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Opinión

Badajoz

Hospital de los Caballeros o de la Consolación

Desconozco si existió anteriormente una Cofradía de Nuestra Señora de los Caballeros vinculada a él, como sí tenían los tres hospitales más importantes. Sería interesante saber de dónde proviene el apelativo «de los Caballeros»

El Hospital de los Caballeros pudo tener su acceso principal por una puerta de estilo mudéjar con doble arco, uno de medio punto y el exterior ojival, ambos de ladrillo.

El Hospital de los Caballeros pudo tener su acceso principal por una puerta de estilo mudéjar con doble arco, uno de medio punto y el exterior ojival, ambos de ladrillo. / P. C.

En el siglo XVI, aparte del Hospital de Santa Catalina, situado en la calle del Campillo, existían otros como el de la Concepción (antes llamado de San Andrés), el de la Santa Vera Cruz, o el de la Antigua Piedad que, salvo el de Santa Catalina, todos estaban vinculados a cofradías. Sin embargo, existió otro más, aunque no tan importante. Era el Hospital de los Caballeros, de Nuestra Señora de los Caballeros, luego de Nuestra Señora de la Consolación. Lo documento por primera vez el 21 de abril de 1571: «Reconocimiento para el Hospital de Nuestra Señora de los Caballeros. Sepan cuantos [por] esta carta de reconocimiento de censo, vieren como yo, Alonso Delgado, hijo del portero, vecino de esta ciudad de Badajoz, digo que por cuanto yo hube por vía de compra y repaso de Pedro de Bustamante, vecino de esta ciudad, una viña, con diez olivos, término de esta ciudad, cerca de la huerta de la Granadilla, que tiene hecha para 2.500 cepas de viña, que alinda por una parte con viña de Álvaro Hernández Higuero y con el camino que va a Telena. Con carga de cinco reales de plata de pensión y censo perpetuo [en] cada un año que del suelo y propiedad de la dicha viña se pagan al Hospital de Santa María de los Caballeros del Castillo de esta ciudad».

El 14 de mayo del mismo año se otorgaba otro reconocimiento y lo cita como Hospital de los Caballeros y de Nuestra Señora de los Caballeros: «Reconocimiento de censo para el Hospital de los Caballeros. Sepan cuantos [por] esta escritura de reconocimiento de censo, vieren como yo, Juan de Portilla, vecino de esta ciudad de Badajoz, digo que por cuanto yo hube por vía de compra y repaso de Leonora, viuda mujer que fue Guadamiros y de Francisco Sánchez Guadamiros, una casilla a la calle del Monasterio de Nuestra Señora de los Remedios. Que alinda por una parte con casas de las Rebollas. Con carga de 80 maravedíes de pensión y censo perpetuo en cada un año que del suelo y propiedad de la dicha casa se pagan al Hospital de Nuestra Señora de los Caballeros de esta ciudad».

El 26 de mayo, también de 1571, se le vuelve a citar también con el nombre de Hospital de los Caballeros o de Nuestra Señora de los Caballeros y se mencionaba de nuevo que estaba en el Castillo: «Sepan cuantos [por] esta carta de venta, vieren como yo, Rodrigo Díaz, barbero, vecino de esta ciudad de Badajoz, otorgo y conozco por esta carta, que vendo a vos, Francisco Rodríguez Centeno, vecino de esta ciudad, una casa con un corral que yo tengo en esta ciudad, al Castillo, yendo al Hospital de los Caballeros. Que alinda por una parte con el dicho Hospital de Nuestra Señora de los Caballeros, y con corrales de vos, el dicho comprador. Con carga de 25 maravedíes de pensión perpetua y censo perpetuo en cada un año que del suelo y propiedad se le pagan al dicho Hospital de Nuestra Señora de los Caballeros».

Desconozco el motivo por el que se cambió el nombre de Hospital de los Caballeros por el de la Consolación, quizá al hacerse cargo de él la cofradía, aprobada por el obispado en 1605, aunque ya debía de existir unos años antes. Como Hospital de Nuestra Señora de la Consolación lo documento por primera vez el 19 de diciembre de 1601: «Venta para Álvaro García. Sepan cuantos [por] esta carta de venta real, vieren como yo, Francisco de Contreras y Catalina González, su mujer, vecinos de esta ciudad, que vivimos al Castillo de ella, vendemos por juro de heredad a vos, Álvaro García, vecino de esta ciudad, unas casas de morada que están en el Castillo, por bajo del Hospital de Nuestra Señora de la Consolación, debajo del arco de la torre que allí está». La casase vende por 330 reales de plata. Resulta interesante su situación, bajo el arco de una torre, que seguramente sería la de los Caballeros. Este arco aparece en pie todavía en 1803, en un famoso plano levantado por el sargento mayor de brigada José de Gabriel Estenoz y por el capitán José Fuentes Cruz.

