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Opinión | Fragmentos de Badajoz

Badajoz

¿Qué hay de cierto en la leyenda de san Atón?

En 1899 se había colocado una lápida de mármol blanco en su supuesta casa natal, hoy de propiedad particular. Está en la calle San Atón, antes llamada Alta o Alta de San José

La imagen de san Atón que existe en la catedral y su reliquia.

La imagen de san Atón que existe en la catedral y su reliquia. / P. C.

Descartado ya definitivamente que el santo naciese en Badajoz, la fundación de su cofradía debió ser sobre 1624. Así lo cita el canónigo e historiador Juan Solano de Figueroa: «Con estas demostraciones, se pasó a otras, disponiendo erigir una cofradía y ermita a san Atón, para que, a vista de su templo y efigie, tuviesen más a mano sus connaturales motivos para valerse de su intercesión. Se puso todo por obra, y para que los autos hechos tuviesen firmeza, obtuvo breve Juan Sánchez Valverde, procurador entonces y después notario mayor de esta Audiencia Episcopal para que autorizase, en nombre de la Santa Sede Apostólica, a la cofradía y hermandad del santo. Despachó el breve Urbano VIII en Roma, en Santa María la Mayor, a 23 de noviembre de 1624; y ha obrado Dios por intercesión de su siervo muchos y notables milagros que se hallan escritos en el libro de su cofradía, que es visto y leído este año en que lo escribo, que es el de 1664».

En 1899 se había colocado una lápida de mármol blanco en su supuesta casa natal, hoy de propiedad particular. Está en la calle San Atón, antes llamada Alta o Alta de San José. En la lápida figura: «Aquí nació san Atón, obispo de Pistoya, año 1090». El procurador Juan Sánchez Valverde nació en Badajoz, era hijo de Pedro Sánchez Valverde y de Juana González de Olivera. En 1615 contrajo matrimonio en el Hospital de la Vera Cruz con María Sánchez Crespo. Pedía en su testamento de 1647 ser sepultado en la catedral, junto a la puerta de acceso a la torre, donde estaba enterrada su madre y su suegra. No tuvo hijos y los únicos bienes que declaraba eran «las casas de mi morada, que están en esta dicha ciudad, en la calle de la Puerta Nueva (…).Y las tierras que tengo al sitio de la dicha ermita, lindan con tierras de los herederos de Ana de la Rocha y tierras de Diego de Chaves». La entonces calle de la Puerta Nueva es la actual Prim. Su casa debió de estar en la acera derecha subiendo desde puerta de Palmas.

En este testamento citaba otras cosas muy interesantes: «por cuanto María Sánchez, mi mujer, y yo hemos tenido y tenemos grande devoción, amor y reverencia al glorioso san Atón, por haber sido natural de esta ciudad de Badajoz y canónigo en su Santa Iglesia y obispo de la ciudad de Pistoya, en la Toscana, donde reposa su santo cuerpo casi 500 años hace hasta ahora, entero y sin corrupción alguna, adornado con un olor celestial con que manifiesta el Señor las glorias de que su bendita alma goza en su divina presencia y descanso (…) le fundamos una ermita de su invocación en unas tierras que yo tengo al sitio del Marco de Campomayor, que dicen Las Rocillas. Y por haberle levantado el rebelde sed de venganza contra la majestad católica el rey Felipe IV, nuestro señor, pretendiendo usurparle el reino de Portugal con que esta ciudad y provincia de Extremadura está puesta en armas contra el rebelde y por ello ha cesado con la fábrica de la dicha ermita, que no está acabada. Y estándolo, es mi voluntad se prosiga y acabe la dicha ermita y se coloque en ella la imagen del glorioso san Atón, que tengo depositada en la iglesia de la Santa Vera Cruz de esta ciudad. Asimismo, fundé la cofradía el día del glorioso san Atón. Ítem por cuanto yo soy patrono de la dicha ermita de señor San Atón y de su cofradía por autoridad apostólica de Su Santidad y ordinaria y ejecutoria ganada en contradictorio juicio».

En 1614 se pedía nombrar a san Atón patrón de la Catedral de Badajoz. Aunque desconozco si se llevó a cabo: «Comisión al señor provisor para recibir por patrón al glorioso san Atón. Este día y cabildo, tratando y confiriendo del glorioso san Atón los dichos señores, acordaron, es su voluntad, recibirle por patrón de esta Santa Iglesia, con consentimiento y voluntad de su ilustrísima, o del señor provisor». San Juan Bautista siempre fue el titular histórico de la Catedral de Badajoz. Al menos se consiguió que diese nombre al seminario, fundado en 1664. La leyenda sobre su supuesto nacimiento en Badajoz aparece en la biografía que sobre el santo hizo en 1613 el cordobés, residente en Roma, Ludovico de San Llorente. Juan Sánchez Valverde encargó en 1622 la imagen del santo a un escultor, natural de la entonces Olivenza portuguesa, llamado Jerónimo de Morón: «una imagen del glorioso san Atón, encima de una peana de alto de una ochava. Y la imagen ha de tener de alto seis cuartas, sin la dicha peana, y ha de ser de obispo en hábito pontifical, con su mitra, báculo pastoral, alba, cíngulo, estola y capa con capilla». Sería de madera de castaño, costó 22 ducados y estaría acabada en agosto de ese año. Creo que es la que actualmente se conserva en la capilla de San Benito del claustro de la catedral.

