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Opinión | Fragmentos de Badajoz

Badajoz

¿Qué fue del convento de San Onofre?

El real convento de San Onofre, o del Santo Nuflo, estuvo en la calle a la que daba nombre, también llamada del Pozo, hoy calle Menacho. Fue el primer templo donde estuvo la Virgen de la Soledad tras su llegada a Badajoz en 1660

En el óvalo azul el antiguo Gobierno Civil, antes convento de San Onofre, 1871.

En el óvalo azul el antiguo Gobierno Civil, antes convento de San Onofre, 1871. / Pedro Castellanos

En un principio pensaba que fue posterior al patronato del convento de San Gabriel en 1796. Pero no, pues la escritura, desconocida hasta ahora, se hizo en Madrid el 8 de julio de 1794: «Poder para admitir el patronato y monjas del monasterio de San Onofre en la ciudad de Badajoz y tomar su posesión. El excelentísimo señor duque de la Alcudia, a favor de su hermano, el excelentísimo señor don Luis Vicente de Godoy y Álvarez».

Manuel de Godoy Álvarez de Faria Ríos Sánchez Zarzosa, duque de la Alcudia, grande de España, caballero de la Orden del Toisón de Oro, con la gran cruz de la Real Orden Española de Carlos III, primer secretario de Estado, secretario de la reina, capitán general de los reales ejércitos, sargento mayor del Real Cuerpo de Guardias de Corps, etc., citaba «que doy y confiero mi poder cumplido, a favor del excelentísimo señor don Luis Vicente de Godoy Álvarez de Faria, mi hermano, caballero del Orden de Santiago, comendador en la de Casas Buenas de Mérida, teniente general de los reales ejércitos de su majestad y capitán general del ejército y provincia de Extremadura (…) para que a mi nombre y representando mi propia persona, pueda admitir y aceptar el patronato del monasterio de religiosas de San Onofre de la ciudad de Badajoz, Orden de San Jerónimo, con la asignación de cuatrocientos ducados anuales de dotación para todo gasto, que he de satisfacer, y mis sucesores, perpetuamente a dicho monasterio y otorgar en su razón la escritura, o escrituras que sean necesarias con los pactos y condiciones con que se convenga. Y, asimismo, le confiero este poder para que formalizada que sea la escritura de dación del patronato de dicho monasterio, y aceptada por el expresado mi hermano, pueda tomar, y tome posesión real, actual, corporal, velquasi de él con las formalidades y requisitos que se requieran por derecho (…)siendo testigos don Vicente Juliá, don Antonio Noriega y don Alejo Martín, mis criados mayores, vecinos de esta Corte».

Ya habría tomado posesión del patronato en 1804, pero esta escritura de Badajoz no ha llegado a nuestros días. El real convento de San Onofre, o del Santo Nuflo, estuvo en la calle a la que daba nombre, también llamada del Pozo, hoy calle Menacho. La iglesia de San Onofre había sido reconstruida a mediados del siglo XVII gracias a su vecino, el napolitano Francisco Tutavila, duque de San Germán y de Sasson. Fue el primer templo donde estuvo la Virgen de la Soledad tras su llegada a Badajoz en 1660.

¿Qué ocurrió después con el convento?

Fue desamortizado y las monjas se trasladaron al contiguo convento de las Descalzas. Todavía seguían allí en 1852. Tras la desamortización, el convento de San Onofre fue divido en ocho partes. La primera de ellas se vende en1834 a Valentín Falcato, maestro mayor de obras de fortificación, arquitecto municipal y capitán de la quinta compañía de la Milicia Nacional, por 10.800 reales. Esta parte incluía el corral o huerta y el pozo que estaba en este terreno, además de un cuarto que correspondió a una celda. Otra de las partes, con una superficie de 536 varas cuadradas, se vendió en 1842 a Juan García Minayo por 9.200 reales. En 1843 se vendía otra parte al regidor del ayuntamiento Manuel Cordero por 75.000 reales. La parte que adquirió incluía la torre de la iglesia que fue derribada y tenía una superficie de 536 varas cuadradas. Otra de las partes la adquirió el senador Alejandro Barrantes Moscoso. Declaraba en 1845 que de una de las partes que se quedó del convento se la cedió a las monjas para que mientras vivieran estuvieran en ella. Alejandro Barrantes cedía una parte suya al comerciante Manuel de Bartolomé Miranda. En 1853 Alejandro vendía una casa en la calle del Pozo, sin número, que era una de las dos partes que compró al Estado en 1843. Se la vende a Juan de Dios Martínez por 10.000 reales. Lindaba por la derecha con otra que ya era de Juan de Dios y por la izquierda con otra casa de Manuel de Bartolomé Miranda. Otro de los propietarios fue el comerciante José Carbonell Carbonell, natural de Copons (Barcelona).

