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EL 'VAMPIRO' DEL VERANO

La picadura de un mosquito como nunca la habías visto

El animal más peligroso del mundo esconde seis agujas en la trompa para perforar la piel, separar los tejidos, dilatar los vasos y chupar la sangre

 

La trompa del mosquito se compone de seis estiletes especializados en diferentes funciones para chuparnos la sangre. -

LAURA ESTIRADO
09/06/2016

Si alguna vez te has preguntado por qué el mosquito es el animal más peligroso del mundo (por las enfermedades que transmite) este nuevo vídeo de la serie 'Deep Look' ('Mirada profunda') te mostrará en ultra alta definición la respuesta (siempre y cuando dispongas de un reproductor 4K, claro). Estos pequeños insectos tienen una boca -trompa- compuesta por seis agujas especializadas para perforar la piel, separar los tejidos, sondarlos, abrir los vasos sanguíneos y chupar el plasma.

La colaboración entre KQED San Francisco y PBS Digital Studios permite observar con todo lujo de detalle, como si mirásemos a través de una lupa gigante, el momento harto común, ahora que suben las temperaturas, de la picadura de un mosquito. Visto así, tan de cerca, resulta violento, crudo y hasta aterrador. Quizá no a todo el mundo le guste ver cómo el bichito entierra seis agujas en su dermis.

DENGUE, MALARIA Y ZIKA

Mientras las hembras de la especie beben de nuestra sangre para hacer crecer sus huevos, pueden dejarnos 'regalitos' en forma devirus y parásitos que causan enfermedades como el dengue, lamalaria o el zika.

Los científicos han descubierto que la boca del mosquito, la trompa, no es solo una pequeña lanza; es un sofisticado sistema que se compone de una vaina retráctil con estiletes -seis en total-, cada uno de los cuales está especializado en una función.


ESTILETES ESPECIALIZADOS

Dos de esas pequeñas agujas están dentadas -maxilares o brocas- para ayudar a serrar a través de la piel. Otro par de agujas mantiene el tejido separado para sorber mejor y facilitar que una quinta aguja sondee por debajo de la piel para buscar sangre. La última aguja -hipofaringe- suelta una sustancia química para dilatar los vasos, hacer que la sangre siga fluyendo y no se coagule y facilitar su extracción. Es esta la sustancia que deja a muchos de nosotros el escozor característico de una picadura. Es con esta secreción en la que van algunos peligrosos virus y parásitos.

El sistema se completa con los 150 receptores -unas proteínas en las antenas- que les ayudan a encontrar a sus víctimas o saber, por ejemplo, si el agua contiene los nutrientes necesarios para hacer la puesta de sus huevos donde más tarde eclosionarán las larvas. Por ejemplo, el mosquito 'Anopheles' sale por la noche en busca de sangre, rastrea el dióxido de carbono que exhalamos mientras dormimos y detecta el calor corporal y los ácidos grasos que flotan en nuestra piel.


EL AZOTE DE LA MALARIA

Cerca de 3,2 mil millones de personas -casi la mitad de la población mundial- están en riesgo de malaria, según la Organización Mundial de la Salud. La malaria enfermó a más de 300 millones de personas el año pasado y mató a más de 635.000, sobre todo niños menores de 5 años y mujeres embarazadas en el África subsahariana.

El dengue, la enfermedad que transmite el 'Aedes aegypti', afecta a unos 400 millones de personas cada año. El mismo mosquito es el culpable de la transmisión de la fiebre chikungunya, la fiebre amarilla y el zika, cuyo foco se encuentra en el estado brasileño de Pernambuco. Desde octubre pasado allí han nacido un gran número de bebés con microcefalia y grandes problemas de salud.