Opinión | Fragmentos de Badajoz
¿Qué fue de los Tutavila en Badajoz?
Guillermo Tutavila fue enterrado en Badajoz, en la iglesia de San Ignacio de los jesuitas, antes convento de Santa Catalina. Murió con tan solo 22 años. Era napolitano e hijo de Horacio Tutavila, duque de Calabrito, hermano del duque de San Germán

Lápida de Guillermo Tutavila, sobrino del duque de San Germán, en el Museo Arqueológico Provincial. / P. C.
El primero de ellos fue Francisco Tutavila (I), primer y único duque de San Germán y de Sasson, caballero de la Orden de Santiago, natural de la ciudad de Nápoles. Era hijo de Octavio Tutavila y Porcia del Tufo. Muy poco sabemos sobre la infancia de Francisco, aunque parecer ser que a la edad de siete años era paje de Alejandro Farnesio, príncipe de Parma, en la ciudad de Bruselas. El duque llega a Badajoz el 1 de diciembre de 1650, con unos 46 años, para ejercer de capitán y gobernador de las armas del Ejército de Extremadura contra el reino de Portugal. Sustituía al marqués de Leganés, que se marchaba a Madrid. El duque contraería matrimonio en Badajoz en 1656 con Catalina de Cárdenas Colón de Toledo y Portugal, condesa de la Puebla del Maestre y marquesa de Bacares.
No tuvieron hijos o al menos no les sobrevivieron. El duque apadrinó en Badajoz a una sobrina en 1663, hija del maestre de campo Francisco Tello de Portugal Medina y Botti, marqués de la Sauceda, primer marido de Lorenza Francisca de Cárdenas Colón de Toledo y Portugal, condesa de Montenuevo. Estos se habían casado en la Catedral de Badajoz el 27 de julio de 1659, siendo testigo el duque de San Germán y su mayordomo, el capitán Luis Brignola. En 1663 el duque abandonaba Badajoz para ser virrey del reino de Navarra. Falleció en Madrid el 30 de enero de 1679 y parece ser que fue enterrado en el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, hoy colegiata de San Isidro.
El duque de San Germán, título anulado en 1669, habitó la llamada «casa del gobernador de las armas», que estuvo en el lugar que hoy ocupa el convento de las Descalzas. Esta casa fue en su origen de Francisco de Figueroa y Céspedes y de María de Esquivel. Después fue de Juan Bravo de Jerez y la heredó su hijo Antonio Bravo de Jerez Leguízamo, que la perdió y se quedó con ella un primo suyo, el segoviano Pedro Ibáñez de Segovia Leguízamo, patrono del sepulcro del Cristo del Claustro de la catedral. Pedro vendió la casa en 1630 para el capitán Sebastián Montero de Espinosa, quien encargó fundar el hospital de la plaza de Minayo. El cuerpo de guardia del duque de San Germán estaba en el rincón que hoy ocupa el palacio que fue Capitanía General. Antes fue la casa de Baltasar Bravo de Lagunas, cuyo solar le vendió el pintor Luis de Morales en 1570.
En 1719 se hacía un reconocimiento de un sobrino-nieto del duque, llamado Francisco Tutavila (II), teniente coronel de caballería y residente en Medellín, cuyo hijo fue el capitán de caballos y corazas José de Tutavila. Francisco Tutavila (II) quería probar que era hijo de Guillermo Tutavila, sobrino del duque y de madre pacense desconocida. Había nacido en Badajoz y buscó a catorce testigos para demostrarlo y se le aceptó por el obispado como nacido en 1652. El testigo Manuel Mejía Lozano declaraba «que a dicho don Francisco Tutavila, teniente coronel, le había echado a la puerta de dicho señor duque, colgándole de una reja y que este, don Francisco, lo dio a criar dicho señor duque de San Germán a la dicha Inés de Morales. Y siendo de edad suficiente, lo recogió a su casa dicho señor duque, en cuya casa se crio, habiendo tenido y reputado por hijo natural de don Guillermo Tutavila, sobrino legítimo de dicho señor duque (…) respecto de que donde vivía dicho duque, era donde hoy es convento de Descalzas, que en aquel tiempo eran las casas de la obra pía que instituyó Sebastián Montero. Además, sabe este testigo que todos los muchachos de aquel tiempo con quien dicho don Francisco jugaba, no sabían otro apellido que Tutavila. Y le oyó decir a doña María Francisca de la Cruz, religiosa que fue en el convento de San Onofre de esta ciudad, con quien tenía mucha comunicación dicho señor duque, que a este había llegado como los muchachos le llamaban Tutavila (…).Y por reconocerlo así, dicho señor duque, se lo llevó consigo cuando fue virrey de Navarra y después de Sicilia y Barcelona». También resulta interesante el testimonio de María Rodríguez: «sabe que a donde vivía dicho señor duque y su sobrino don Guillermo, era en las casas de Sebastián Montero, que hoy están hechas convento de religiosas descalzas. Y donde está la torre, estaba la sala del despacho de dicho señor duque. Esto lo sabe porque como muchacha haya haberse criado inmediata al barrio, que por todos los muchachos, criados y pajes de dicho señor duque, le llamaban Tutavila. Y en casa de dicho señor duque, por sus pajes y criados y demás personas, se le tenía y respetaba al dicho don Francisco Tutavila por sobrino de dicho señor duque de San Germán». Manuel de Silva Figueroa, regidor de Badajoz, citaba que conocía bien a Francisco Tutavila «habiendo estado de testigo en la dicha villa de Madrid, vio en casa de la señora duquesa de San Germán a dicho Francisco con aquella estimación de dependiente de la familia de su marido, aunque este ya era muerto (…) además de haberlo así oído por las cartas que dicha señora duquesa de San Germán, condesa de la Puebla, escribió hasta el año de su muerte a dicho don Francisco Tutavila, llamándole y nombrándole de sobrino, y en la cortesía, tu tía mayor, servidora que más te quiere».
