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Opinión | Cotidianidades

Badajoz

Abril de imágenes y flores

Pasó la Semana Santa, llegó un abril inestable, unas veces con sol y otras con sombras. Un abril donde ahora las flores no se utilizan para hacer petaladas, ni salen a la calle en procesión acompàñando a la Virgen y al Cristo, ahora están sembradas o crecen espontáneamente en la tierra

El campo se viste unas veces con manto rojo, qué bonito es el rojo intenso de las amapolas.

El campo se viste unas veces con manto rojo, qué bonito es el rojo intenso de las amapolas. / Diego Algaba Mansilla

Pasó la Semana Santa paso a paso, cofradía a cofradía, quedó atrás el eco del sentimiento desgarrado de una saeta; la emoción de una levantá dedicada a personas cercanas que están pasando malos momentos; bandas de música de Badajoz, de Talavera, de Llerena, desfilan uniformadas y marcando el paso al ritmo de su propia música de viento y percusión. Las calles del centro de la ciudad olían a incienso, a petaladas coloridas, a respeto y espiritualidad, a nazarenos descalzos, costaleros forzudos, capataces orgullosos… Hoy todo eso ha pasado, forma parte de la historia de la ciudad. Las calles han quedado impregnadas de las imágenes elaboradas en los talleres de conocidos imagineros, de la cera de las velas, de lágrimas de emoción y devoción. La Semana Santa acabó con algunos parones más largos de la cuenta en alguna procesión por respetar los tiempos de la carrera oficial. Desde algunos balcones de calles estrechas del casco antiguo salía con voz emocionada un "guapa".

La Semana Santa acabó y el tiempo continúa avanzando, no se detiene, a pesar de que escuché debajo de la imagen de la Virgen decir a un costalero, "Vamos a hacer que el tiempo se pare". La detención del tiempo es un objetivo del arte en general, "parar el tiempo", una frase que he oído a fotógrafos, pintores, poetas, hasta toreros después de un pase de pecho.

La Semana Santa pasó y ahora vamos a buen ritmo avanzando hacia la conquista de la mitad de abril, quizás pensando en las próximas vacaciones, mientras miramos de reojo el mundo que se nos está yendo de las manos por esa ambición desmedida de poder, de ego, de un narcisismo excesivo que se alimenta en salones de bailes horteras, con mucho brillo y mucho dorado. Decisiones de guerras que parecen que se toman igual que si estuvieran eligiendo el número de palo que hay que utilizar en el hoyo 17. Un inquietante Trump y un frío Netanyahu están sembrando de inquietud, destrucción y muertos los lugares donde hay petróleo. Mientras tanto, aquí, preocupa la subida de la gasolina, de las hipotecas, el aumento del precio en los supermercados, se habla de la bolsa, de dinero, de la subida y bajadas del petróleo y nos olvidamos de los miles de muertos incluidos niños. El que aspiraba al Nobel de la Paz está batiendo récord de personas asesinadas en guerras innecesarias. No sabemos si le hubieran concedido el Nobel si sus decisiones hubieran sido las mismas o, por el contrario, hubiera adaptado su personalidad cambiante a los valores que definen el premio. Por lo que se ve nadie puede o quiere pararlo, ni siquiera Melania por lo menos para tener argumentos sólidos para su próximo documental.

"Ha sido una buena Semana Santa para todos, ahora que lo espiritual vuelve a resurgir sobre todo entre los jóvenes"

En esta última Semana Santa Badajoz se llenó de gente, de belleza, de emoción, de sentimiento. Los bares y restaurantes están satisfechos, han hecho buena caja, también los recaudadores de impuestos. Están pletóricos los religiosos, el ayuntamiento, la gente que ha disfrutado de las imágenes en la calle. Ha sido una buena Semana Santa para todos, ahora que lo espiritual vuelve a resurgir sobre todo entre los jóvenes, más por películas como 'Los Domingos', o por influencia de artistas como Rosalía, que por los propios religiosos. La Semana Santa pacense destaca entre las de otras ciudades, por eso fue declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Una Semana Santa que unos la viven espiritualmente, con sentimiento místico, y otros se deleitan con su belleza, una Semana Santa vivida como arte, disfrutando de los pasos, de las figuras religiosas, de la historia. Es sublime el arte religioso desde La Piedad de Miguel Ángel hasta las vírgenes más nuestras, las del sevillano Murillo y del extremeño de Fuente de Cantos, Zurbarán. En Semana Santa muchos siguen la tradición gastronómica con ausencia de carne en sus platos, potaje de vigilia, bacalao con tomate, torrijas. Pasó la Semana Santa, llegó un abril inestable, unas veces con sol y otras con sombras. Un abril donde ahora las flores no se utilizan para hacer petaladas, ni salen a la calle en procesión acompañando a la Virgen y al Cristo, ahora están sembradas o crecen espontáneamente en la tierra, en el campo que se viste unas veces con manto rojo, qué bonito es el rojo intenso de las amapolas, otras luce el blanco de las margaritas, el amarillo, el verdor reluciente de la hierba que desprende brillo, como si estuviera siempre recién regada. Pasear y mirar el campo en estas fechas es como estar escribiendo un poema sin escribirlo, sin papel ni lápiz, solo sintiéndolo, aunque mejor que escribir en este escenario es dibujar, hay habilidades que admiro más porque soy consciente de que estoy incapacitado para ellas.

Estamos llegando a la mitad de abril y vuelven las cosas, en esta parte del mundo, a la normalidad. "Vuelve el rico a sus riquezas, vuelve el pobre a su pobreza y el señor cura a sus misas", como cantaba Serrat. La ciudad vuelve a sus cotidianidades, volvemos a sacar el coche por el centro, a la forma de entender la circulación, patinetes adelantando por la derecha, por la izquierda, ellos siempre van los primeros, porque parece que tienen licencia para pasar los semáforos en rojo, o subirse a la acera. Algunos ciclistas van por la carretera ignorando el carril bici. Me paro en un paso de peatones y una pareja de personas mayores me dan las gracias levantando la mano, aceleran el paso para no interrumpir, mientras detrás de ellos unos jóvenes cruzan sin mirar, despacio, hablando y riendo incluso se paran en mitad de la carretera para sacar el móvil y enseñarle uno a otro una fotografía y siguen andando lentamente, ignorando al conductor. En Damián Téllez Lafuente los coches se paran en la carretera interrumpiendo el tráfico, delante del estanco, delante del cajero, del negocio de pollos asados, de la panadería Pérez Ferrera. Badajoz vuelve a ser Badajoz y el campo vuelve a ser el campo durante el mes de abril, un mes hermoso para vivirlo sin que nadie lo intente robar, y mucho menos bombardear.

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