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Opinión | Cotidianidades

Badajoz

El Carnaval y otras cosas

Los artefactos con su presencia agrandan la vistosidad y colorido de las calles en el Carnaval pacense. Qué bien lo pasan los que tienen artefactos. Unos carnavaleros que trasladan su casa andante al centro del meollo del bollo del Carnaval con su familia y amigos

Ruta de artefactos por el carretera de La Granadilla, el sábado de Carnaval.

Ruta de artefactos por el carretera de La Granadilla, el sábado de Carnaval. / JOTA GRANADO

Paseando entre gente disfrazada de Carnaval por San Francisco vi, no sé si lo vi o lo soñé, seguramente lo soñé porque este año no he estado en San Francisco por Carnaval, vi en un San Francisco onírico una pareja, una joven disfrazada de Isabel Díaz Ayuso, que le daba a un niño grandullón de pelo zanahoria la medalla de la comunidad de Madrid. En la nebulosa del sueño no sé si el acto de entrega fue en Madrid o se desplazaba, Ayuso, acompañada por su novio, a la Casa Blanca.

A la sombra de gente conocida muchas veces hay personas que hubieran pasado desapercibidas para el mundo, excepto para la policía, como el novio de Ayuso o el padre de Lamine Yamal. Incluso en sueños parecía cutre ver a ese niño grandote de mofletes sonrosado con la misma cara de satisfacción que se le ve en las fotografías y vídeos en el interior de la casa de Epstein, recibir la medalla de una sonriente Ayuso. Le gusta a Trump que le agasajen como a un dios con cosas que no le pertenecen, como el Premio Nobel de la Paz en el que tiene puesto el ojo, igual que lo tiene puesto en Groenlandia y en sembrar el caos en el mundo. El galardón que no le concedió la academia sueca se lo regaló la premiada, Corina Machado. La medalla que le va a entregar Ayuso a Estados Unidos me tiene tan confundido que no sé si lo he visto en el Carnaval, lo he soñado, o me lo he inventado, sea como sea es una buena escena esperpéntica y carnavalera.

Me pongo a escribir este artículo el martes por la tarde-noche cuando ya acabó el Carnaval. Aunque siga este fin de semana, yo lo doy por concluido con el desfile por la avenida Ricardo Carapeto y los bares con sus barras fuera ofreciendo pinchitos, pancetas, choricillos a la brasa durante el entierro de la sardina en San Roque. Se acabó el Carnaval, ha cesado el ruido de tambores, vuelve el silencio en esta noche clara y sin lluvia donde ni siquiera se oyen los coches pasar por la autovía, solo, de vez en cuando, interrumpe esta paz el ulular oscilante de alguna sirena de coches de policías o ambulancias. El día siguiente del entierro de la sardina, miércoles de ceniza, excepto para niños y maestros, todo vuelve a la rutina, incluida la huelga de médicos que dura una semana y que se está haciendo rutinaria. Una huelga de la que no hablo porque no soy médico y todavía tengo la suerte de no ser tampoco paciente, aunque sabemos que todos tarde o temprano vamos a pasar por sus manos, y aunque sea por egoísmo tendríamos que defender la sanidad pública.

Cuando usted lea este texto ya habrá olvidado el Carnaval, el día de San Valentín y hasta el miércoles de ceniza. Habrá olvidado el trabajazo de murgas y comparsas y también el arte y el trabajo que se aprecia en la decoración de los artefactos y el disfraz de los miembros que lo forman. Los artefactos con su presencia agrandan la vistosidad y colorido de las calles en el Carnaval pacense. Qué bien lo pasan los que tienen artefactos. Unos carnavaleros que trasladan su casa andante al centro del meollo del bollo del Carnaval con su familia y amigos. Y hablando de trabajazo en Carnaval es justo nombrar a los del servicio de limpieza.

Dicen los números, tanto de visitantes como de badajocenses, que ha sido un Carnaval de mucha participación. Este año ha respetado el tiempo después del diluvio que nos ha tenido en vilo y pendiente de las noticias y donde también hemos aprendido un poco a manejar palabras y conocimientos meteorológicos como el de la capa freática, dana, borrascas de alto impacto, la Aemet. Hemos conocido los nombres masculinos y femeninos de cada una de las borrascas, igual que en tiempos de Rajoy sabíamos a diario a cuánto estaba la prima de riesgo, y que actualmente nadie de la calle sabe que ha sido de esa famosa prima. Un término que con la misma intensidad y preocupación como llegó desapareció, como ahora en Carnaval han desaparecido de nuestro cielo las borrascas de consecuencias catastróficas.

Es martes por la noche, sigo escribiendo en silencio, sigue sonando de vez en cuando una sirena que no sé distinguir si pertenece a coches de policías o ambulancias. Se acabó esta fiesta en Badajoz, ahora tenemos en el horizonte más cercano, después de 40 días y 40 noches de Cuaresma la Semana Santa. Un acontecimiento muy diferente aunque también muy visual y de mucho sentimiento. Si el Carnaval es el fuerte sonido de percusión, la Semana Santa es el silencio. Al igual que en el Carnaval la Semana Santa también saca a la calle a muchos pacenses.

Entre un acontecimiento y otro van pasando los días como un juego de la oca de fiesta en fiesta y tiro porque me toca, aunque de vez en cuando haya que volver a la casilla de salida a recomponerse. Así va transcurriendo el tiempo y los años con los giros que van marcando las circunstancias políticas y sociales de cada época. Mientras tanto, nosotros solo queremos vivir en paz, vivir con nuestras cosas, con nuestra familia, con nuestros amigos y nuestras costumbres.

En estos días de últimos de febrero hay muchos carnavales y muy distintos: en Malpartida de Cáceres se celebra la pedida de la patatera, en Villanueva de la Vera el Pero Palo, el carnaval hurdano en la comarca de Las Hurdes … cada uno con su seña de identidad. En Estados Unidos tienen la Super Bowl, donde este año se ha reforzado el interés por el idioma español después de la actuación del puertorriqueño Bad Bunny, sus canciones y su estilo no son santo de mi devoción, aunque este año al cantar en español ha puesto de moda lo hispano y la lengua española, lo dice el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y también el Duolingo, que ha aumentado el número de suscriptores de español. Cada vez hay más personas interesadas por el español. El español se pone de moda en muchos países excepto en España. En el Congreso de los Diputados, donde está permitido hablar en las lenguas cooficiales de cada autonomía, para poder entenderse hay que usar el pinganillo y ni así se entienden. Cada cual habla su propio idioma, como si fuesen a construir una nueva torre de Babel arrimando la lengua a sus intereses.

Es miércoles por la noche, parece que se oyen menos sirenas, cada vez hay más silencio, ha empezado a hacer un poco de frío, se ha acabado el <<carnaval, aunque todavía no se haya acabado.

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