Esta parte la adquirió de los bienes nacionales por una escritura que a su favor le hizo el juez de Primera Instancia en 1851. José Carbonell vendía esta parte a Juan de Dios Martínez por 35.000 reales en 1856. Esta parte del convento contenía todo el coro bajo, parte del claustro, el patio y una cisterna. Por la derecha, a su entrada, lindaba con otra parte del convento que perteneció a Manuel de Bartolomé Miranda y en este momento pertenecía a Juan de Dios Martínez. Por la izquierda lindaba con casa de Manuel Cordero, construida sobre otra parte del convento. Otra de las partes la compraba en 1851 José Ambrós González, natural de Fuente Dueñas (Zamora), capitán del Batallón XI ligero de Valencia, que desde 1817 estaba de guarnición en Badajoz. Más tarde sería coronel de infantería y gobernador del fuerte de San Cristóbal de Badajoz y del Castillo de Hostalric (Gerona). Estuvo casado con la badajocense Micaela Álvarez Sánchez. El hijo de ambos, José Ambrós Álvarez, fue comandante de infantería en 1871. A día de hoy existen en Badajoz descendientes directos de él con ese apellido Ambrós. Esta parte del convento incluía el refectorio y una cocina, pero debido al deterioro del documento no he podido leer más. El precio fue de 62.000 reales y más adelante cita que lo compró junto a otras personas que, a menudo, eran conocidos especuladores. Quizá uno de ellos pudo ser Mariano de Castro Pérez, pues sé que él tenía una de las partes del convento junto al regidor municipal, interventor militar y escribano Jacobo Moreno Barreros Salamanca. Era sobrino del cronista de Extremadura Vicente Barrantes Moreno. Esta parte fue después una imprenta llamada de la Compañía, en 1850 llamada Nueva de la Compañía.

Un dato muy curioso y desconocido hasta ahora, es que la mencionada Micaela Álvarez Sánchez, esposa de José Ambrós González, gobernador del fuerte de San Cristóbal, fue biznieta del zamorano Miguel Martínez de Vegas. Él donó en 1765 la magnífica diadema de procesión (y seguramente la media luna) que posee todavía la Virgen de las Lágrimas de la Cofradía del Santo Entierro de Badajoz. Vivió en esa misma calle del Pozo, pero más adelante.

Otro de los propietarios fue el comerciante Juan de Dios Martínez Ortiz, natural de Rasillo de Cameros (La Rioja), un ‘camerano’ como se les conocía entonces. Compró esta parte en 1851 La vendía justo un año después a Carlos Martínez Patrón, ya formada por dos casas en la calle del Pozo, números 4 y 5, por 20.000 reales con retroventa. En 1853 se realizaba la carta de pago de Juan de Dios a Carlos Martínez con contrato de retroventa.

Otra de las partes que compró Juan de Dios Martínez se la vendía en 1853 al comerciante y teniente de infantería Agustín Galavís, natural de Alcántara (Cáceres), que era una casa sin número. Esta casa era el solar que hoy ocupa la tienda de Modas Carlos. Lindaba por la derecha, a su entrada, con la iglesia del convento de las Descalzas y por la izquierda con parte del desaparecido convento de San Onofre que había comprado Alejandro Barrantes. Este último vendió en 1853 a Juan de Dios Martínez una casa sin número que había formado parte del convento de San Onofre, comprada en subasta pública en 1843. El precio fue de 10.000 reales y la casa lindaba por la derecha, a su entrada, con otra del propio Juan de Dios y por la izquierda con otra de Manuel de Bartolomé Miranda.

Parte de lo que fue convento se convirtió en sede del Gobierno Civil, como vemos en la fotografía del plano de 1871. Juan de Dios Martínez arrendaba una casa el 30 de enero de 1856 para que se instalase allí. Este edificio era de nueva construcción y se lo arrendaba por diez años, a 20 reales por día. El edificio lindaba por la derecha, a su entrada, con el convento de las Descalzas y por la izquierda con parte del edificio que fue convento de San Onofre que era también de su propiedad. Puede que fuera vendida con retroventa, que otorgaba al vendedor el derecho de recuperar la propiedad dentro de un plazo determinado.

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