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Opinión | La escotilla

Una hipótesis, acientífica

Propongo que la razón por la que la gente comprara tanto papel higiénico ante la pandemia, es porque en el fondo de nuestras entendederas identificáramos (no sin razón) la pandemia con algo malo

En los inicios de la no tan distante pandemia se produjo un fenómeno raro que a todos llamó la atención: aquellas personas que compraron, acapararon, cantidades ingentes de papel higiénico, muchísimo más de lo que cabía llegaran a necesitar a lo largo de una vida larga y, digamos, productiva. Yo al menos no he visto que se haya propuesto explicación suficiente a este fenómeno, acaecido en países varios y con culturas disimilares, por lo que cabe suponer que responde a alguna cuestión profunda de la psique humana. Permítanme adelantar una sugerencia, llamarla hipótesis sería una exageración, desde la más profunda de las ignorancias y desde el más descarado acientifismo.

Empecemos reconociendo que la fase anal propugnada por Freud sea una idea tan poco científica como lo son sus otras teorías. No obstante lo cual, debemos reconocer una cosa: la caca, los excrementos, vienen a ser uno de los primeros contactos que tienen las tiernas criaturas humanas con la dicotomía entre 'lo bueno' y 'lo malo', una dicotomía sobre la que se erigirá posteriormente (en la persona adulta) todo el entramado ético moral, toda la distinción entre el bien y el mal, sobre el que se sustenta una parte importante de la estabilidad social. La admonición '¡Nene/a, caca!' nos suena a todos y es más que posible que la hayamos utilizado más de una vez a lo largo de nuestra vida, especialmente quienes hemos tenido que educar a nuestra descendencia biológica. Los pequeños identifican el excremento, y los mayores lo aprovechamos para grabar en sus tiernas mentes un rechazo inducido tanto al excremento mismo como a todo aquello que consideramos antihigiénico y que asimilamos a la caca.

Ahora viene la parte más acientífica de esta columna. Propongo que la razón por la que la gente comprara tanto papel higiénico ante la pandemia, es porque en el fondo de nuestras entendederas identificáramos (no sin razón) la pandemia con algo malo, algo que instintiva o inducidamente rechazábamos pero que éramos incapaces de entender; es decir, asociamos la pandemia con algo malo, algo que nos enseñaron de muy pequeños a identificar con la caca. Y para enfrentarse a la caca, lo primero que hace falta es papel higiénico, al menos en nuestra higienizada sociedad contemporánea, con agua corriente, inodoros, cloacas y un eficiente sistema de saneamiento. Poco importa que la enfermedad, covid, no llevara aparejada diarreas ni otras formas de masivas deposiciones sólidas o no. Era algo malo, que no entendíamos, y por si acaso a comprar papel higiénico en cantidad.

Todo lo dicho es especulación pura por mi parte, sin base alguna. Más una boutade que otra cosa. Ignoro si algún antropólogo cultural, algún sociólogo o algún experto en mercadotecnia se ha planteado realizar o ha realizado un estudio científico al respecto. Si así fuera, por favor infórmeme de ello, pues la verdad es que quiero comprender el porqué de tan curioso y por ahora inexplicado fenómeno de la compra masiva de papel higiénico ante situaciones o expectativas de crisis social.

Escatológica anda la cosa, me dirán ustedes, no sin razón. Pero yo les respondo, la escatología es una parte inalienable de nuestro ser corporal. Importantísima. No podríamos vivir sin defecar y sin orinar; si no gastáramos muchísimo dinero en construir y mantener redes de suministro de agua y de redes de saneamiento estaríamos rodeados de tifus, disentería y cólera, como mínimo. Al lado de estas enfermedades, la pandemia de covid sería considerada una excursión campestre. Por eso, cuando vi que tanta gente compraba tanto papel higiénico me puse a cavilar, y en esas sigo.

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