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Opinión | Fragmentos de Badajoz

Badajoz

¿Estuvo Godoy en el palacio que lleva su nombre?

No fue una cesión de la ciudad de Badajoz a Manuel Godoy, como siempre se cita por cronistas e historiadores locales, sino una compra. La escritura, desconocida hasta hoy, se hizo en Madrid el 18 de septiembre de 1792

Palacio de Rocha o de Godoy (Hospicio Viejo) en 1803.

Palacio de Rocha o de Godoy (Hospicio Viejo) en 1803. / Pedro Castellanos

No fue una cesión de la ciudad de Badajoz a Manuel Godoy, como siempre se cita por cronistas e historiadores locales, sino una compra. La escritura, desconocida hasta hoy, se hizo en Madrid el 18 de septiembre de 1792. Pedro Melo de Portugal Rocha Calderón y Chaves, mariscal de campo de los reales ejércitos y caballerizo de la reina, vende a Manuel Godoy Álvarez de Faria, grande de España, duque de la Alcudia, residente en el Real Sitio de San Ildefonso (Segovia), «unas casas principales llamadas el Palacio, que pertenecen al señor otorgante, sitas en la ciudad de Badajoz, en el sitio y calle de Puerto Chico [hoy Porrina de Badajoz], lindantes por ambos costados con otras propias al señor otorgante, con todas sus entradas y salidas, usos y todo lo demás que le pertenece, libres de tributo, hipoteca, memoria ni otro cargo (…) por precio de 75.000 reales de vellón, que confiesa le ha pagado dicho excelentísimo señor duque de la Alcudia, en moneda de oro y plata corriente en estos reinos de España (…) por ser este el que se ha graduado por peritos nombrados por ambas partes, con consideración al estado actual en que se hallan las explicadas casas, su situación y falta de moradores en dicha ciudad de Badajoz».

Godoy estaba en pleno ascenso meteórico, comprando muchas propiedades. En esa escritura de 1792 no se menciona que la casa estuviera vinculada a un mayorazgo, como así era, de manera que impidiera la venta, quizá por desconocimiento. Esto obligó después a redactar el documento que ahora veremos, para que su amigo, el rey Carlos IV, arreglara el entuerto legal: «En la villa de Madrid, a 18 de febrero de 1794, el excelentísimo señor don Pedro Melo de Portugal, teniente general de los reales ejércitos, electo virrey de Buenos Aires, dijo: que es poseedor de la vinculación que hizo el señor don Josef Rocha Calderón, por la memoria que dejó relativa a su testamento bajo de que falleció, otorgado en la ciudad de Badajoz, a 20 de agosto de 1755, en la que incluyó unas casas en aquella población, tituladas el Palacio de Rocha, en el barrio de Puerto Chico, que no estaban concluidas, mirando a Guadiana, entre las dos puertas de Pelambres y Pajaritos, con todas sus oficinas y agregados y los ornamentos del oratorio, la cual poseyó su excelencia en concepto de libre (…)y por haber entendido posteriormente la expuesta vinculación, para evitar en lo sucesivo litigios, ocurrió a su majestad y señores de su Real Consejo de la Cámara, solicitando facultad para subrogar [=trasladar el gravamen] en favor de la expresada vinculación en lugar de dichas casas palacio otras dos [casas] de más estimación, situadas en la misma ciudad de Badajoz, confinantes una a otra, en la calle de Chapín, que la mejor de ellas tiene el escudo de armas de los Rochas y demás apellidos, por ser estas más útiles, en cuya vista se concedió la real facultad, dada en el Real Sitio de Aranjuez, a 16 de este mes, firmada de la real persona de su majestad». La segunda casa que menciona en la calle Chapín fue de los marqueses de la Vera, pasando la vinculación a estas dos casas y segregando el Palacio de Rocha.

Al descubrirse que el palacio estaba sujeto a un mayorazgo, se produjo un conflicto jurídico serio: los bienes de un mayorazgo no se podían vender. Después aparece el texto del rey Carlos IV, con la petición de Pedro de Melo, electo virrey de Buenos Aires (el virreinato del Río de la Plata declaró su independencia en 1816), haciendo relación de que en 1792 vendió al duque de la Alcudia, entonces secretario de Estado del rey, «una casa sita en la ciudad de Badajoz, titulada el Palacio de Rocha, por haberla edificado don Josef de la Rocha Calderón, vuestro tío, de quien la heredasteis; pero después habíais llegado a entender si por este fue vinculada la tal casa». Se cita que esas otras dos casas eran de la madre de Pedro de Melo, Ana de la Rocha Calderón, marquesa de Vellisca, y que la casa titulada Palacio de Rocha, «la cual, por su mucha extensión y extraordinaria construcción, jamás se habitó por inquilinos y había sido gravosa su reparación, así como por el contrario las otras en tiempo alguno habían estado desocupadas, antes bien siempre había[n] sido muchos [los] que la solicitaran». El palacio no solo no daba dinero, sino que se lo comía para mantenerlo.

