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CONSECUENCIAS DEL CORONAVIRUS

Otro de los problemas del covid: 4.000 nacimientos in vitro menos

El estado de alarma impidió unos 14.000 ciclos de reproducción asistida, lo que contraerá aún más la natalidad El 44% de las mujeres no ha reinciado los tratamientos ante la incertidumbre, los problemas económicos o el aumento de las listas de espera

 

Inseminación artificial en un laboratorio de fecundación in vitro. -

PATRICIA MARTÍN
30/06/2020

“Dicen que después de una pandemia siempre viene un 'babyboom', pero si en esta era va a depender de la reproducción asistida, no vendrán muchos bebés en camino” pronostica Helena Fernández, presidenta de Red Infértiles, asociación de pacientes con problemas reproductivos. Y es que, debido a que en el estado de alarma se paralizaron los tratamientos y muchos aún no se han retomado, se han dejado de realizar 14.000 ciclos de reproducción asistida en España. Y, en consecuencia, dentro de unos meses nacerán unos 4.000 niños menos en un país con problemas de natalidad, donde cada año vienen al mundo 33.000 bebés gracias a estas técnicas, es decir, uno de cada 10.

Estos son los cálculos de la Sociedad Española de Fertilidad y de la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR), que agrupan a profesionales del sector y han puesto en marcha una campaña para devolver a las personas y parejas que quieren tener hijos la confianza de que ya pueden hacerlo con garantías de seguridad.

No hay transmisión del covid en el embarazo

De hecho, el presidente de Asebir, el doctor Antoni Urribis, sostiene que “a día de hoy no hay ninguna evidencia científica que haga referencia a la afectación de los gametos (óvulos y espermatozoides) por el virus”. “No se ha demostrado transmisión de la madre al hijo y con la bibliografía de la que disponemos en este momento, nada nos indica un mayor riesgo de aborto”, añade. A su vez, El doctor Luis Martínez, presidente de SEF, recomienda a las personas que se hayan planteado iniciar un tratamiento comenzar ahora. “Actualmente nos encontramos en el momento de menor incidencia de la enfermedad, que no sabemos cómo evolucionará en el futuro. Lo que sí sabemos es que los centros ya han implementado las medidas de seguridad necesarias tanto para los pacientes como para los profesionales que trabajan en ellos”. Entre estas medidas, se ha realizado el test a los profesionales, se han adoptado precauciones en laboratorio y se ha disminuido el tiempo de espera.

No hay evidencia científica de que el virus se transmita de madres a hijos ni un mayor riesgo de aborto
Pese a ello, el 44% de las mujeres que cancelaron sus tratamientos debido al estado de alarma aún no los han retomado, por varias razones: la gran incertidumbre sobre qué va a pasar en el futuro con la enfermedad; los problemas económicos que han provocado el confinamiento y la demora en las listas de espera de la sanidad pública o en las pruebas diagnósticas, según una encuesta realizada por Red Infértiles entre sus asociados. Además, un 17% de las pacientes teme que el covid pueda impedir su maternidad, porque muchas saben que su tiempo se agota y la paralización de la fecundación in vitro y otras técnicas puede truncar su objetivo de ser madres.

El miedo de María a un rebrote

Pone voz a estos temores María, una madrileña que lleva intentando ser mamá desde el 2015 y tras varios embarazos fallidos y una operación en el útero comenzó a principios de 2020 a acumular óvulos, con el objetivo de que sean biopsiados para ver si alguno contiene un embrión sano y que evite la enfermedad genética que padecen ella y su pareja. Si bien, con el estado de alarma se paralizó la acumulación, lo que le provocó una sensación de “impotencia y tiempo perdido”, después de tantos intentos fallidos y la incertidumbre de si finalmente lo conseguirá. Su tratamiento se ha reanudado en junio pero aún así siente “miedo” a que un rebrote paralice de nuevo el proceso, porque aún la quedan “muchos pasos” por delante para lograr traer al mundo un bebé sano.

Y es que demorar el momento de iniciar la reproducción asistida, casi siempre, implica una reducción de las posibilidades de éxito. En el caso de María, su problema no es la edad, puesto que tiene 35 años. Si bien, su reserva ovárica es pequeña, por lo que, cada mes que pasa, tiene menos posibilidades de quedarse embarazada. Y como ella, miles de mujeres en España.