Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | En confianza

Comunicador audiovisual y coordinador local de IU

El patio delantero del imperio

Hay documentación de sobra para saber qué ha hecho Estados Unidos en Palestina, en América Latina y en general en cualquier lugar del mundo en el que no le ríen las gracias a sus políticas, donde prima el tanto tienes tanto vales

Hablamos sin tabú del régimen de los ayatolás, cubano, sirio, ruso. Pero nos cuesta decir, al menos yo no lo escucho con tanta profusión, régimen imperialista Yankee, régimen trumpista, régimen de Milei, régimen sionista. Los tentáculos del imperio son extensos, nadie lo duda. Vemos cómo son capaces de todo con tal de cimentar sus propuestas ideológicas, envuelto en la bandera de la libertad individual. Una libertad que no es tal, porque antepone el individuo al colectivo con una retórica que brilla, pero que en cuanto se rasca un poco se comprueba que lo que reluce no es oro. Es, si acaso, pan de oro que recubre una boñiga putrefacta, que es gran parte de la causa de los problemas que arrastramos en este puñetero tiempo que nos ha tocado vivir.

Contemplo estupefacto cómo la Ertzaintza apalea a familiares y activistas de participantes de la Sumud Flotilla de la Libertad que vienen de vivir un calvario en Palestina. Calvario provocado por un régimen de terror que se ha quitado definitivamente la careta de Estado defensor del derecho internacional para mostrarse tal y como es. La punta de lanza de un proyecto colonial europeo y estadounidense en una zona del mundo compleja, atravesada por múltiples intereses desde hace siglos.

Nadie se sorprenderá si pensamos que detrás de esos palos de las fuerzas de seguridad vascas hay mucha tela que cortar. Podemos llegar incluso a pensar que la inteligencia sionista tiene mucho que ver con esa acción totalmente desproporcionada. Que se podrían establecer enlaces entre lo que allí pasó y la tremenda escena en la que Ben Ghavir, el ministro de defensa israelí, intenta denigrar y humillar a los participantes de la Flotilla, bandera en mano, mientras estos, esposados en el suelo, sufren las consecuencias de tener la dignidad y la valentía necesaria para embarcarse una y otra vez con la intención de llevar ayuda humanitaria a la patria Palestina.

Hay documentación de sobra para saber qué ha hecho Estados Unidos en Palestina, en América Latina y en general en cualquier lugar del mundo en el que no le ríen las gracias a sus políticas, donde prima el tanto tienes tanto vales. La Operación Cóndor, los derrocamientos de la CIA de Jacobo Árbenz, Omar Torrijos, Jaime Roldós, Patrice Lumumba o las más de 30 universidades bombardeadas en Irán.

Pero no es trending topic pensar que en Europa actúa de la misma manera. Aunque lo haya hecho, por ejemplo en la operación Gladio. Y es que, tradicionalmente, hemos sido súbditos complacientes de las políticas yankis. Franco dobló el espinazo con la cesión de bases militares y convenios comerciales, luego Isidoro nos metió, de entrada sí, en la extensión militar del Imperio en el viejo continente. Y esto ha sido mantenido y aplaudido por muchos lamebotas que se jactan de ser patriotas.

No me extraña que un lamebotas sepa mucho de calzado, de zapatos y de zapateros. En su ardua tarea de lamerlos con profusión, ha aprendido mucho del oficio. Lo que me extraña es que desde la izquierda no se ponga de relieve que, mientras América Latina ha sido el patio trasero de los Estados Unidos, aquí somos su patio delantero. Que el imperio hace y deshace a su antojo. Y cuando se le planta cara, quién sabe de lo que es capaz. Y pienso que últimamente se le ha plantado cara, negando el uso de bases para bombardeos.

No me extrañan algunas de las informaciones conocidas en los últimos días. La izquierda en este país ha sufrido dos derechazos y está en pausa, en su esquina, recapacitando si vuelve al siguiente round o tira la toalla.

¿Es ilógico pensar que son capaces de inventarse una supuesta trama corrupta para torpedear un proyecto político que, lejos de ser perfecto y con sus problemas y limitaciones, sus luces y sombras, supone una leve luz de esperanza en un mundo cada vez más deshumanizado?

Cuando el río suena, agua lleva, reza el refranero popular. Lo que toca decidir ahora es en qué orilla del río que baja turbulento nos colocamos cada cual. ¿En el de la derecha? ¿En el de la izquierda? ¿O en el cauce, dejándonos llevar por donde corre el agua turbia arrastrando todo lo que pilla a su paso?

El que pueda hacer que haga, repite el expresidente responsable de decenas de muertes. Nunca lo veremos sentado en un banquillo ¿Será que lo que antes le afinaba la fiscalía, ahora se lo afina la CIA? Una orilla ya hace. Ahora toca organizarse y pensar qué hacemos la otra.

Tracking Pixel Contents