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Opinión | A la intemperie

Abogado

Falta de seriedad (en cadena)

Sobre una pista de circo donde el que no baila parece lelo…

Reconozco que llevo el día torcido. No quisiera importunarles. Si en este punto dejaran de leer lo entendería. No quisiera incordiarles, pero me llevan los demonios. No sé cuánto de seria será esta columna, pero escribo mientras chapoteo al borde del ahogamiento en un país poco serio. Claro que visto el telediario, más o menos como todos (los países y los humanos). Yo el telediario lo veo después de los bailoteos de Carlos Sobera y sus mariachis. Que sí, que está muy bien. Que patatín, patatán... Yo, sin embargo, en tanto baile solo veo comportamientos infantiloides. La enésima muestra de que vamos camino del embobamiento colectivo. ¡Será! ¡O será la mala sangre mía! Se me antojan avutardas en celo. Aunque, si de bailes se trata, en cuanto empieza el telediario, Trump barre por goleada. Nos ahogamos. Da igual por qué calle transitemos o qué canal veamos. Todo o casi todo se sirve en forma de papilla para entendederas en permanente barbecho. Y si no que venga David Uclés y diga dos palabras seguidas. Todo tiende a la ingravidez de las ideas. Claro que para falto de seriedad un tal Sánchez, los pantalones y las ideas demasiado cortos. Todo sea por engañar, por censurar, por prohibir… Ahora, envuelto en su sempiterna falta de seriedad, amarrado a su deslumbrante oportunismo de siempre, va y dice, siendo quien es, que las redes sociales engendran violencia sexual… y si no fuera porque me estoy ahogando caería sobre mis propias posaderas. Habla de espacios de violencia sexual, Sánchez, el marido de su señora, como si a estas alturas no le hubiéramos visto el forro a su chaqueta. Y, mientras les echa el perro a los adolescentes, los del turbante allí presentes no dejan de teclear en sus celulares como enfermos terminales de “pantallosis”. No es serio. No es serio Óscar Puente cuando le echa en cara a Rajoy los muertos de Adamuz. No son serios, ni lo es Guardiola cuando a estas alturas sigue dando cuartos al pregonero. Este asunto del futuro gobierno extremeño debería resolverse con seriedad y, por supuesto, con discreción. A este baile le faltan ambas cosas. Va a tener razón Irene de Miguel (de natural despierto) cuando dice que si Guardiola no es capaz de armar gobierno debería evitar presentarse a las próximas elecciones. No, no fue serio el adelanto electoral y no, no está siendo serio el sainete de las derechas extremeñas. No es serio el alcalde de Badajoz con un chaleco de bombero en el que luce la palabra alcalde en letras enormes, menos serio que Albert Rivera en cueros antes de darse a la fuga. Claro que para caradura y falta de seriedad supina la podemita -cuyo nombre no recuerdo- que nos escupe a la cara que en España no existen los okupas; como no es serio al cuadrado que el Gobierno pretenda eludir sus responsabilidades (en este caso, fundamentalmente, construir viviendas sociales) obligando a los propietarios a dar su techo a quienes se les cuelen en casa. Menos serios que Milei con su motosierra. Ellos y nosotros. Nosotros, los más, no somos serios cuando damos por bueno que la política se convierta en el pudridero de la rectitud, de la sensatez y de los buenos modos. La política y lo que no es política. Ni Laporta, especialmente insensato, ni Vinicius, insensato bailarín del balón. Vivimos frente a una pista de circo donde el que no baila parece lelo (y demodé). Lo malo más malo es que aplaudimos. Aplaudimos a lo bobo. Yo el primero. Bien que lo siento. Bien que siento no poder dar ejemplo de nada.

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