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Opinión | Cotidianidades

Badajoz

El campo está verde

Siento La Crónica como mía, no por ser colaborador, sino como lector. La Crónica es el periódico cercano que llega a todos los pacenses tanto por su facilidad para adquirirlo como por su contenido

El campo que ayer estaba encharcado, hoy ha enverdecido con el color apetitoso de la nueva planta brotando de la tierra húmeda y fértil.

El campo que ayer estaba encharcado, hoy ha enverdecido con el color apetitoso de la nueva planta brotando de la tierra húmeda y fértil. / Diego Algaba Mansilla

De la noche a la mañana ha cambiado el clima. Después de las intensas y desastrosas lluvias de este invierno ha salido el sol y el campo que ayer estaba encharcado, hoy ha enverdecido con el color apetitoso de la nueva planta brotando de la tierra húmeda y fértil. Cuando pasas por el camino de lo sembrado entran ganas de darle un bocado a la hierba fresca que crece junto a flores blancas y amarillas. Quién fuera oveja. Bueno, no estoy muy seguro de no ser una oveja mansa dentro de un rebaño salvaje, como esos otros que caminan a cuatro patas por las ciudades disfrazados de perros por esa moda llamada Therian, que más que vergüenza causa tristeza, aunque quizás sea mejor imitar a un animal que a los muchos Trump que habitan por el mundo.

Antes de empezar a elaborar este texto un lunes 23 de febrero, quería escribir sobre la belleza del campo y la llegada del buen tiempo que ha sacado a la gente de sus casas y de sus braseros, como aquel otro 23 de febrero en el que unos cuantos guardias civiles y no sabemos si alguien más, sacaron a la calle los tanques y las armas, tampoco sabremos si hay más implicados cuando se estudien los documentos desclasificados que se hicieron públicos el miércoles pasado. No creo que estos documentos aporten novedades para cambiar la historia que ya sabemos.

Antes de empezar a pensar en aquel 23 F de hace 45 años y después de respirar profundamente el frescor del campo como si fuera un potente 'vivaporus' gigante (sé que vivaporus no se escribe así), voy a seguir el orden del lunes 23 empezando desde el principio, porque al escribir de cotidianidades puedo escribir de cualquier cosa por insignificante que sea, todo es importante para esta página, hasta lo que no es importante.

Salgo de casa y lo primero que veo en el suelo del ascensor son las hojas de nuestro periódico, La Crónica de Badajoz, y digo nuestro periódico porque yo igual que usted también siento La Crónica como mía, no por ser colaborador, sino como lector. La Crónica es el periódico cercano que llega a todos los pacenses tanto por su facilidad para adquirirlo como por su contenido.

En el suelo del ascensor las páginas del periódico se extienden para tapar una mancha que parece de aceite. A algún vecino se le ha roto un envase con un producto líquido en su interior y ha pensado que la mejor manera de devolver la limpieza al ascensor y al pequeño zaguán de entrada es absorber con papel de periódico el líquido pegajoso. Como usted está imaginando en una de esas páginas que cubre el suelo hay un artículo mío con mi fotografía de antes de tener que quitarme una barba de cuarenta años por necesidades del guion. Un artículo que me costó escribirlo varios intentos. No salía a la primera y le estuve dando vueltas para redondear una idea que tenía en la cabeza que no salía con palabras y muchos menos con palabras sencillas y entendibles. Aquel artículo de parto difícil hoy lo veo pisoteado en el suelo con huellas de pisadas y de algo parecido al aceite. Miro el papel manchado con las letras emborronadas y me veo mirando la pantalla del ordenador intentando sacar adelante un texto, intentando dar forma a una idea abstracta y compleja, vamos como si quisiera aplicar la lógica a la moda de los Therians (personas animales).

Hay veces que la columna sale del tirón y en media hora la tienes lista, pero en otras ocasiones se resiste y el texto no avanza o avanza a trompicones sin saber por donde va a salir, por el hueco que se va a escapar, sin saber qué rumbo tomará. Recuerdo también cuando hice la fotografía en blanco y negro. Fue una foto ideada en un bar de Portugal, una taberna pequeña con pocos clientes, todos portugueses en la freguesia de Santa Eulália. Qué importante son los bares en todos los acontecimientos como veremos más adelante.

Del 23 F no voy a escribir en estos días que han hablado y escrito tanto personas expertas, incluso han puesto en la primera cadena de la televisión la miniserie basada en el libro de Javier Cercas 'Anatomía de un instante', donde cuenta entre otras cosas el golpe de estado de Tejero. Lo que sí recuerdo de ese día, ahora viene a cuento, lo de los acontecimientos importantes vividos en los bares. El 23 F de hace 45 años estuve escuchando la noticia del golpe de Estado en la radio de un bar que se llamaba Calty, en la calle Adelardo Covarsí, junto a la frutería de Eduardo. Allí estuve sentado delante de una caña de cerveza, enhebrado al brazo de la novia que tenía por entonces, estábamos acobardados y confusos, me faltaban un par de semanas para incorporarme al campo de maniobras de San Gregorio en Zaragoza para hacer la mili, un día tengo que escribir sobre la mili. El camarero, mi novia y yo parecíamos tres personajes de la serie 'Cuéntame'. Luego, como el golpe no salió adelante, yo me fui o me llevaron durante un año y pico a Zaragoza vestido de soldado. Cuando regresé, al camarero lo veía de vez en cuando por las calles de Badajoz envejecido y perdido en el mundo de la droga, mi novia se fue con otro más guapo y con más pasta. Y yo regresé con las manos en los bolsillos y los bolsillos vacíos.

Después de 45 años recuerdo aquel día como si fuera hoy. Me veo en la última mesa del Calty enhebrando a mi novia de entonces escuchando las noticias con miedo. El sábado pasado estuve con ella, tampoco le cuadró el novio rico y guapo, estuvimos recordando aquel día en el Calty. También recuerdo aquella tarde-noche cuando veo 'Anatomía de un instante' con esos personajes serios de frondosos bigotes y pistolas en mano.

Entre recuerdos acabó el lunes 23 de febrero de este año, terminó como empezó, en el ascensor de casa con el artículo de La Crónica cada vez más irreconocible por las pisadas de los vecinos, un artículo que se va deteriorando como si fuera el retrato de Dorian Gray, e igual que él me miro en el espejo y también voy envejeciendo.

Los artículos son efímeros y duran poco a pesar del esfuerzo de elaborarlos, como decía aquel famoso columnista que ahora no recuerdo el nombre: "El artículo de periódico que sirve por las mañanas para opinar de las noticias, vale por la tarde para envolver el pescado”. Un texto que puedes tardar hasta más de un día en componer se puede convertir en algo práctico, el lector lo despacha en cinco minutos de lectura rápida para luego limpiar las ventanas de casa o las manchas de aceite del suelo del ascensor.

Un minuto antes de enviar este artículo en el periódico leo que ha muerto Tejero.

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