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Opinión | EL CHINERO

Directora de La Crónica de Badajoz

Escucha activa

A ver con qué cara pide ahora el PSOE en el Ayuntamiento de Badajoz los presupuestos participativos, cuando la diputación, socialista, los ha suprimido

Pleno extraordinario de la Diputación de Badajoz, en el que se aprobaron los presupuestos de 2026.

Pleno extraordinario de la Diputación de Badajoz, en el que se aprobaron los presupuestos de 2026. / A. M. R.

Hay términos y frases que, de repente, se ponen de moda entre los políticos, que pasan una temporada repitiéndolos, de manera que no hay discurso en el que no aparezcan una y otra vez. Por recordar algunos, está lo del fango, lo del oficio de fontanero, los mimbres o aquello de la escucha activa. Lo de la escucha activa suele utilizarse cuando se desgranan unos presupuestos, para describir que son fruto del consenso o del análisis de lo que la ciudadanía demanda.

La nueva presidenta de la Diputación de Badajoz, la socialista Raquel del Puerto, ha presentado esta semana -y ha aprobado con la mayoría absoluta de su partido- sus primeros presupuestos, los de 2026. Unas cuentas que no contemplan ninguna partida para los llamados presupuestos participativos, una iniciativa que puso en marcha su predecesor, Miguel Ángel Gallardo, ahora secretario general de los socialistas extremeños.

Un presupuesto participativo es un proceso en el que los ciudadanos deciden cómo invertir una parte de los fondos públicos. Los vecinos proponen proyectos y los votan para determinar aquellos que serán financiados. Los presupuestos participativos están contemplados en el Reglamento de Participación Ciudadana aprobado por el Ayuntamiento de Badajoz en 2020. Su artículo 7 los describe «como un proceso de participación en la gestión del municipio, mediante el cual la ciudadanía y sus asociaciones pueden proponer y decidir sobre el destino de los recursos municipales que se apliquen para tal fin». Nunca se han contemplado en ningún presupuesto municipal. Perdón, nunca no. Cuando se presentaron y se debatieron en pleno las cuentas de 2025, el equipo de gobierno aseguró que existía una partida de 100.000 euros cuyo destino podrían decidir los vecinos. Tanto el PSOE como el concejal no adscrito, Carlos Pérez, criticaron que era una cuantía mísera, en unos presupuestos que rozan los 151 millones de euros.

Por citar un ejemplo, el Ayuntamiento de Cáceres, donde gobierna el PP, como en Badajoz, destina a presupuestos participativos 1 millón de euros y además tiene perfectamente regulado el proceso, de manera que abre un periodo de recepción de propuestas ciudadanas previo a la presentación de sus presupuestos. En Badajoz nunca se ha hecho. El año está a punto de expirar y el gobierno local no ha dado ni un paso para que los vecinos puedan determinar el destino de una partida, por pequeña que sea.

Y ahora tampoco la Diputación de Badajoz, que había presumido de poner en marcha esta iniciativa por comarcas. Para excusar este olvido, la presidenta defendió que, en realidad, el presupuesto total de la diputación se puede considerar participativo, pues está basado en la «escucha activa» con los alcaldes de la provincia. No solo eso. Vino a decir que el próximo año van a estar muy atareados con los 9 programas Edil, que deben estar ejecutados en un 20%, a los que tendrán que dedicar recursos económicos y humanos.

En el pleno que aprobó los presupuestos de la diputación, el PP sacó a relucir los participativos, aunque el portavoz popular, Juan Antonio Barrios, no se había enterado muy bien, pues echó en cara que la partida para 2026 se hubiese reducido a 900.000 euros. La diputada de Economía, Carmen Yáñez, le aclaró que este dinero no es para unos nuevos presupuestos participativos, sino para rematar los proyectos pendientes de la anterior convocatoria. Tuvo que reconocer que las propuestas que se aprobaban con el procedimiento de los presupuestos participativos eran muy complicadas de llevar a cabo (un engorro, básicamente) y que existen otras vías más sencillas. Vamos, que de presupuestos participativos nada de nada. Se acabaron las bondades de esta idea que pusieron en marcha a bombo y platillo. A ver con qué argumentos van a reclamarlos ahora sus compañeros socialistas en el Ayuntamiento de Badajoz.

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