ser al menos paulatina, que se organice de modo que poco a poco podamos recuperar la actividad, sobre todo en el sector del comercio, la hostelería y otros servicios que fuimos los primeros en cerrar. Que haya limitación de acceso a las personas para que no se acumulen en el interior de los locales, que hagan turnos en la calle, que se establezcan los controles que haya que poner, pero necesitamos que cuando la situación mejore, porque la salud es prioritaria, ya se pueda dar vida a la economía», propone el presidente de Menacho.

Todo ello, porque «psicológicamente sería muy importante para el autónomo tener un objetivo para levantarse por la mañana», agrega. Y es que después de dos semanas de inactividad y pérdidas considerables, necesitan «ir a sus negocios, preparar almacenes, organizar pedidos, adaptarse poco a poco a lo que venía siendo normal», matiza.

¿VUELTA A LA NORMALIDAD?/ «Todos estamos de acuerdo en la importancia de frenar al coronavirus, es lo prioritario y no hay alternativa, pero hay que cuidar el tejido empresarial, que va a quedar bastante tocado», augura Félix Retamar. Por ello se hace eco de la «gran preocupación» de los comerciantes por las medidas adoptadas hasta ahora desde las administaciones, «que no contemplan todo lo necesario para que los egocios superen este bache», sobre todo porque el consumo tampoco se reactivará el primer día tras el confinamiento, sino a medio plazo. Los ERTEs en muchas empresas limitarán la capacidad de compra de buena parte de la ciudadanía.

A este panorama se une que la temporada de primavera, con toda la mercancía en los almacenes, «ya está muerta», y además habrá que afrontar esos pagos a los proveedores. «Cuando quiera abrir la hostelería que acoge grandes eventos, como hoteles y restaurantes, las comuniones ya se habrán perdido. Estas celebraciones de abril y mayo son realmente importantes para el pequeño comercio. Quien no haya comprado, ya no lo hará, y el que lo haya hecho tratará de devolverlo», lamenta Félix Retamar. «Las bodas empiezan fuertes en mayo y junio, y me temo que seguirán los problemas para los eventos masivos», comenta.

DESCUENTOS DESDE AGOSTO / Por ello, los comerciantes pacenses proponen algún remedio, «como retrasar este año el periodo de rebajas por lo menos hasta el mes de agosto, porque no tendría sentido reabrir las tiendas metidos casi en descuentos con todo por vender», reflexiona. «Y vamos a necesitar que durante una temporada se tomen medidas de apoyo, por ejemplo con los impuestos», incide el presidente de Menacho.

En este sentido, los comerciantes hacen un llamamiento a la Junta de Extremadura y a los gobiernos locales para que les respalden. «En otras comunidades se adoptan soluciones que pueden solaparse con las estatales. Sería muy oportuno porque miles de autónomos dependen de la marcha diaria de sus comercios y no tienen más ingresos», concluye Félix Retamar.

«Con las tiendas cerradas solo queda estar en casa»

Lamagrande forma parte del paisaje urbano de la calle cacereña Gil Cordero desde su apertura en 1985. Durante estos 35 años, la empresa se ha mantenido fiel a su clientela día tras día, mes tras mes, hasta que la crisis del coronavirus ha obligado a clausurarla sine die. Ha tenido que cerrar la ferretería y la cerrajería, que ocupan dos locales contiguos en Cáceres, en la esquina con la gasolinera de Mirat, pero también la tienda de la calle Juan Carlos I, en Badajoz.

«Estamos un poco asustados porque no sabemos el tiempo que va a durar ni tampoco cómo va a ser el ‘después’, con tantos problemas y menos ingresos para los ciudadanos», reconoce el propietario, Antonio Lamagrande. La empresa dispone de siete trabajadores, cinco en Cáceres y dos en Badajoz. «Estamos todos en casa y la asesoría me ha informado de los pasos de un ERTEs. Cada día recibimos nueva información, los comerciantes no tenemos nada seguro», lamenta. «Si el problema fuera de una sola tienda, podría negociar con los proveedores, pero esta circunstancia es excepcional, la rueda se ha parado para todos y todos debemos afrontar compromisos de pago», subraya.

El propietario mantiene actividad en su web, pero ya ni siquiera se mueve la venta online. «He desviado el teléfono de la cerrajería a mi móvil por si surge algún servicio de urgencia, por si alguien olvida la llave en casa o necesita un cambio de cerradura, pero está todo parado», afirma. De hecho, los proveedores le avisan de los pedidos en curso «y tampoco podemos recepcionarlos al estar la tienda cerrada». Mientras, todo el material comprado en meses anteriores hay que abonarlo. «Con ingresos cero debemos hacer frente a los pagos y obligaciones habituales», lamenta.

«La plantilla está dedicada a tareas internas del vivero»

Jardinería Sara es una firma que integra tres actividades: centros de floristería, vivero y ejecución de obra pública y privada. Tiene dos puntos de venta en Mejostilla y el propio vivero, ambos en Cáceres, cuyo cierre no está obligado al considerarse un sector de primera necesidad. Pero esta empresa familiar, que ha crecido hasta sumar 47 empleados, lo tiene claro: «Hemos decidido no abrir los puntos de venta para no exponer a nuestro personal al contagio», explica Paco Gómez, copropietario.

En su caso sí tienen otras opciones. Y las están aprovechando. Los empleados de esos centros se ha concentrado en el vivero, frente al Cefot, donde trabajan a puerta cerrada. «Aprovechamos para adecuar inventarios, actualizar tarifas, formar al personal y sobre todo mantener las plantas que producimos y que no han tenido salida estas semanas, puesto que siguen creciendo y demandado cuidados», detalla. La tarea es tanta que la empresa ha tenido que reforzar este cometido con personal de otras labores. Sus administrativos siguen teletrabajando.

El área de obra pública y privada también ha sufrido un parón. «Trabajamos a nivel nacional y estas actuaciones se han paralizado todas. También lo han hecho las adjudicaciones de las instituciones. Además hemos suspendido las obras de fuera del casco urbano de Cáceres por la limitación de ocupantes en los coches», detalla el propietario. De momento sí continúan sus 17 jardineros en la obra de ampliación del Parque del Príncipe, y la empresa también espera plantar las 290.000 flores de la nueva campaña en Badajoz.

«Con el área de ejecución nos vamos manteniendo, pero temo que esta situación dañe bastante a los negocios del sector dedicados a producir para vender», lamenta el empresario.