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Opinión | Fragmentos de Badajoz

Badajoz

Los Resucitados de Badajoz

En 1902 la Cofradía de la Soledad adquirió la imagen del Coronado de Espinas o Cristo del Rosario, hoy llamado Ecce Homo, cuya cofradía fue fundada en 1695 en el convento de Santo Domingo

Cristo de los Dolores o de la Victoria.

Cristo de los Dolores o de la Victoria. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

Una vez acabada la Semana Santa, pero en tiempos de Pascua de Resurrección, resulta oportuno hacer una reseña sobre las imágenes que han existido y existen sobre esta advocación. La primera de ellas, al menos documentada, fue la que tuvo la Cofradía de Nuestra Señora de la Consolación, aprobada el primero de octubre de 1605, del gremio de los barberos. El 5 de mayo de 1606 se le encargaba al escultor Alonso de Auñón: «Un Cristo Resucitado de buena madera, de alto de cinco cuartas [105 cm] sin la peana. Y, además de la dicha hechura, le ha de hacer su peana de madera de castaño de dos palmos en alto y dos y medio de ancho y cinco de largo a hechura de sepulcro». La entregaría terminada el día 25 de julio y le pagarían por ella 250 reales.

En 1615 el cabildo catedralicio acordaba tocar las campanas a su paso: «Y luego acordaron los dichos señores, se repique el primer día de Pascua, en la tarde, a la procesión que hacen de la Resurrección los barberos». En 1621 se repite la petición: «mandaron se presten las varas grandes del palio, las más usadas, al mayordomo de la Cofradía de los Barberos, para la procesión de la Resurrección, y que el campanero, llegada sea al campo de San Juan, para el día de Pascua, repique las campanas como se acostumbra». La cofradía colocaba un altar en el campo de San Juan el Domingo de Resurrecciónen 1670: «Leyóse petición de los regidores y mayordomo de la Cofradía de la Consolación, en que pedían para hacer el altar que antiguamente se hacía el Domingo de Resurrección en la mañana en el campo de San Juan, dos tablones y unos cuartones, y su señoría acordó se presten».

No sabemos hasta qué época procesionaba, quizá hasta la destrucción de su ermita en la Guerra de la Independencia. En 1817 se citaba «que, por la invasión de los enemigos y reconquista de la plaza, se destruyó la ermita de Nuestra Señora [de la Consolación, sita en el Castillo, y se perdió la anda, palio y cuantos enseres tenía la hermandad».

El coro bajo del convento de las Descalzas guarda una imagen de un Resucitado del siglo XVIII, obra segura del taller del escultor badajocense Francisco Ruiz Amador, seguramente de su hijo Francisco Ruiz de Amaya. No se sabe si alguna vez salió en procesión.

Del siglo XIX no hay datos de alguna procesión del Resucitado. No será hasta el año 1902 cuando volvamos a tener noticias, cuando el obispado dona la imagen del Resucitado (Cristo de los Dolores o de la Victoria) a la Cofradía de la Soledad: «Por determinación del prelado de la diócesis, y en virtud de las gestiones practicadas por el mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, el párroco de Santa María [la Real], ha hecho cesión perpetua a la citada hermandad, de una imagen del Resucitado, magnífica obra artística de indiscutible mérito, que se expondrá a la pública veneración en uno de los altares de la ermita». Procesionó el Domingo de Resurrección de 1902.

"Quedó muy dañado tras caer al suelo durante la procesión en la calle San Juan, al ser colocadas sus andas sobre las horquillas de los portadores"

Un dato muy importante, aunque no tenga que ver con el tema del artículo, es que en ese mismo año la Cofradía de la Soledad adquirió la imagen del Coronado de Espinas o Cristo del Rosario, hoy llamado Ecce Homo, cuya cofradía fue fundada en 1695 en el convento de Santo Domingo. Es una obra que atribuyo al escultor Miguel Sánchez Taramas. Fue restaurado en 1903 por el tallista Baldomero Algarra Montoya y el escultor Regino Cabrera Gallardo. Quedó muy dañado tras caer al suelo durante la procesión en la calle San Juan, al ser colocadas sus andas sobre las horquillas de los portadores. También adquirieron una imagen de san Pedro penitente, seguramente el que hoy está en el museo del convento de Santa Ana, con la columna y el gallo. Es otra obra atribuible a Miguel Sánchez Taramas, que era de la cofradía del Coronado.