Guillermo Tutavila fue enterrado en Badajoz, en la iglesia de San Ignacio de los jesuitas, antes convento de Santa Catalina. Murió con tan solo 22 años. Era napolitano e hijo de Horacio Tutavila, duque de Calabrito, hermano del duque de San Germán. Un documento describe cómo llegó a Badajoz el cadáver y dónde se enterró: «Testimonio de depósito de un cuerpo. Estando en el colegio e iglesia de señor San Ignacio de la Compañía de Jesús en esta muy noble y leal ciudad de Badajoz, como a las horas de las siete y media de la noche, jueves trece del mes de noviembre de 1653 años, se trajeron a dicha iglesia dos cuerpos muertos, que el uno de ellos dicen ser del muy magnífico señor don Guillermo Tutavila, de nación napolitana, capitán de caballos corazas del Ejército de Extremadura, sobrino del excelentísimo señor don Francisco Tutavila, caballero de la Orden de Santiago, duque de San Germán, del Consejo de Guerra de su Majestad y del colateral de Nápoles, maestre de campo general y gobernador de las armas de este ejército. Y después de haberles dicho y celebrado la vigilia, con la pompa y solemnidad debida, compareció el capitán de caballos corazas Luis Briñola, de nación napolitana, y se desclavaron unas tablas de una de dos cajas donde venían dos cuerpos. Y habiéndose descubierto el rostro y descosida la capilla de un hábito donde dicho cuerpo venía amortajado, dicho capitán dijo, con juramento, estando presente el padre Lorenzo de Colonia, rector de dicho colegio, asistido de algunos padres, de que en el reencuentro que la caballería de su Majestad de dicho ejército tuvo con la del rebelde portugués, término de la villa de Arroches, reino de Portugal, el día ocho de este presente mes, allí quedó muerto dicho don Guillermo Tutavila, y el capitán Luis Briñola prisionero. Y teniendo noticia de su muerte, y haciendo diligencia en buscarle el domingo, nueve de este, le halló muerto en la iglesia de la Misericordia de la dicha villa de Arronches. Y le reconoció y lo entró en la caja en que de presente está. Y dicho cuerpo y el del señor don Juan [López] de Lemos, caballero de la Orden de Calatrava, conde de Amarante, teniente general de la caballería de dicho ejército. Los trajo ambos a esta ciudad sin apartarse de ellos. Y dicho cuerpo y rostro de él daban muchas demostraciones [de] ser el del dicho señor don Guillermo Tutavila. El cual dicho cuerpo se entregó a dicho padre rector en depósito hasta que lo trasladen en la parte y lugar donde dispuso. Y sobre la dicha caja y tablas de la cubierta de ella se lacró y se puso encima del dicho, labré sus armas en tres partes. Y fue sepultado y depositado en un sepulcro, debajo del hueco del altar mayor de dicha iglesia y colegio, la cabeza al lado de la epístola. Y dicho padre rector dijo le recibía y recibió en dicho depósito, para entregarlo [a] cada [uno] que le sea pedido».
La lápida sepulcral de Guillermo Tutavila que se encontraba en la iglesia de San Ignacio se halla hoy en los almacenes del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, donde llegó en 1944. El texto dice lo siguiente: «Yace aquí el señor don Guillermo Tutavila, sobrino del excelentísimo señor duque de San Germán, que de XXII años mancebo, en quien la gracia y la naturaleza depositaron el tesoro de sus mejores prendas, haciéndose amar de todos cuanto desear en la tierra. Murió a costa de mucha sangre enemiga peleando por su rey contra los rebeldes a su corona. Año de MDCLIII». Al realizarse excavaciones en 2018 se descubrió que la cripta estaba vacía. El duque se llevaría los restos de su sobrino, que había dejado en depósito, o quizá se llevaron a una fosa común de otro templo o cementerio.
- El joven hallado muerto en Badajoz se habría escondido bajo el puente de Palmas tras huir de la policía local
- Encuentran sin vida al joven desaparecido en Badajoz
- Badajoz espera hasta 40 litros de precipitaciones entre las 9.00 y las 12.00 de este sábado
- El Guadiana desborda protagonismo: el buen tiempo devuelve a los pacenses al río
- Cortado el acceso al puente de la Autonomía en Badajoz
- Somos nativos del Guadiana, estamos acostumbrados a que el agua entre en las casas': vecinos del Camino Viejo de San Vicente
- Los vecinos desalojados de las pedanías no podrán volver a casa, al menos, hasta el lunes
- Investigado un vecino de Badajoz por circular duplicando la velocidad y la tasa de alcohol permitida
