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ENTREVISTA

Mariano Barroso: "Las pesadillas al principio son sueños. Eso fue ETA"

El director recrea el nacimiento de la banda armada en la serie 'La línea invisible', que se estrena el 8 de abril

 

El director Mariano Barroso (segundo por la izquierda) posa junto a los actores Álex Monner, Antonio de la Torre, Anna Castillo y Patrick Criado, en un descanso del rodaje de la serie ’La línea invisible’. - EFE / JUAN HERRERO

BEATRIZ MARTÍNEZ
04/04/2020

Después de mostrar la convulsa Barcelona de los años sesenta en 'El día de mañana', Mariano Barroso se sumerge en el delicado reto de narrar los orígenes de la banda terrorista ETA en 'La línea invisible'. ¿Cómo empezó todo? ¿Cuándo se pasó del idealismo y el compromiso político a la lucha armada? A lo largo de seis capítulos nos adentramos en los inicios del conflicto vasco a través de la mirada de dos personajes antitéticos: Melitón Manzanas (Antonio de la Torre), torturador del régimen franquista, y Txabi Etxebarrieta (Àlex Monner), poeta e intelectual que se convirtió en el primer miembro de la organización abertzale en apretar el gatillo y provocar un asesinato.

¿Cómo se involucró en el proyecto y qué es lo que más le interesó a la hora de abordarlo?

Me lo propuso Domingo Corral, responsable de producción original de Movistar+ cuando ya llevaba un tiempo desarrollándose. Había un material fantástico de Michel Gaztambide y Alejandro Hernández a partir de los trabajos de documentación de Abel García Roure. Era todo de un extremo rigor, exhaustivo, detallado y me pareció una oportunidad para contar una parte de la historia desconocida y que encierra muchas claves para entender lo que pasó después.

¿Qué le ha enseñado a usted este viaje a los orígenes de ETA?

Es impresionante cuando estudias el origen de las guerras y descubres que las motivaciones son siempre oscuras, inconfesables, secretas, patéticas y perversas, en muy pocos casos loables. La dictadura franquista en esos momentos era especialmente dura en el País Vasco y Catalunya, un régimen totalitario terrible y represivo, pero la pregunta es hasta qué punto está alguien dispuesto a llegar por una causa. Y por eso me quedo con la frase de Gandhi que dice que, por una causa, uno debe estar dispuesto a morir, pero nunca a matar.

 "Parece como si el desencuentro fuera la esencia del ser humano"

Tanto 'El día de mañana' como 'La línea invisible' son radiografías de España durante la dictadura a través de personajes jóvenes. ¿Una casualidad o está especialmente interesado en este tipo de retratos de la identidad oprimida?

Me gusta investigar el tiempo que nos precedió porque nos ayuda a comprender el momento en el que vivimos. El brazo armado de ETA se encargó de enarbolar el concepto de la identidad nacional y es algo que ha marcado nuestro país.

¿El idealismo se puede convertir en un caramelo envenenado que en este caso terminó por enquistarse?

Las pesadillas al principio son sueños. Y esta es la historia de cómo un sueño se empieza a torcer y se introduce en vericuetos muy siniestros y perversos hasta que se convierte en tragedia, la tragedia de un pueblo dividido que es incapaz de encontrarse, que utiliza el enfrentamiento porque es incapaz de sentir empatía, de comprender al otro y todo termina derivando en una banalización del dolor. Parece como si el desencuentro fuera la esencia del ser humano y que nos alimentáramos de conflicto. Solo hay ego, nada de humildad. Como decía Ionesco, las ideologías nos separan y solo los sueños y las angustias nos unen.

"No hacemos cine con la moral, sería aburridísimo, el interés está en el conflicto y las contradicciones"

 

También encontramos una "línea invisible" entre los conceptos de víctima y verdugo, entre la represión y la libertad, el bien y el mal a la hora de empatizar con los personajes.

Creo que una cosa es lo moral y otra lo humano. No hacemos cine con la moral, sería aburridísimo, el interés debe estar en el conflicto, en las contradicciones. Por eso nos encantan los protagonistas de 'Los Soprano', 'Breaking Bad' o 'Mad Men'. Aquí el reto es que los acontecimientos nos tocan demasiado de cerca y resulta inevitable que tengamos prejuicios. También es cierto que nuestra serie termina precisamente cuando la realidad comenzó a ponerse realmente cruda. Cuando la gente empieza a matar, no hay nada de lo que hablar o discutir. Y nosotros queríamos basarnos en las partes más humanas y menos obvias de los personajes.

¿Qué ha encontrado en la ficción televisiva que no le ofrece el cine?

Yo disfruto mucho desplegando tramas, desarrollando personajes, y en una serie se puede hacer de una manera más ambiciosa. Además, a nivel puramente industrial hemos vivido un auge de la ficción para plataformas y el proceso de producción es relativamente más fácil. Las plataformas necesitan material y las salas tienen un exceso, es así de claro.

Como presidente de la Academia de Cine supongo que hay preocupación en el sector por la crisis del covid-19

Nuestro sector es uno de los que se han quedado paralizados al 100%. Hay mucha preocupación, mucha angustia. Esperemos que podamos superar esta terrible pandemia y que asistamos a una reconstrucción rápida y poco dolorosa.