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Opinión | Fragmentos de Badajoz

Badajoz

Badajoz tardó dos siglos en dedicarle un monumento a Godoy

Tras la caída de Godoy en 1808, el proyecto se aparcó y no fue inaugurado hasta 2008

La escultura de Godoy es de Luis Martínez Giraldo.

La escultura de Godoy es de Luis Martínez Giraldo. / P. C.

El 26 de enero de 1807 el Ayuntamiento de Badajoz acordaba hacerle a Manuel Godoy unas funciones, «para demostrar las alegrías por el nuevo cargo conferido a su alteza serenísimo». Se trataba del nombramiento por real decreto del rey Carlos IV el 13 de enero de 1807, en el que se le concedía el título de gran almirante de España, de las Indias y protector del comercio. Más tarde se acordó por unanimidad levantar un monumento en su honor: «Que para eternizar la memoria de su alteza serenísimo y la gratitud de sus conciudadanos, por el colmo de honor y gloria que tributa a su patria, se erija un monumento de mármol, que se colocará en la casa palacio que tiene en esta ciudad o cualquiera otro paraje de ella que sea del agrado de su alteza serenísimo, tomando antes su venia, lo que se ejecutará con la mayor ostentación y magnificencia, según corresponde a la de tan digno patricio».

El 1 de junio de 1807 comparecía en Badajoz el maestro marmolista Joaquín de las Nieves Sande, vecino de Ribera del Fresno, aunque natural de Fuente del Maestre. Declaraba que «tiene tratado y ajustado con los caballeros comisarios de esta muy noble ciudad don Ignacio Paino y Mateos y don Juan Cabrera de la Rocha, regidores perpetuos, construir un monumento de piedra mármol para perpetuar la memoria de las nuevas dignidades que su Majestad (que Dios guarde), ha concedido al serenísimo señor príncipe generalísimo almirante con arreglo al plan y diseño que se ha levantado, compuesto de escalera, pedestal y estatua de su alteza serenísimo y ahora lo ha de fabricar con la mejor exactitud y propiedad posible, arreglándose para ello a las alturas que se ha delineado en el mismo plan, siendo de su cuenta sacar las piedras de las canteras de la dehesa de la Barranquera y sea de calidad superior, como también su conducción, labrarle y colocarla en el sitio o paraje que se le señale de esta población, con la firmeza y seguridad que corresponde para su permanencia; todo por el precio y cantidad de 60.000 reales de vellón, pagado en moneda metálica, siendo la entrega de ello a proporción de lo que vaya adelantando la obra, con lo cual se han conformado los mismos caballeros comisarios. Y, asimismo, obliga su persona y bienes muebles raíces habidos y por haber, dan amplio poder a las justicias y jueces de su Majestad, de modo que si por muerte de dicho Joaquín de las Nieves Sande, u otro acontecimiento que pueda suceder, no se verifica la construcción de dicho monumento de piedra mármol, ha de ser su conclusión de cuenta y riesgo del dicho José de Silva, su fiador, por la misma cantidad de los 60.000 reales [de] vellón, sin poder pedir aumento del precio ni otro requisito».

Muy interesante resulta también el lugar elegido para su ubicación. Se haría en La Alameda, un bello paseo que existió entre las puertas de Palmas y Pelambres, donde se encuentran hoy los edificios de las llamadas Casas Baratas de la avenida Joaquín Costa. Era un lugar cercano a su casa de la calle Santa Lucía y al que fue Palacio de Godoy, antes Hospicio Viejo, llamado en el siglo XVIII Palacio de Rocha, después cárcel y hoy Escuela Oficial de Idiomas. Nunca llegó a habitarlo, pero en 1867 todavía pertenecía a su hija Carlota de Godoy Borbón, condesa de Chinchón.

Las piedras para el monumento se sacarían de las canteras de la dehesa de la Barraquera. Probablemente, se trata de la actual finca del mismo nombre, situada entre la cañada de Hinojales y el río Olivenza. Esta dehesa perteneció al cabildo catedralicio de Badajoz y fue comprada por Manuel Godoy en 1806 por 505.200 reales. El 31 de marzo de 1808 Joaquín de las Nieves declaraba: «que, habiendo celebrado el correspondiente contrato, por medio de escritura que se otorgó con este ilustre consistorio para haber de fabricar y construir una pirámide para colocar en la Alameda de esta ciudad, según lo que se había acordado por este tal ilustre ayuntamiento. Emprendí mi obra desde el mes de mayo del pasado año de 1807, la que he continuado hasta el día 21 del mes que va a expirar, en la que he invertido diversas cantidades hasta la de 30.000 reales; siendo de mi cargo todos los enseres que se necesitaban al efecto para su construcción. Y de la misma en el ante dicho día 21 por orden de los señores caballeros comisarios don Ignacio Paino y don Juan Cabrera, resulta a mi favor la cantidad de 8.000 reales en que se me alcanza esta muy noble ciudad».

Tras la caída de Godoy en 1808, el proyecto fue aparcado. El ayuntamiento acordaba pagarle 6.000 reales el 21 de noviembre de 1808 en compensación por los perjuicios que había sufrido. Llama la atención el hecho de que fuese con forma de pirámide, claro símbolo masónico. A Manuel Godoy se le relacionó con la masonería, aunque no está demostrado que fuera miembro de ella.

Por fin, tras más de 200 años, el pleno municipal de Badajoz decidió cumplir la promesa histórica de levantar un monumento en su honor y trasladar sus restos a la capital pacense para «saldar la deuda pendiente y ensalzar una figura que se encontraba en el olvido». A pesar de los esfuerzos, sus restos mortales siguen todavía en París. En la tarde del 14 de junio de 2008 fue inaugurado el monumento, cuyo evento se enmarcaba dentro de la programación de actos con motivo de la conmemoración del bicentenario del inicio de la Guerra de la Independencia.

La escultura de bronce es obra del escultor extremeño Luis Martínez Giraldo. La figura de Godoy mide 2,60 metros de altura y está colocada sobre un pedestal de mármol portugués que tiene casi tres metros, con lo cual todo el conjunto alcanza los seis metros en total. Tuvo un coste de 80.000 euros, sufragados por el Ayuntamiento de Badajoz, la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz, el Ministerio de Defensa, la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes y algunas cajas de ahorro extremeñas, entre otras instituciones. Cerró el acto la Banda Municipal de Badajoz, que interpretó la zarzuela 'El tambor de Granaderos' y 'El Sitio de Zaragoza', obra del gran compositor badajocense Cristóbal Oudrid.

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