Opinión | EL CHINERO

2031

La Consejería de Educación no pone fecha al traslado de la Escuela Oficial de Idiomas de Badajoz

Nuevo acceso al entorno del palacio de Godoy, tras las obras.

Nuevo acceso al entorno del palacio de Godoy, tras las obras. / A. M. R.

Badajoz acaba de hacer suyo el entorno del palacio de Godoy, un edificio que permanecía prácticamente oculto tras el muro de la calle Joaquín Costa, que fue derribado hace dos años. La demolición marcó el inicio de las obras de reordenación de este espacio, en que el que se han ganado medio centenar de plazas de aparcamientos en superficie, jardines y zonas de esparcimiento y comunica las calles Joaquín Costa y Porrina.

Ahora que han retirado las vallas, es más visible el mal estado de la fachada del palacio en el que, curiosamente, nunca vivió Godoy. El que llegó a ser ministro universal de Carlos IV pidió que su ciudad natal pusiese a su disposición un lugar a su altura y adecuado a la realeza, pero no llegó a estrenar el edificio que originariamente perteneció a la familia Caldera. El ayuntamiento le cedió el inmueble en 1807 y pocos meses después, en 1808, tras el Motín de Aranjuez, el Príncipe de la Paz fue despojado de cargos y honores.

Su nombre, sin embargo, permanece anclado a este palacio, sede de la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) y de la Escuela de Artes y Oficios Adelardo Covarsí. Por poco tiempo. Al menos para los alumnos y profesores de la Escuela de Artes y Oficios. Su traslado (D. m.) está anunciado para el próximo curso al antiguo colegio San Pedro de Alcántara, cuyas obras de rehabilitación está previsto que terminen este verano, aunque a simple vista parecen estar todavía manga por hombro. Al menos los muebles están encargados. Buena señal.

Peor lo tiene la Escuela Oficial de Idiomas, que no acaba de salir de una para meterse en otra. Con las obras de reordenación del entorno del palacio de Godoy, se derribaron construcciones anexas y el centro perdió el aula adaptada. Algunas clases se han tenido que trasladar al instituto Zurbarán. La reubicación de la EOI está prevista en el antiguo Hospital Provincial, concretamente al ala que linda con la calle Sor Agustina, que compartirá con el centro de salud Los Pinos, pendiente también de traslado por los problemas estructurales que presenta su actual sede en Ronda del Pilar. La Diputación de Badajoz, propietaria del Hospital Provincial, acaba de ceder a la Junta de Extremadura por 75 años esta parte del inmueble, que es la que en peor estado de conservación se encuentra. Será la Consejería de Salud la que acometa el proyecto.

La cesión aún se tiene que publicar para que sea firme. Más de un año ha tardado el procedimiento. Fue en febrero de 2023 cuando pasó por primera vez por el pleno de la corporación provincial y hasta la semana pasada el acuerdo no se ha convertido en definitivo. Un año. La decisión pone plazo al inicio de las obras de reconversión y puesta en uso: siete años. Echando cuentas con los dedos, la Junta de Extremadura tiene hasta 2031 para trasladar el centro de salud Los Pinos y la Escuela Oficial de Idiomas. Siete años en los que casi 1.900 alumnos y casi 40 profesores tendrán que seguir sufriendo los problemas de espacio y carencias de una sede que no reúne condiciones como centro de formación. Hace un año se publicó que la Junta tenía 7 años para acometer la obra. Un año después el cronómetro sigue parado.

La Consejería de Educación no tiene un plan B. Hizo un amago de buscar una alternativa, pero se amedrentó en cuanto el presidente de la diputación, Miguel Ángel Gallardo, dio un palmetazo y amenazó con recuperar el ala cedida. Ahora que la Escuela de Artes y Oficios abandona sus aposentos (D. m.), podría ser una buena solución (provisional, eso sí) que la Escuela de Idiomas ocupase las dependencias que deja vacías. Pero Educación es taxativa: «de momento no hay planteada ninguna ampliación de espacio para la EOI». Así de clara y sin más explicaciones. Sin explicaciones y sin plazos. En el centro no saben hasta cuándo tendrán que permanecer en las instalaciones que ahora ocupan y que no se adaptan a sus necesidades. Ni se hacen ilusiones con el traslado. En siete años puede pasar de todo. Hasta un cambio de gobierno. Que se lo digan a Godoy.