En 1953 la Cofradía de la Soledad quería que se fundase una cofradía del Resucitado con la imagen del Cristo de la Victoria. Al menos se consiguió que el Cristo procesionara en 1954 junto a la Virgen de la Paz del convento de las Trinitarias el Domingo de Resurrección. De esta interesante imagen del Varón de Dolores o de la Victoria ahora sabemos un poco más. Según Juan María Cruz Yábar, puede ser obra del escultor Juan Ruiz, vecino de Madrid. A este escultor se le encargó para Badajoz una obra similar el 20 de noviembre de 1672 para ser acabado el 10 de marzo de 1673. Costó 2.700 reales. Se haría al modo del Cristo de los Dolores de Madrid, obra del escultor Domingo de Rioja realizada en 1643, el mismo autor que talló el famoso Cristo de la Victoria de Serradilla (Cáceres), realizado en 1635. Es posible esta autoría de Juan Ruiz, pues he documentado que este Cristo de los Dolores, u otro de esas características, llegó desde Madrid a Badajoz en mayo de 1673: «La Venerable Hermandad del Seráfico Orden Tercero de Penitencia, fundada en el convento de San Francisco de la ciudad de Badajoz, hizo traer de Madrid una imagen de Cristo, con la advocación de los Dolores. Efigie tiernamente dolorosa y de escultura perfectísima. Está el Señor en pie, llagado, sangriento y desnudo, la cruz enarbolada, que abraza al costado izquierdo y por trofeo de sus triunfantes plantas la calavera y la serpiente, mordiendo la manzana, en protestación de su divina victoria. Tiene la mano derecha sobre el pecho. Y en toda su majestuosa simetría se compiten, arte, naturalidad y primor en ademán triunfantemente amoroso. Depositóse la imagen en el convento de Santa Lucía, religiosas de la Tercera Orden, de donde fue trasladada con procesión solemnísima al convento de San Francisco, que celebró su entrada y colocación con festivo aparato de misa, sermón y magnífica solemnidad. Celebróse esta colocación, con universal regocijo, día 23 de mayo y tercero de Pascua del Espíritu Santo del año de 1673. Y hoy es visitada la soberana imagen y venerada de aquella insigne ciudad, con universal devoción».

Puede que se trate del Cristo de los Dolores que ya tenía cofradía propia en 1691. El Cristo está pendiente de una necesaria restauración, pues se encuentra muy repintado. La cruz le fue acortada, el dragón no es el original, al menos su cabeza, la calavera seguramente tampoco. La peana creo que fue también sustituida, pues ya no conservan unas pequeñas cartelas que tuvo. La nariz aguileña que tenía le fue mutilada. Al parecer fue repolicromado por Santiago Arolo. Son notables las pérdidas de policromía, que no es la original, que dejan ver el estuco y la madera. Incluso parece que ha sido retocada la postura de la mano derecha y la pierna izquierda.

No se volvió a ver una procesión del Resucitado hasta el 11 de abril de 1971. De la iglesia de San Andrés salió un Cristo Resucitado de escaso valor artístico, de estilo de Olot, que todavía se conserva. Data de 1944 y ha sido restaurado hace algunos años. Se encontró con la Virgen de la Palma de San Roque. El encuentro sería a la una de la tarde en la plaza 18 de Diciembre, frente a la puerta de la Trinidad. En el encuentro se soltarían mil palomas cedidas por la Sociedad Colombófila. Años más tarde, la Virgen de la Palma dejaría de procesionar y lo haría desde 1981 la Virgen de la Esperanza de la Cofradía del Descendimiento, obra del escultor Antonio Castillo Lastrucci.

En 1987 procesionaba por primera vez la Virgen de la Aurora, Madre de la Iglesia, bendecida en el convento de las Trinitarias el 5 de julio de 1986, obra del escultor Santiago Arolo Viñas. Esa fue su sede, para pasar más tarde al convento de Santa Ana y luego a la parroquia de Santa María la Real (San Agustín). No fue hasta el 5 de abril de 1982 cuando, por fin, se crea la Cofradía del Resucitado, pero no fue aprobada canónicamente hasta 2007, en su 25 aniversario .Salió en procesión el Domingo de Resurrección de 1983 con el Resucitado de San Andrés sobre las andas del Cristo de la Angustia, gracias a un grupo de jóvenes.

En 1992 estrenó una imagen propia del Resucitado, de los talleres de Santa Rufina de Madrid. Era una imagen de serie, tipo Olot, de escaso valor artístico, que ha sido sustituida por la actual, obra del escultor malagueño Israel Cornejo Sánchez. Fue bendecida por el arzobispo don José Rodríguez Carballo en la parroquia de Santa María la Real, en la tarde del 22 de marzo de 2025 y procesionó por primera vez el Domingo de Resurrección de ese mismo año.

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