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religión

Francisco, el Papa del menú de 10 euros

El libro 'En la mesa con Francisco' recoge los sobrios gustos gastronómicos del Pontíifice y su habilidad en los fogones

EL PERIÓDICO
29/03/2018

 

El primer papa jesuita de la historia cocina el asado argentino "como nadie", bebe mate, le "vuelve loco" la "bagna cauda", un plato piamontés de verduras, y comparte comedor con trabajadores del Vaticano, donde se sirve un "menú de 10 euros". Son algunas de las cuestiones que desvela el libro 'En la mesa con Francisco' (Larousse), firmado por uno de los biógrafos del Pontífice, Roberto Alborghetti, y que incluye algunas de sus recetas favoritas, desde el risotto al azafrán a los alfajores rellenos de dulce de leche, reflejo de su origen italoargentino.

Jorge Mario Bergoglio aprendió la "cultura de la comida" de su abuela Rosa, originaria de la Alta Langa (Italia) y su madre, María Regina, a la que tuvo que sustituir en la cocina cuando sufrió paresia tras un parto. "Cocina muy bien, le salen riquísimos los calamares rellenos y le encanta el risotto", asegura su hermana María Elena, quien lo define como una persona "frugal".

Aunque de pequeño quería ser carnicero, estudió Quimica de la alimentación y anunció a sus padres que quería entrar en el seminario entre el café y los alfajores de la pastelería La Perla de Flores, quizá para "endulzar" el disgusto a su madre, que soñaba con que fuese médico.

Gran aficionado a la cocina, su familia no ha sido la única en probar sus platos. En su primer destino, como sacerdote confesor en Córdoba (Argentina), sustituyó al cocinero cuando enfermó y mientras era rector del Colegio Máximo de San José, el mayor centro de formación jesuita de América Latina, cocinaba para los alumnos los domingos.

BUENAS DOTES

Quienes saborearon sus platos le definen como "un excelente cocinero", recoge Alborghetti; aún recuerda su lechón relleno su profesor Juan Carlos Sacannone, uno de los intelectuales más populares de Argentina, y su "fantástica paella" la periodista argentina Elisabetta Piqué.

El Papado le ha apartado de los fogones y también de placeres como acudir a una pizzería sin que nadie le reconozca, algo que añora Francisco, quien se define como "callejero" y que tiene en "El festín de Babette" una de sus películas favoritas.

Con su llegada al Vaticano han cambiado varias cosas: el mate se ha ido extendiendo y las empanadas rellenas de carne y el dulce de leche han llegado al menú; además ha convertido parte de sus jardines en un huerto ecológico. Al huésped de la Casa de Santa Marta no le sirven las comidas en los apartamentos pontificios, utiliza como todos el comedor, donde funciona el autoservicio y la cocina es "sobria".

Suele haber pasta o algún risotto de primero, algún tipo de carne -que se sustituye en Cuaresma por tortillas o pescado- fruta y café. Según el periodista José Manuel Vidal, "un menú de menos de 10 euros" que elaboran las Hijas de la Caridad con los ingredientes ecológicos de la granja contigua a Castel Gandolfo.

SENCILLEZ

"Ligereza y sencillez" son sus máximas gastronómicas, apunta la cocinera Lidia Bastianiche, que se ocupó de sus comidas durante su viaje apostólico a Estados Unidos en el 2015, así como quienes han compartido menú con él en cárceles o comedores sociales, que siempre están en su agenda de visitas.

Pero su relación con los alimentos va más allá, ya que "comida y solidaridad son temas recurrentes en su agenda del magisterio", sostiene su biógrafo: concernido por el desperdicio alimentario, firmó la encíclica "Laudato Si", en la que pide proteger la biodiversidad de la cadena alimentaria y un nuevo modelo de consumo basado en la equidad y la gestión respetuosa con los recursos del plantea.

Ha dicho públicamente que los productos de la tierra tienen un valor "sagrado" porque "son fruto del trabajo diario de personas, familias, comunidades y campesinos", defendido que "compartir la comida es fuente de relación" y que "con la comida no se bromea". Terminó su primer ángelus deseando "buen domingo y buen almuerzo" a los oyentes, puede que recordando aquellos que celebraban en su numerosa y pobre familia con comida italiana sencilla. 

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