Por una real cédula del 16 de diciembre de 1793 se mandó al alcalde mayor de Badajoz, Vicente Sánchez Muñoz, se informase de lo ocurrido y mandase copia de la escritura original de la fundación. Se extrae de esa documentación que don José de la Rocha Calderón, por su testamento de 1755 y por una memoria, vinculó las casas de su morada (el palacio), aún sin concluir. Después se cita que Francisco Javier Santisteban y Horcasitas y Josefa de la Cruz Horcasitas Melo de Portugal, marqueses de la Vera, vecinos de Granada, por un poder del 17 de septiembre de 1792, le vendieron una casa principal, con otra pequeña accesoria, en la calle de Chapín. Se vendieron por 45.000 reales. Las dos casas y el palacio fueron reconocidos por los arquitectos Alonso Barreros y Diego Morato. Citaban que el Palacio de Rocha «es de fábrica antigua y desproporcionada, se compone de cuarto bajo, principal y segundo». Lo valoraban en 76.430 reales de vellón en venta y en 800 reales de renta anual. Las otras dos casas de la calle Chapín estaban frente a la iglesia del convento de San Agustín. Creo que es la zona donde se inauguró el 22 de septiembre de 1923 el Teatro Royalty, antes local del Centro Obrero. La casa principal, donde figuraba el escudo de los Rocha, era más moderna, de bastante capacidad, con habitaciones en el bajo y principal. Fue tasada en 43.270 reales en venta y en 990 reales de renta al año. La casa accesoria fue tasada en 35.850 reales en venta y entre 770-800 reales en renta anual. Todo esto se notificó al ‘curador’ de Luis Melo de Portugal, marqués de Vellisca, conde de Asumar, inmediato sucesor de la vinculación.

Quizá sea el momento de trasladar el monumento de Godoy a su entorno, como pedía la Asociación Cívica en 2022

Luis sería menor de edad, entonces menor de 25 años. La venta también podía ser anulada alegando que el joven había sido engañado, pero Luis lo aceptó, quizá por quitarse el muerto de encima de un palacio enorme que no usaban y había que mantener. El consejo de Carlos IV da su aprobación el 16 de febrero de 1794 de la escritura de venta a Manuel Godoy del palacio, quedando libre de la vinculación, que pasaríaa las dos casas de la calle Chapín. En 1798 Luis Vicente Melo de Portugal Almunia Sancho, era marqués de Vellisca y de Barajas, conde de Asumar, grande de España, capitán del Regimiento de Infantería de Toledo, vecino de Madrid. Esta calle Chapín, que desde 1931 hasta 2009 se llamó Regulares Marroquíes, fue en el siglo XVI de Madrid o de los Madriles. En 1602 se cita una casa en ella, «en la calle de los Madriles, que agora dicen de Chapín».

Vemos que el rey Carlos IV interviene directamente para validar el cambio de las propiedades del mayorazgo, para evitar cualquier problema legal en el futuro. Godoy fue su primer ministro y uno de los hombres más poderosos de España en su época, por lo que no tendría ninguna duda de que todo se solucionaría. El rey era el único con poder para validar una venta nula, pues al no haberse especificado el vínculo, la venta era técnicamente ilegal.

Habría que desmentir que Godoy nunca llegase a conocer el Palacio de Rocha en persona, que compró en 1792. Estuvo en Badajoz entre enero y febrero de 1796 con la Familia Real, que se alojó en la casa de los Godoy de la calle Santa Lucía. También estuvo en 1801 durante la Guerra de las Naranjas. Es obvio que quisiera conocer el enorme palacio que había comprado. Quizá no se alojase allí por las crecidas del Guadiana, por eso la comitiva real de 1796 entró por la puerta de la Trinidad en vez de la de Palmas.

En 1803 se vendieron dos casas pequeñas por los marqueses de Vellisca a José Becerra. Eran contiguas y estaban «en la calleja de Puerto Chico, que llaman del Hospicio Viejo», que lindaban con los corrales del «Palacio que llaman de Rocha y Hospicio Viejo». Efectivamente, ese palacio se usó también como hospicio, como vemos en el plano de 1803. El Palacio de Godoy fue adquirido por el Ayuntamiento de Badajoz en 1897 por 40.000 pesetas. Tras la caída de Godoy el palacio le fue embargado, pero al devolverse parte de estos bienes lo heredó después su hija Carlota de Godoy Borbón, condesa de Chinchón. Llego a ser una cárcel y hoy es la sede de la Escuela Oficial de Idiomas.

Quizá sea el momento de trasladar el monumento de Godoy a su entorno, como pedía la Asociación Cívica en 2022. Ya no es posible en el lugar que se iba a ubicar en su origen, la Alameda de la avenida Joaquín Costa. Aunque el nuevo aparcamiento dificulta su emplazamiento. La moderna plaza Príncipe de la Paz sería otra posible ubicación. El palacio necesita una reforma para eliminar el cerramiento de una terraza que tuvo mirando hacia el Guadiana, donde tenía dos castilletes, así como recuperar ventanas cegadas, cubiertas y el color original de la fachada.

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