Opinión | El desliz

Homofobia y odio en el Parlament balear

El presidente del Parlament de Balears practica una impúdica homofobia militante, aunque con resultados magros

Como se recordará, Gabriel Le Senne es el autor de la famosa y erudita frase: «Por eso las mujeres son más beligerantes, porque carecen de pene». La escribió en la red social X, antigua Twitter, antes de convertirse en presidente del Parlament balear. En aquel momento no se dedicaba a la urología, o sea que hablaba de oídas sin ser tampoco otorrinolaringólogo. El político de Vox, abogado y economista, es la segunda autoridad de la Comunidad, por detrás de la presidenta Marga Prohens, su socia en virtud del pacto de gobierno de la derecha con la ultraderecha. Aunque se le supone dotado de pene, Le Senne se ha puesto muy beligerante contra el colectivo homosexual y ha dedicado mucho tiempo y energía a ofender a sus integrantes, una parte de la ciudadanía a la que debería representar, precisamente en la semana del Orgullo Gay. Aunque existe un acuerdo de la Mesa para colocar la bandera arco iris en la fachada de la Cámara, él se ha propuesto vetarla porque considera que el símbolo de la lucha LGTBI por conquistar derechos representa «a un lobby». Sostuvo además en una comparecencia parlamentaria de urgencia que la enseña multicolor «incomoda a una parte de la población» y resulta «divisiva». Será la parte homófoba y aficionada a meter las narices en las sábanas ajenas. Está bastante solo en esta cruzada el también autor del libro Dios nos hizo libres. Apología del cristianismo y el liberalismo. No le han apoyado ni los suyos, que ya intentaron echarle del cargo hace unos pocos meses y les costaba contener la risa ante su berrinche. Tampoco sus compadres del PP, a los que acusó de «traición». Los populares le han preguntado si se cree que el Parlament es «su cortijo» y le han llamado «principiante». 

El presidente del Parlament de Balears practica una impúdica homofobia militante, aunque con resultados magros. Afortunadamente, resulta más fácil hacer un tuit machirulo que tramitar correctamente un asunto para que prospere en la Cámara, de manera que los tejemanejes de Le Senne solo van a servir para dejarle en evidencia. No le va a quedar más remedio que ponerse a rezar el rosario delante del antiguo Círculo Mallorquín, debajo de la bandera LGTBI. Pero no se deben asustar quienes teman por la firmeza del acuerdo de las derechas en el archipiélago. Mientras en un lado del escenario aparece Le Senne en modo pataleta agitando una bandera para que todos miremos en esa dirección, en el otro PP y Vox de la manita inician los trámites para derogar la ley de Memoria Democrática antes de irse de vacaciones. Juntos e indistinguibles en el boicoteo a la verdad y la reparación que merecen las víctimas de la guerra civil y el franquismo, de acuerdo en las políticas más ultras. Al alimón sin que falte un último esperpento del beligerante presidente de Parlament perdiendo los papeles y rasgando la imagen de Aurora Picornell, una mujer asesinada a tiros en la nuca por los fascistas mientras estaba embarazada de su segundo hijo, emblema de la lucha por conocer el paradero de los represaliados que culminó la pasada legislatura. Lamentable expresión de odio que ha dejado a la institución a la altura del betún, en la que un señoro agresivo invade el espacio personal de una diputada socialista para cerrarle el pico, tratándola «por las malas» como a una menor de edad. Saltándose el reglamento de la Cámara, comportándose como un maleducado y un caprichoso. Efectivamente, y gracias al apoyo del PP que le valida por activa y por pasiva sus sucesivas pifias, el Parlament es el cortijo de un Le Senne desquiciado.