Opinión | Cotidianidades
Colores
Badajoz estaba bonita vestida de amarillo. Las hojas de los árboles que todavía no se habían caído se bamboleaban agarradas débilmente a las ramas, las hojas caídas en el suelo formaban una alfombra gigante y mullida añadiendo más hermosura a la ciudad

La plaza de la Soledad se pinta de amarillo en otoño. / D. A.
Se acabó el puente de la Constitución y de la Inmaculada. Ahora es cuando empieza la Navidad y no el primero de octubre como nos quieren imponer los de los comercios grandes. Se acabó el puente largo de diciembre, aunque este año no ha sido tan largo, durante la semana tuvimos un día más de fiesta, el festivo lo he dedicado más al descanso que a las actividades de senderismo y barbacoas en alguna casa rural del sur de Cáceres. Escribo esta columna desde la relajación del ocio casero en un día sin trabajo, para mí escribir no es trabajar.
Salí de casa temprano igual que hago todos los lunes, en esta ocasión llevaba un destino y un atuendo diferente del resto de los lunes, vestía de chándal con la intención de hacer deporte, de hacer el deporte que hacemos los de mi edad, que consiste en alternar caminatas con carreras a pie empleando más tiempo en andar que en correr. Bueno, no todos los de mi generación lo hacen de esta manera, hay algunos dedicados solamente a correr, los privilegiados que todavía no tienen el menisco roto, ni la barriga por encima del cinturón.
Salgo a la calle temprano. Algunas veces pienso que podría aprovechar las primeras horas de la mañana para quedarme en casa y escribir como dicen que hacía Azorín, pero ni soy Azorín ni soy capaz de quedarme en casa una mañana en la que no tengo que ir al trabajo, prefiero que el frescor matinal de diciembre me dé en la cara y me despeje la mente, antes que ese frescor quede reflejado en esta página elaborada de tardes y noches. Algún día tendré que probar la escritura matinal para comprobar si sale algo diferente, dependiendo de la hora del día el artículo puede ser más optimista, más entretenido, más irónico, más gracioso, incluso un pestiño pesimista si uno acaba de ver un telediario.
Me levanto temprano en verano y también en invierno, es la ventaja que tiene dormir solo. A los que dormimos solos en invierno las sábanas nos tiran fuera de la cama y fuera de la casa. Una casa que también está sola, fría y silenciosa, una casa que ni siquiera tiene perro.
El lunes festivo estuve caminando por el sendero que lleva hasta Las Vaguadas. Lo primero que me llamó la atención fue un cartel de una mujer joven y guapa que daba un aire a María Guardiola, pensé que no era ella porque el PP suele utilizar el color azul y este cartel tenía un fondo verde suave, me acerqué un poco más y comprobé que era Guardiola. Estamos en campaña electoral y cualquier detalle cuenta, embellecer un pueblo, un presupuesto, un rostro, incluso un color.
Seguí mi recorrido. Esa mañana podría titular el paseo por Badajoz ‘La ciudad de los colores’. Badajoz estaba bonita vestida de amarillo. Las hojas de los árboles que todavía no se habían caído se bamboleaban agarradas débilmente a las ramas, las hojas caídas en el suelo formaban una alfombra gigante y mullida añadiendo más hermosura a la ciudad, como la belleza es efímera dentro de unos días las hojas irán cambiando del color amarillo al marrón, transformándose en incómodas y hasta peligrosas para la gente mayor que se puede resbalar si no las quitan. Todo un reto para los servicios de limpieza. La bonita alfombra amarilla que adorna muchas de las aceras de la ciudad tiene una belleza que se puede asemejar a la nieve de esas otras ciudades del norte en las que las nevadas dibujan una preciosa estampa navideña. Una imagen idílica cuando la vemos desde fuera, porque para los habitantes de esos pueblos que la sufren no es fácil convivir con la nieve cuando lleva unos días en la calle y se convierte en hielo resbaladizo, casi igual que las hojas secas.
El lunes festivo estuve también caminando por la margen izquierda del río. Abandoné mis pensamientos por la contemplación. Me gustó la luz que tenía el paseo, un tono amarillo anaranjado, en algunos momentos rojos, colores que se formaban con un suave sol que iluminaba los árboles de la orilla en estos últimos días de otoño. Un otoño que acaba para dar paso al invierno el día 21 de diciembre y que se pone en marcha el 22 con la lotería nacional y con el resultado definitivo de las elecciones.
Durante el paseo por la orilla del río lo que más me llamó la atención es que había bastantes personas andando y corriendo y que de cada cinco cuatro llevaban perro y de cada cuatro tres lo llevaban suelto. Desconozco si las ordenanzas municipales dejan que los perros vayan sueltos por el parque del río a esa hora de la mañana. Lo cierto es que ninguno de los perros molestaba y todos caminaban al lado de sus dueños. Había una señora, a la que veo por mi barrio, que llevaba dos perros en un cochecito de niño pequeño y a los que hablaba como si fueran bebés. En estas fechas próximas a la navidad salen por todas partes anuncios enternecedores para adoptar perros. Hasta a mí me gustaría adoptar uno.
El paseo del río tiene carteles informativos de la flora y la fauna: El martín pescador, la gallineta común, la gaviota sombría, también nutrias, incluso vi un cartel explicando que era el camalote de origen brasileño y el nenúfar mexicano, esas plantas que tanto daño le están haciendo a nuestro río.
Paso por debajo del puente nuevo, del puente viejo que este año está adornado con luces navideñas, no sé por qué me acordé de cuando pasaban coches en los dos sentidos. Recordé que cuando me saqué el carnet de conducir el profesor de autoescuela me llevó por un circuito que incluía atravesar el puente viejo, dio la casualidad que en aquella estrechez de calzada me cruce con el autobús que venía de frente, después de aquello conducir fue coser y cantar.
Sigo andando y llego hasta los bares del río, lugares que solo visito una vez al año cuando hacemos la comida de navidad con compañeros de trabajo, ya queda poco para esa reunión, si lo hago tomaré nota para contarlo en esta página. Tengo ganas de escribir sobre la noche y el ocio de copas y ver cómo ha cambiado desde que yo salía hasta hoy. Aunque tuve una adolescencia prolongada soy de la generación en la que se preguntaba a las jóvenes ¿estudias o trabajas?, ahora todo el mundo estudia y pocos son los que trabajan, también se le ofrecía a la chica para entablar conversación un cigarro ¿fumas? Hoy fumar está mal visto. Entonces se bailaban las canciones agarradas. Decía la letra de una canción de Sergio Dalma, que bailar pegados es bailar y bailar de lejos no es bailar, sin embargo, hoy cada uno baila por su cuenta. Lo cierto es que no sé qué voy a pintar yo en estos bares, seré como el extraterrestre protagonista de ‘Sin noticias de Gurb’, a pesar de eso quiero salir un día de noche para luego contarlo en estas páginas.
Sigo mi paseo camino de la plaza del Porrina y la iglesia de la Soledad en esta mañana fresca de colores donde domina el amarillo. Continuaré contando el recorrido otro día. Hoy el espacio que me cede el periódico todos los viernes me dice que hasta aquí hemos llegado.
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