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Opinión | El Gran Tour de la Salud

Farmacéutica

No a los azúcares añadidos

¿No os ha pasado alguna vez con una caja de galletas o helados que no puedes parar de comer? Son de alguna manera adictivos

a glucosa en exceso resulta dañina, pero sobre todo hay que tener especial cuidado con la fructosa artificial.

a glucosa en exceso resulta dañina, pero sobre todo hay que tener especial cuidado con la fructosa artificial. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

Nuestro cuerpo nos habla todos los días. Unas veces nos habla bajito y otras a gritos, aunque no siempre lo oímos y pasamos por alto todas las señales de alarma. Todo lo que ingerimos desde por la mañana, la frecuencia de ingesta de alimentos y bebidas y el orden en que tomemos los alimentos en el desayuno, comida y cena van a marcar un antes y un después. En nuestras manos está ralentizar el envejecimiento no sólo de nuestra apariencia externa, sino el más importante: el envejecimiento de nuestras células y por consiguiente el envejecimiento de nuestros órganos en general de todo nuestro cuerpo.

El cuerpo humano está compuesto de muchas células. Estas necesitan glucosa para vivir, ya que es su principal fuente de energía. Vamos, que la gasolina de las células es la glucosa para entendernos y así cada célula desempeñara una de las múltiples tareas que nos mantienen vivos y en marcha. ¿De dónde obtienen las células la glucosa? Pues de los alimentos que ingerimos, principalmente Hidratos de Carbono como por ejemplo fruta, lácteos, lentejas, garbanzos, arroz, pasta, pan, patatas, etc. De este tipo de alimentos se obtienen azúcares naturales. Y por otro lado, tenemos los azúcares añadidos.  Yo los llamaría los terribles azúcares añadidos pero ojo: que no  solo es el azúcar de toda la vida (azúcar de caña). Os presento a algunos de ellos, pero prometedme que si os los encontráis  en el etiquetado de algún alimento ultraprocesado saldréis corriendo. Ahí van los azúcares a evitar. Por favor leed las etiquetas de los ingredientes y fijaos, antes de comprarlos.

Jarabe de maíz (alto en fructosa), jarabe de fructosa, sacarosa, glucosa, fructosa, dextrosa, concentrado de frutas, maltosa. Este tipo de azúcares añadidos suelen  estar en los alimentos ultraprocesados (comidas listas para llevar que han sido elaboradas industrialmente) y además están por todas partes en alimentos que aparentemente parecen sanos, como por ejemplo en los yogures con sabores, en salsas light, salsas de tomate, pizza, salsas de ensaladas preparadas… Tendríamos innumerables ejemplos. Y os preguntaréis ¿por qué? Esto no es mas que una "estrategia comercial". Al añadir azúcar a un alimento éste está más dulce y sabroso y en definitiva más apetecible, más tentador. Por eso los refrescos, postres, yogures endulzados, galletas, helados, barritas de cereales, bebidas energéticas y deportivas son fuentes también de azúcares añadidos.

¿No os ha pasado alguna vez con una caja de galletas o helados que no puedes parar de comer? Son de alguna manera adictivos. El abuso de estos azúcares y la vida sedentaria hace que la obesidad en la población y sobre todo en la población infantil siga en aumento. La obesidad lejos de tratarse de un asunto estético, es un problema de salud pública. Tendremos  a futuro población más joven enferma, con problemas de hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares entre otros a edades cada vez más tempranas.

La glucosa en exceso resulta dañina, pero sobre todo hay que tener especial cuidado con la fructosa artificial, porque si no se convierte en energía en el momento de consumirse sólo se puede almacenar como grasa, induce a la producción y el crecimiento de células grasas, lo que hace ganar tejido graso y por ende peso. La mayoría de las bebidas energéticas y deportivas, jugos de frutas lo llevarán (huye si aparece JMAF en la composición). Si estamos todo el día picando o bebiendo refrescos, la concentración en la sangre de azúcar va aumentando de nivel, los excesos de azúcar hacen que el páncreas fabrique más y más insulina y nunca descanse, porque el azúcar necesita de la insulina para llegar a la célula y allí juntos los dos por fin se transformaran en energía (ATP), que es lo que necesita nuestro organismo. El problema si estoy todo el día picando, bebiendo refrescos, alcohol, es que el páncreas (el jefe), que es el que produce la insulina, que es la llave de alguna manera para entrar en la célula se cansa de estar trabajando todo el día y dice en un momento dado" ¡basta ya!, me tenéis agotado". Esto, de forma sostenida y a lo largo de los años, produce una inflamación crónica de bajo grado, origen de múltiples enfermedades: cáncer, diabetes, obesidad, envejecimiento prematuro. Al aumentar la insulina más y más las células empiezan a ignorar los efectos de la insulina aunque haya fabricado mucha nos encontramos con un proceso de resistencia a la insulina y enfermamos.

Azúcares añadidos, harinas refinadas (pan blanco, bollería industrial, pasta, galletas, pizza) y aceites refinados vegetales (aceite de palma, aceite de girasol, orujo, de oliva refinado entre otros). Debemos mantener a raya los picos de glucosa y no forzar al organismo manteniendo los intervalos de horas entre una comida y otra.

Cuando vayamos a comer tomar en primer lugar alimentos con fibra (vegetales), después proteínas y grasa (carne/pescado), para continuar con los alimentos que contengan almidón (arroz/pasta) y lo últimos azúcares (fruta/pasteles).

Hacer ejercicio y moverse es fundamental pero la educación para la salud también, ¡feliz semana!

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