Opinión

La feria, extrañas ciringucias

Cuentan y no acaban, mire usted, en que la feria de San Juan es un recular al reencuentro de pasados tiempos donde el vecindario, jóvenes y viejos, disfrutaban relamiéndose de felicidad con muy pocas cosas, mayormente porque las perras escaseaban en los bolsillos o faldriqueras festivas. Pero lo que en verdad distingue y humaniza a la feria de San Juan de antes eran aquellos momentos vividos entre casetas variopintas y con la música muy alta, a tometer, donde se bailaba, se reía y se blasfemaba a partes iguales, y donde se escupirrichaba algún que otro aleluya y más de un Dios mediante.

Me sorprende la llamada de La Crónica de Badajoz llegando a Guareña, patria de Chamizo, Frutos, Mancha y del poeta y periodista Ángel Braulio Ducasse (fusilado por los unos, igual que Lorca fue por los otros) ahora por fin se le reconocerá con una estatua. Iba a Guareña, decía, a cumplir con hacienda (que somos todos) y me ayudan mis amigos de Tramitesa, Emilio y Javier, fue fácil y rápido, luego a comer en el Coto. Mientras, llovió a mares, lo anunciaban las camareras, tormentas, hablamos de la feria de Badajoz, de los toros.

- ¿Cuándo el artículo?

- Mañana.

- Ajustado vamos a estar, pero nos ponemos a darle a la tecla, a la imaginación, habrá que ganarse el jornal de alguna manera.

 Continué viaje, dirección a mi pueblo, con el cielo cubierto de nubes negras. Entrando en varios pueblos. Cristina, calles vacías, ni un vivo. Oliva, ni pájaros, ningún bar abierto, me fijé en el cartel de la afamada bodega Pago de los Balancines, buen vino (no bebo). Palomas, silencio y lloviendo, el puente viejo llorando, la casa de la cultura cerrada, me acordé que estuvimos allí hace un mes con la concejala Elia Isabel Biedma, nos presentó a Loli Galeano y a servidor. En Puebla de la Reina, bar Elías, gente jugando a las cartas, viendo fútbol, saludos, charlamos de la feria de San Juan, y reímos con familiares y amigos, Juan Barrero, Quico, el del comercio, Caraco, Pedro Lobato, ... Despedimos a la torre Mudéjar, del paseo de la plaza, de la calle Pocito, y de la casa familiar, ahora triste. Oscurece. 

Seguimos con el artículo, antes acudimos a la parcela con Luis Fermoselle, atinado a la hora de la azada, crear surcos con elegancia (un servidor, aporta lo suyo, aunque no me crean), los dos somos del atlético de Madrid, no se puede ser perfecto.

La feria de San Juan es nuestra última esperanza, y digo más, con la que está cayendo, es una feria con trapío, con poder y temple. 

En cada esquina doblada de la feria, pueden caber, al mismo tiempo, el amor, la algarabía y la tragedia, los suspiros de amaneceres blancos.

Por las calles ya se escucha el griterío, la sensibilidad llega desbordada por bares y tabernas. Hay que subir, sentarse en sus plazas y tomar el pulso a la calle, a la feria, a la vida. Por supuesto, desde primera fila, admirar a las mujeres hermosas que se engalanan, como no puede ser de otra manera, piernas larguísimas y notables, caderas sobresalientes, escotes generosos. Mujeres de mirar sencillo, educado, costumbrista.

La feria de San Juan, a veces, se escribe del revés, porque queremos, hay que valorar más lo cotidiano, lo nuestro, lo de aquí, mirar las cosas de otra manera.

¿Y los toros? Al arrebujo de sensibilidad de esta feria llega con afán de reflexión, el mejor cartel, o debería ser, la afición traspuesta, enfadada, los carteles van a menos, poco empeño, en otro tiempo brilló con luz propia.

 Los toreros extremeños siguen arriba, Ginés Marín, Garrido, Perera, Ferrera, Talavante y Emilio de Justo. Otros novilleros apuntan alto. 

A los toros vendrá la afamada y definitiva bailarina/modelo Patricia Burberry, a la que todos mirarán cuando llegue al tendido, con su vestido elegante y su porte de vampiresa. Muchos soñarán con estar a su lado. Por ejemplo Temístocles Fermoselle, que tiene una foto caramelo con ella en una playa de la costa Brava, planea abordarla, incluso invitarla a cenar.

El coso de Pardaleras vivió grandes tardes. El 22, toros de San Pelayo para Hermoso De Mendoza, se despide Ginés Marín y Emilio de Justo, el 23 toros de Núñez del Cubillo para Perera, Juan Ortega y Roca Rey. Esta afición merece más.

La feria es un viaje emocional, por caminos de coherencia y libertad, nos devuelve siempre la imagen del niño que fuimos. Porque la feria de San Juan, conoce, sobradamente los secretos del tiempo. Además lo bueno que tiene la feria es que no hay que vestirse muy fetén, demasiado estirado, para sobresalir mucho. Suficiente con ir arregladitos, correctos, elegantes, sin chirriar en exceso.

Así que te presignas, miras la luces del ferial, las bombillas del pedazo de portal de entrada con su poderío que parece saludarte, conocerte de toda la vida, tiras p’alante, tú vales mucho, eres mu guapa ¡Joe, niña! La noche es mu larga.

Que pasó con la bailarina/modelo Patricia Burberry. Pues llegado el momento caldeado de la noche Temístocles se le acercó al oído y comentó algo, ella de inmediato le susurro alguna palabra.

¿Cómo fue, narrador? 

La feria tiene extrañas ciringucias.

A nosotros siempre nos quedará el mar de Hemingway y, por supuesto, las noches de feria.