No será hasta el 18 de mayo de 1616 cuando ya aparece la cofradía vinculada documentalmente al hospital: «Para la Cofradía de Nuestra Señora de la Consolación. Sepan cuantos [por] esta carta de reconocimiento de censo perpetuo, vieren como yo, Juan Grajera, cerero, vecino de esta ciudad de Badajoz, digo que yo tengo un pedazo de tierra, que será fanega y media en sembradura, poco más o menos, que alinda por una parte con el camino que va de esta ciudad al lugar de Talavera. Y, por otra parte, con huerta de mí, el dicho Juan Grajera, y tierra de Diego Sánchez, carretero, de que pertenecen dos reales de censo perpetuo al Hospital de Nuestra Señora de Consolación en el Castillo, que llaman el Hospital de los Caballeros».

Desconozco si existió anteriormente una Cofradía de Nuestra Señora de los Caballeros vinculada a él, como sí tenían los tres hospitales más importantes. Sería interesante saber de dónde proviene el apelativo «de los Caballeros». Supongo que la iglesia, si existió antes, se pudo llamar en un principio de Santa María de los Caballeros. Tengo dos teorías sobre el origen del nombre. La primera es que se refiere a los caballeros de alguna de las órdenes militares que llegaron a Badajoz en 1230 con el rey Alfonso IX de León. Rodrigo Dosma citaba en sus ‘Discursos patrios de la real ciudad de Badajoz’ la presencia de una «casa de templarios». La Orden del Temple fue abolida en el año 1312 por el papa Clemente V y por ello ocuparon esta casa los agustinos desde la ermita de Santa Engracia. Esta casa estaba situada junto a la puerta y ermita de Santa Marina. Estos frailes se trasladaron después a la entonces parroquia de San Lorenzo, hoy de Santa María la Real (San Agustín). Habría que tener en cuenta que la Orden del Temple se llamó también Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, quizá de ahí vino lo de los caballeros. La Orden de Santiago ya tenía su iglesia homónima, cuyos restos hoy permanecen enterrados. La Orden de Calatrava tenía la iglesia de Santa María de Calatrava o de los Freyles. Puede que esos caballeros fuesen encarcelados o ajusticiados en la llamada torre de los Caballeros que, probablemente, sea el viejo torreón que está justo enfrente de la ermita del Rosario. Otras fuentes citan que era otra torre que está junto a las antiguas Casas Consistoriales de la plaza Alta. Las actas municipales del 23 de septiembre de 1596 citan: «Acordó esta ciudad que por cuando la torre donde se prenden los caballeros están desbaratadas las puertas; que don Baltasar de Tovar las haga aderezar y tenga las llaves mientras no hubiere presos». Aquí ya habla de caballeros presos por lo que, quizás, el hospital estuviese dedicado a reos exclusivamente del sexo masculino, con asistencia de la cofradía, que es la segunda teoría que tengo.

El Hospital de los Caballeros pudo tener su acceso principal por una puerta de estilo mudéjar con doble arco, uno de medio punto y el exterior ojival, ambos de ladrillo que vemos en la fotografía. Esta parte de la alcazaba sufrió graves daños en la Guerra de la Independencia. La zona entre las dos ermitas, la de la Consolación y la del Rosario o Santo Domingo de Silos, fue habilitada como cementerio en 1821, año en que el ayuntamiento pide al obispo bendecirlo. Se usó también el interior de las dos ermitas, ya abandonadas. En 1829 el cabildo catedralicio gastó 5.557 reales del «total costo del panteón construido en el Campo Santo situado en el Castillo intramuros de esta plaza, y en donde habrá de darse sepultura a los señores capitulares y capellanes de coro que fallezcan». El 22 de diciembre de 1813 se había dejado de enterrar en las iglesias de la ciudad por problemas sanitarios, excepto en la catedral y la iglesia de San Gabriel, hoy de la Concepción. En un principio se eligió el corral del convento de San Francisco, haciendo esquina a la antigua calle del Zumbadero, hoy Felipe Checa. En 1833 se inauguró un nuevo cementerio en la zona de la Luneta, luego trasladado al del cerro del Viento, inaugurado el 13 de diciembre de 1839. El ayuntamiento daba cuenta de que el terreno del antiguo de la Luneta pertenecía a la dehesa de las Cuestas, de propiedad particular, y no era del fondo de propios de la ciudad. Aunque en 1838 se intentó habilitar de nuevo el que estaba en la alcazaba.

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