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La fábricas clandestinas e internet alimentan el auge del tabaco ilegal

Las incautaciones se disparan a más de 12 millones de cajetillas en el 2015 y la policía augura que subirán más en el 2016. Las mafias del Este han creado en España una red de factorías que utiliza los excedentes de las explotaciones agricolas

 

Una de las fábricas ilegales desmanteladas por la Policia Nacional el pasado julio. - POLICÍA NACIONAL

MANUEL VILASERÓ
29/08/2016

La crisis y los elevados impuestos que gravan la venta de tabaco han convertido el comercio ilegal en un fenómeno de grandes dimensiones que ya no depende solo del tradicional contrabando por Andorra, Gibraltar o Canarias y la venta callejera. Mafias procedentes de países del Este han creado una red de fábricas clandestinas que alimenta la venta irregular sin el riesgo de cruzar fronteras, mientras que con internet se están consolidando unos canales de distribución muy difíciles de perseguir por la fuerzas de seguridad.

El fenómeno perjudica a las marcas, a los estanqueros, a los fumadores que se arriesgan a consumir material de dudosa procedencia y también a Hacienda, que pierde unos 1.000 millones anuales en recaudación. El principal indicador sobre el volumen que alcanza el fenómeno proviene de las incautaciones, las partidas que las fuerzas de seguridad son capaces de interceptar. Y la cifra no ha dejado de crecer desde el 2009. Si en el 2012 fueron incautadas 8,7 millones de cajetillas, en el 2015 se superaron ya los 12 millones, mientras que solo en el primer trimestre del este año se han atrapado 5 millones, según fuentes de la Guardia Civil. De seguir así el resto del año, el balance anual podría dispararse a los 20 millones.

UNA AUTÉNTICA TABAQUERA EN NEGRO

El pasado 6 de julio, agentes de la Unidad contra los Delitos Especializados y Violentos (UDEV) Policía Nacional irrumpieron en tres naves de polígonos industriales de Toledo, Salamanca y Málaga. Seguían la pista a una mafia búlgara. Cualquiera que les hubiera acompañado se habría quedado de piedra ante lo que se encontraron.

Maquinaria pesada capaz de fabricar miles de cajetillas al día,paredes insonorizadas para no despertar sospechas entre los vecinos, 39 toneladas de tabaco de picadura a punto de ser distribuido, 207.000 cigarrillos sin empaquetar y 260.656 cajetillas. Más paquetes de tabaco que todos los interceptados a los contrabandistas de Andorra el año pasado.

No es de extrañar que los portavoces policiales hablaran de la mayor operación de la historia de España contra el tabaco ilegal y "una de las mayores del mundo". Pero los agentes que irrumpieron en las naves no se sorprendieron. Desde que se detectó la primera en Coslada, la fuerzas de seguridad habían desmantelado seis fábricas más. Estas factorías en negro irrumpieron en Europa del Este hace una década y empezaron a llegar a España en el 2013. Su operativa es siempre la misma. Organizaciones lituanas, polacas, búlgaras o griegas aportan el conocimiento técnico para producir cigarrillos a gran escala y cajetillas de las marcas más populares copiadas con extremada precisión. Y delincuentes locales se alían con ellos para buscar localizaciones adecuadas en polígonos industriales o fincas remotas donde esconder las fábricas.

EL EXCEDENTE DE LOS CULTIVADORES

La mano de obra trabaja casi en condiciones de esclavismo. La maquinaria se importa camuflada como agrícola, mientras que la materia prima llega por dos canales: en contenedores que entran por los puertos y por los sobrantes de las explotaciones. La caída del consumo debida al endurecimiento de la legislación antitabaco ha generado unos excedentes a los que los cultivadores se esfuerzan por encontrar salidas.

El panorama recuerda a la proliferación de destilerías clandestinas y contrabando de alcohol durante la 'ley seca' en los Estados Unidos. Los fabricantes de tabaco consideran que, a partir de cierto nivel de presión fiscal, ésta es contraproducente porque incentiva el fraude. En el precio final de la cajetilla en el estanco un 80% son impuestos.

Con esta enorme diferencia juegan descaradamente los que venden tabaco en internet. Decenas de webs creadas ex profeso y páginas como milanuncios.com o anunciosocasion.es ofrecen el producto con descuentos de hasta el 60%. Pueden ser cajetillas de marcas reconocidas, importadas ilegalmente o directamente falsificadas, como en tabacobarato.com. También es habitual la venta de tabaco en hoja y hay webs como solotabaco.com que hasta ofrecen maquinaria doméstica para fabricar el cigarrillo en casa.

DENUNCIADAS MÁS DE 36 PÁGINAS

La Unión de Asociaciones de Estanqueros, la patronal del sector, ha denunciado "más de 36 páginas [de internet] que, desde su propia denominación, anuncian la venta de tabaco", según un portavoz. "En algunos casos remiten a tiendas reales en las que se pueden adquirir los productos personalmente. En otros, envían cómodamente a través de empresas de paquetería los pedidos que circulan libremente por todo el territorio nacional", explican los estanqueros.

Los estanqueros se desesperan al recordar que la venta online de tabaco "está prohibida totalmente, sea con la fórmula que sea". Pese a ello, se trata de un fenómeno tan escurridizo que es casi imposible echarle el guante. "Hay un vacío legal. Nadie es competente, porque la ley no hace responsable a la página de anuncios, sino al que hace la oferta, pero en cuanto se le exige la retirada, la pone en otro lugar", según Ignacio Millán, director de la Asesoría Jurídica de Altadis.

Más accesible a los menores
Quizás la peor de las consecuencias del auge del tabaco ilegal sea la facilidad con la que los menores pueden acceder al mismo. La venta a menores de 18 años está taxativamente prohibida en estancos y máquinas expendedoras, pero en el que se vende por internet o en la venta ilegal callejera no hay ningún tipo de control. Los estanqueros denuncian que ninguna web “exige documentación para acreditar la edad“. El precio, reventado, también juega a favor de que este sea el canal preferido por los adolescentes.

Al margen de los datos de las incautaciones hay otro indicador del volumen que alcanza el consumo de tabaco ‘en negro’. Es el estudio que hace la empresa Ipsos sobre cajetillas halladas en papelerasfinanciado por la Mesa del Tabaco, que reúne a los representantes del sector. Según Ipsos, este consumo pasó de representar un 4,4% del total en el 2009 al 12% en el 2012. Desde entonces se ha reducido hasta el 10%.