Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | EL CHINERO

Directora de La Crónica de Badajoz

Sinhogarismo

El albergue del Revellín lleva más de 8 años a la espera de un pliego de condiciones

El patio del albergue del Revellín.

El patio del albergue del Revellín. / S. GARCÍA

Sinhogarismo. Es el término que se usa ahora para definir la situación de las personas que viven en la calle, que no tienen techo bajo el que cobijarse. Desde hace semanas, varios colectivos se manifiestan en Badajoz reclamando soluciones para las personas sin hogar, cuyas condiciones han empeorado con las últimas y abundantes lluvias. Las instituciones de Badajoz no han sido capaces de encontrarles cobijo a todas ellas.

Son muchos los que proponen que se habilite el albergue del Revellín de San Roque. Ni siquiera tendría que habilitarse, porque el año pasado el ayuntamiento acometió obras para ponerlo a punto. Por motivos que no trascienden, su propietario se niega a que este lugar sea de acogida para quienes pasan la noche a la intemperie o bajo un soportal.

El Revellín se transformó en albergue juvenil y centro de asociaciones en 2010 gracias al Plan E con una inversión de 1,3 millones de euros. Dispone de 62 plazas repartidas en once dormitorios, una zona de comedor y un gran patio. Este edificio solo estuvo en uso para el fin por el que fue rehabilitado durante cuatro años, entre 2013 y 2017, mediante la concesión de su gestión. Pero al ayuntamiento no le salían las cuentas porque el canon que pagaba a la concesionaria era independiente de la ocupación, que nunca fue muy alta. Decidió repensar su uso para que al menos no le supusiese un gasto. Y ahí sigue, repensando, en modo off.

Años llevan trabajando en el pliego de condiciones para su explotación. En este tiempo, el Revellín se ha ocupado de manera esporádica. Fue la base de la Policía Local en los meses más duros de la pandemia. Ha servido como lugar de acogida de refugiados ucranianos que huían de la guerra y para familias gazatíes que tuvieron que abandonar Palestina. La última vez que hemos sabido que se ha utilizado el albergue para la función para la que fue concebido ha sido esta semana, pues en estas instalaciones pasaron la noche 33 usuarios de la Comunidad Terapéutica Arca de Noé, cuando fueron desalojadas las casas aisladas de Gévora por el temporal.

Está bien que el ayuntamiento tenga un alojamiento para atender situaciones urgentes de manera temporal. Pero se resiste a que el Revellín se convierta en un albergue para personas sin hogar. Esta misma semana se ha tratado este tema en un pleno de la corporación municipal por una moción del PSOE. Le tocó al concejal de Servicios Sociales, el popular Juancho Pérez, defender que no es una competencia municipal y, aun así, el ayuntamiento destina 220.000 euros anuales al alojamiento, atención y acompañamiento de personas que no tienen donde vivir. La responsabilidad es de la Junta de Extremadura, y por eso el Gobierno extremeño ha cedido 20 viviendas a Cáritas. El PP critica que durante los años del PSOE en la Junta nunca dotó a Badajoz de recursos para atender a quienes no tienen dónde vivir. Una vez más Juancho Pérez aprovechó para culpar a los socialistas de que no se construyese en el Progreso un centro de acogida temporal, un proyecto que no salió adelante porque se opusieron los colectivos del entorno, que se movilizaron para no consentir otro punto de marginalidad, de los que ya andan sobrados. El PP nunca lo entendió y sigue culpando a los socialistas de que aquel centro no se construyese. Lo quieren recuperar con otros fondos europeos, aunque repensado como centro cívico.

Entre tanto, el albergue del Revellín sigue vacío, sin cumplir la función de alojamiento para la que se rehabilitó ni para acoger a personas que carecen de un alojamiento digno. Da igual que haga frío, que llueva a cántaros o que el viento corte la cara. Da igual. Cada noche hay personas en Badajoz que no tienen otra alternativa que dormir al raso, sobre unos cartones y bajo unas mantas. Mientras tanto, el albergue del Revellín, con sus camas, sus baños renovados y su cocina industrial permanece vacío, a la espera de un pliego de condiciones.

Tracking Pixel Contents