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NUEVA POLÉMICA CON LOS CENTROS DE INMIGRANTES

El motín de Aluche reabre el debate de los CIE

Un antiguo interno del centro de extranjeros de Aluche explica cómo se vive en una institución donde solo la policía puede entrar. Las organizaciones no gubernamentales piden su cierre y la oposición reclama una mayor transparencia

 

Wilson Sánchez, ecuatoriano de 49 años, en la verja del CIE de Aluche, donde permaneció 14 días en el 2004. - AGUSTÍN CATALÁN

OLGA PEREDA
19/10/2016

Wilson Sánchez tiene 49 años. Es ecuatoriano y está en el paro. Ha escuchado en la radio el motín del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de su barrio, Aluche (Madrid), y se ha ido para allá. “Quiero hacer causa común con ellos, con los amotinados, porque yo también estuve aquí”, explica. Wilson tiene ahora la nacionalidad española, pero en el 2004 carecía de papeles. Saliendo de la boca de metro de Oporto, la policía le abordó y le pidió la documentación. No tenía. Ni permiso de residencia ni de trabajo. Pasó cuatro horas en un calabozo y a las dos de la mañana le llevaron al CIE de Aluche. Estuvo 14 días. 

Wilson compartió habitación (con rejas) con otros ocho internos. Dormía en un colchón encima de una base de cemento. Sufre un problema crónico en el colón y, un día, pidió a gritos ir al baño. “Me cagaba”, narra. Un agente le abrió y le llevó al servicio. “Allí me dio varios puñetazos en el estómago y me dijo que la hora de cagar eran las ocho de la mañana y no las seis”. No fueron los únicos golpes que recibió. Cuatro ciudadanos rumanos se fugaron durante su estancia. La policía interrogó al resto de internos (unos 200). Nadie dijo nada. “Nos castigaron cinco días sin calefacción. Y otro día nos sacaron al patio, nos pusieron en fila india y nos dieron palos”. 

PAGAR POR EL TELÉFONO

Wilson cuenta que los internos podían salir al patio 20 minutos después de desayunar. Y que había días que también lo podían hacer por la tarde. Si no quería salir, la opción era quedarse en una sala común viendo la televisión. No podía usar el móvil, aunque sí los teléfonos fijos (de pago) que había en el CIE. 

Después de 14 días, Wilson salió. Tiene un hijo que por aquel entonces vivía en Murcia. Gracias a él, y al abogado de oficio, la jueza que estudió su caso consideró el arraigo familiar. Hoy, doce años después, se emociona al contar su historia y al oír a los internos del CIE gritar por las ventanas “libertad”. 

ABIERTO EL DEBATE

El motín del CIE de Aluche -con 39 internos encaramados a la azotea durante toda la noche- ha terminado pacifícamente y sin heridos tras un proceso de negociación y diálogo. El suceso ha servido para reabrir el debate sobre los centros, ubicados en varias ciudades españolas y donde los inmigrantes sin papeles están un máximo de 60 días hasta que la Administración les expulsa del país, no por haber cometido delito alguno sino por carecer de permiso de residencia y trabajo. El problema de la institución (que no es una cárcel) es que nadie externo (ni familiares ni amigos) puede entrar. El veto se extiende también a la prensa. Letrados y miembros de organizaciones no gubernamentales sí que pueden acceder, pero solo en los locutorios, donde pueden charlar con los inmigrantes durante tres horas de lunes a viernes. 

Las ONG han vuelto a pedir el cierre de los CIE. A su juicio, es un atentado contra los derechos humanos tener “encerrados” a inmigrantes que no han cometido delito alguno. “¿No tener papeles es motivo para ser internado?”, se pregunta a las puertas del CIE de Aluche Patrik Royannais, de la ONG Pueblos Unidos. “Se supone que la Administración tiene que devolver a sus países de origen a los internos del CIE, pero eso es algo que solo se consigue hacer en el 39% de los casos. El resto de inmigrantes sale del centro una vez que pasan los 60 días reglamentarios”. 

SOS Racismo fue más allá y habló, directamente, de maltrato en e CIE. “Viven en condiciones pésimas. Hay hacinamiento y poco personal médico. Si tienes un problema, te dan una pastilla y punto. La policía no les trata como personas. Comen de forma penosa y reciben palizas de vez en cuando. Hay una tensión extrema porque a los internos, a los que les dejan usar su móvil solo cuatro horas al día, no saben nada de su situación. No saben ni por qué están encerrados”, explica José Ariza (SOS Racismo Madrid), que cada semana acude al CIE de Aluche para hablar con internos. 

PODEMOS Y PSOE

Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid (Ahora Podemos) ha entrado al debate y ha criticado la “opacidad” de los CIE, instituciones que violan los derechos humanos, según Amnistía Internacional. El líder del partido morado, Pablo Iglesias, que llegó a ofrecerse como mediador aunque el motín se solucionó por la mañana bajo la condición de que no habría represalias, defendió a los internos al asegurar que gracias a los motines se han conseguido muchos derechos civiles. El PSOE también terció en el debate y dejó claro que los CIE deberían ser el último recurso de la Administración. El diputado socialista Antonio Trevín ha hecho hincapié el "terrible problema de gestión" de los centros y ha pedido la comparecencia del director general de la Policía para explicar el motín de Aluche.