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Opinión | Fragmentos de Badajoz

Badajoz

La Batalla de las Flores

La de 1965 fue todo un éxito, presenciada por miles de personas, participaron un total de diecisiete carrozas. Podemos destacar la ganadora del premio de honor de la Diputación de Badajoz, que fue la presentada por el ayuntamiento emeritense. Representaba el acueducto de los Milagros, con un nido de cigüeñas, una fuente y columnas romanas

Carroza de 1920 en la plaza de Cervantes (cedida por el Hotel Cervantes). La segunda corresponde a la batalla de 1965.

Carroza de 1920 en la plaza de Cervantes (cedida por el Hotel Cervantes). La segunda corresponde a la batalla de 1965. / AUTORES DESCONOCIDOS

El origen de estas fiestas en Badajoz se debe a la Batalla de las Flores de Valencia, que se basa, a su vez, en la Batalla de Flores del Carnaval de Niza (Francia), que se celebra desde 1876. La valenciana era la más antigua de España y data de 1891. Se llamaba así porque se lanzaban mutuamente entre las carrozas miles de flores como claveles, además de serpentinas y confetis entre los aplausos del público.

En Badajoz se propuso celebrarla en el año 1900. Ya se organizaba el 14 de mayo de 1916 en la carretera de Portugal con carrozas y coches adornados. La mejor carroza fue premiada con mil pesetas y el mejor coche con cincuenta duros, que era el de Sebastián Nicolás, dueño de la confitería La Cubana. La del 20 de mayo de 1920 resultó muy deslucida por la lluvia, pero muy animada donde se lanzaban serpentinas, confetis, escasas flores, caramelos, incluso hojas de lechugas y berros. De este año es la fotografía en blanco y negro de la carroza que pasaba de camino por la casa en construcción del hoy Hotel Cervantes. La del 27 de junio de 1928 se celebró en el campo de fútbol Santa Marina a la siete de la tarde, cerca de la puerta del Pilar. La entrada era gratuita, pero se podían adquirir entradas para los palcos y sillas.

En Badajoz se seguía celebrando en 1954. Entre 1934 y 1959 hubo al menos cinco batallas. Había mucha expectación en la de 1965. La organizaba el Ayuntamiento de Badajoz durante la Feria de San Juan como «Día de la Provincia», por eso participaban carrozas llegadas desde Mérida, Llerena, Zafra, Villafranca de los Barros, Almendralejo y Balboa. También participaron carrozas de las localidades portuguesas de Elvas y Campomayor. El desfile se celebraba en la tarde del 29 de junio, como broche final a la feria. El desfile comenzaría en la plaza de los Reyes Católicos, seguiría por la avenida Ramón y Cajal hasta la esquina de la calle Bartolomé J. Gallardo, para dar la vuelta y hacer el mismo recorrido a la inversa.

Las carrozas hacían una primera vuelta al circuito ante el jurado que premiaba a la mejor. Durante la segunda vuelta, los participantes lanzaban al público serpentinas, confetis y flores. Después se realizaba la entrega de premios. Saldría a las siete de la tarde con una duración de algo más de dos horas. La reina del día de la provincia de la carroza del ayuntamiento fue Encarna Gutiérrez Barriga, de Barcarrota, que luego fue invitada por el Casino de Badajoz a una cena junto a las damas de honor de su carroza. También participaron carrozas de la Sociedad Hípica Lebrera, la Base Aérea y la Casa Regional de Valencia. El jurado estaba presidido por Francisco Cancho, como presidente. Los vocales eran muy conocidos, como el concejal Juan Salas Terrón; el maestro Francisco Rodríguez Arias; el que fuera presidente del Sindicato Provincial Textil, Cecilio Reino Vargas; el escultor Ángel Zoido Pérez; el escritor y militar Enrique Segura Otaño; el arquitecto Eduardo Escudero Morcillo; Francisco Álvarez Buiza; Matías Mediero Pantoja, quien fuera hermano mayor de la Hermandad de Bótoa; y el arquitecto Ventura Vaca Parrilla, como secretario. El premio de honor, con 30.000 pesetas, fue para la carroza del Ayuntamiento de Mérida. El primer premio, con 30.000 pesetas, para la del Tiro de Pichón. El segundo, con 20.000 pesetas, para la Base Aérea. El tercer premio, con 10.000 pesetas, para la del Ayuntamiento de Llerena. Hubo accésits para las de Elvas, Campomayor y la del Sindicato Textil de Badajoz.

La batalla se celebró también en 1966 y 1967. En 1968 se acordaba celebrarla cada tres años, para dar más desahogo a las sociedades por su alto coste. Creo que no se volvió a celebrar más desde entonces. Se habían colocado palcos para las familias de las participantes y una tribuna de autoridades. En ellas figuraba el gobernador civil, el jefe de la Brigada Blindada, el presidente de la diputación, el alcalde de Badajoz, el presidente de la Audiencia y los alcaldes de Elvas y Campomayor, entre otras autoridades. La reina por el Casino de Badajoz era Josefa Pérez Bejarano. La reina por la Sociedad Hípica Lebrera era Araceli Morales Arce. La reina por la Real Sociedad Tiro de Pichón, Marisol García Cancho. El 31 de mayo de 1970 se celebró una infantil durante las fiestas del barrio de San Fernando con motocarros engalanados.

La de 1965 fue todo un éxito, presenciada por miles de personas, participaron un total de diecisiete carrozas. Podemos destacar la ganadora del premio de honor de la Diputación de Badajoz, que fue la presentada por el ayuntamiento emeritense. Representaba el acueducto de los Milagros, con un nido de cigüeñas, una fuente y columnas romanas. Las chicas iban vestidas de esta época. Participaba fuera de concurso, como la del Ayuntamiento de Badajoz. La de la Base Aérea representaba un cohete con humo real y un globo Montgolfier, las chicas iban vestidas de cosmonautas de la época de París de 1818. La de Llerena representaba la iglesia de Nuestra Señora de la Granada con la fuente de la plaza. La del Sindicato Textil tenía una fuente y columnas de un templo griego. La del Tiro de Pichón representaba una gran paloma que surgía de una copa dorada. La de Zafra simbolizaba una calesa tirada por caballos de madera, figurando detrás una representación del Palacio de los Duques de Feria, futuro parador, con chicas vestidas de extremeñas y andaluzas, por lo del apodo de «Sevilla la Chica». La Sociedad Hípica Lebrera llevaba un monumental caballo sobre el que iba la reina saltando unos obstáculos y las chicas vestidas de jocheys. La de la Brigada Blindada de Hernán Cortes era una gran ruleta con cubiletes de juego con los dados de la suerte. La de la Casa de Valencia era un gran abanico con estampas de la ciudad de Valencia. Una de las más llamativas fue la de Campomayor, que representaba una típica calle adornada como en sus tradicionales «Festas do Povo» con chicas vestidas con sus trajes típicos. La carroza de la Diputación de Badajoz representaba un galeón como el de los conquistadores extremeños, y las chicas iban vestidas de trajes regionales.

Es una fiesta que se podría recuperar, aunque para evitar gastos excesivos, se podía celebrar cada dos años. Atraería a muchos visitantes con seguridad. No se trata de hacer otro desfile de artefactos del Carnaval, pero sí al estilo de las carrozas de la Romería de Piedraescrita de Campanario, aunque con temas locales. Seguramente animaría a la ya agónica Feria de Día del Casco Antiguo. Podría subir desde puerta de Palmas por la calle Prim hasta la plaza de España o Cervantes para esquivar en mayor parte el fuerte sol de la época. n

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