La cofradía solicitaba al obispado que le arrendara la ‘Casa de las Arrepentidas’ para ermita en 1627, que estaba en la entonces calle de las Ollerías, actual Arco-Agüero. En 1673 fue la ermita de San Antonio y en 1731 se empezó a construir allí el convento de Carmelitas o de Nuestra Señora de los Ángeles. No se debió de cumplir y se quiso trasladar a la catedral, pero no se llevó a cabo por discrepancias con Juan Sánchez Valverde, que quería la construcción de la ermita extramuros. Ese mismo año de 1627 se traslada la imagen al primitivo convento de Santa Catalina, que se convierte en la iglesia de San Atón. Sería la futura iglesia de San Ignacio de los jesuitas en 1634. En mayo de 1629 se pide trasladar la imagen a la catedral para luego llevarla en procesión a su ermita extramuros. Los hermanos pedían que se mantuviese en el antiguo convento de Santa Catalina, pero en 1631 se pide trasladarla de nuevo al Hospital de la Vera Cruz, como así se hizo. Se mencionaba que la ermita extramuros estaba en un «sitio distante y apartado de la ciudad y del comercio de ella». Para esta ermita se habían dado muchas limosnas, trigo, cebada «y muchos dineros que le envían desde las Indias». Los contrarios al traslado decían que el hospital también estaba muy apartado del comercio de la ciudad, «por ser iglesia que tiene dominio y apartada de toda frecuentación y concurso de los vecinos». No estaba muy apartada, pues estaba cerca de la puerta de Palmas.

La ermita se empezaría a construir en Las Rocillas, pero en 1647 estaba inacabada. Actualmente, se conoce como Las Rocillas al terreno que rodea la frontera portuguesa desde la aduana de Caya, la urbanización Río Caya y la Plataforma Logística. En 1807 se citan en una escritura unas tierras «al sitio de Las Rocillas y Cuestas de Santa Engracia». Estas tierras lindaban con otras «de los Casarones de San Atón», con el camino que llamaban del Marco de Campomayor y con la «Casa Colorada llamada del Rey». La ermita ya estaba en ruinas en 1823, cuando se realizaba el «apeo, deslinde y amojonamiento» de varias rozas en el lugar llamado Rocillas de San Atón. En el documento se cita que se colocó un mojón (piedra) en lo alto de un cerro, y otro cercano, «frente a los paredones de la ermita caída de San Atón». En 1853 ya era solo un solar y estaba en la dehesa llamada Los Paredones de San Atón.

La reliquia del santo se solicitó en 1741 a Pistoya, región de la Toscana (Italia), donde se conserva su cuerpo. El 17 de agosto de 1743 ya había llegado a Badajoz y se hacía un reconocimiento de la autenticidad de la reliquia en la catedral, en presencia del obispo Amador Merino Malaguilla. El secretario del obispo, Francisco de Prado, leyó la «auténtica» de la reliquia, consistente en una canilla del brazo izquierdo que se llama radio. En ese momento repicaron las campanas de la catedral y del resto de la ciudad. La reliquia se guardó en un relicario en la tarde de 17 de junio. Este relicario, hecho en Madrid, tenía forma triangular, aunque desconozco si es el actual. En la tarde del 20 de junio se hizo una procesión general para colocar la reliquia. En la catedral estaban presentes el clero, las comunidades de frailes y las cofradías de la ciudad. La procesión salió por la puerta de San Blas hasta el convento de la Santísima Trinidad. La reliquia había sido llevada en secreto al convento una hora antes. La procesión salió de vuelta desde el convento, ya con la reliquia, que iba alumbrada con cirios. Volvió por las calles Eugenio Hermoso, Doblados, plaza de Cervantes y López Prudencio, llegando a la plaza de España y se llevó a la capilla del Hospital de la Antigua Piedad, que estaba en la esquina con la calle Obispo, donde se quedó hasta el día siguiente. Se iluminó la torre de la catedral y se repicaron las campanas hasta las once de la noche. El domingo 21 de junio se quedó la reliquia en el altar mayor iluminada todo el día hasta la noche. Después de maitines, se llevó a la capilla de las Reliquias de la catedral. El relicario se conservaba en el convento de Carmelitas y fue donado al Seminario de San Atón en mayo de 2025. En la capilla del seminario fue celebrada una eucaristía el día de su festividad, 22 de mayo, presidida por el arzobispo don José Rodríguez Carballo, junto a más de veinte sacerdotes de distintos puntos de la diócesis y con la presencia de los seminaristas.

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