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Opinión | Tusitala, el narrador de historias

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Lecturas orbitales

Deberíamos levantar la mirada hacia el universo, hacia un porvenir mejor que el futuro que los taimados oligarcas planean para nosotros, pero sin nosotros

'Orbital', de la escritora británica Samantha Harvey, está galardonado con el prestigioso Premio Booker y publicado en 2025 por Anagrama y es una verdadera gozada para los amantes de la lectura.

'Orbital', de la escritora británica Samantha Harvey, está galardonado con el prestigioso Premio Booker y publicado en 2025 por Anagrama y es una verdadera gozada para los amantes de la lectura. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

La misión Artemis II, que después de más de cincuenta años ha supuesto el anhelado regreso de la especie humana a la Luna, ha vuelto a poner de moda los viajes espaciales. Ha conseguido que en esta primavera levantemos de nuevo la vista hacia el cielo, que llevemos la contraria a ese "No mires arriba" que servía de título a la profética película estrenada en 2021. Si en aquel largometraje se presentaba como argumento principal el inminente impacto de un asteroide sobre la Tierra, amenaza mortal que era ignorada masivamente a causa del negacionismo y del desprecio a la ciencia, la reciente misión de la NASA nos recuerda la importancia del progreso científico, del trabajo en equipo, de la cooperación internacional.

Los astronautas de la nave Orion, entre ellos y por primera vez en la órbita lunar, una mujer y un afroamericano, nos hacen pensar en el espíritu de colaboración que simbolizan las Naciones Unidas, precisamente en esta época en que la ONU ha sido completamente arrinconada por los amos del mundo y se muestra inútil para frenar tantas guerras y tantas agresiones al Derecho Internacional.

Durante un par de semanas de abril pudimos apartar la mirada de las pequeñeces y las miserias terrestres para contemplar la maravilla que supone sabernos capaces de despegar rumbo a la Luna, orbitar en torno a ella, observar su cara oculta y regresar a casa. No sabemos si durará mucho este renovado interés por el cosmos antes de que volvamos a bajar, resignados, la vista al suelo, pero tenemos la oportunidad de seguir explorándolo gracias a la literatura. Comenzando por la novela 'Orbital', de la escritora británica Samantha Harvey. Este libro, galardonado con el prestigioso Premio Booker y publicado en 2025 por Anagrama, es una verdadera gozada para los amantes de la lectura. Con una prosa exquisita, que llega por momentos a un virtuosismo narrativo al alcance sólo de grandes escritores, 'Orbital' nos traslada el día a día de un grupo de seis astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional: sus relaciones, sus rutinas, su trabajo científico, su temor al vacío interestelar, su amor por la madre Tierra que contemplan continuamente al otro lado de la nave. Por mucho que estemos acostumbrados gracias a la cienciaficción a descubrir galaxias muy lejanas y chocantes especies extraterrestres, en 'Orbital' no se echan de menos estos elementos; la auténtica aventura es estar ahí, orbitando una y otra vez nuestro planeta, compartiendo como lectores el singular asombro de los astronautas.

Pero si el cuerpo nos pide ir más allá del sistema solar, en busca de los inevitables tropos de la ficción científica, es obligado mencionar una novela que se ha llevado este mismo año al cine, 'Proyecto Hail Mary', del escritor californiano Andy Weir. Conviene saber lo menos posible de este libro para disfrutar al máximo de su lectura, pero al menos diré que el protagonista despierta a bordo de una nave espacial y que como consecuencia de haber viajado en estado de coma inducido no recuerda quién es ni cuáles son los objetivos de su misión. A partir de esta premisa inicial se despliega ante los ojos del lector la enorme capacidad imaginativa de Andy Weir que, como ya demostró con su anterior novela 'El marciano', se sustenta siempre en teorías y experimentos científicos reales. No debo añadir más, salvo la confidencia de ser una de las novelas que más he disfrutado en los últimos años, y que no dejo de recomendar a los clientes de mi librería en cuanto tengo ocasión.

Y para completar este trío de lecturas orbitales, vamos a optar por un ensayo breve, 'Ciencia ficción capitalista: cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo', del escritor argentino Michel Nieva, publicado también por Anagrama. El subtítulo de la obra es, obviamente, irónico, pues su autor se dedica a despacharse a gusto contra toda esa caterva de oligarcas, con Bezos y Musk a la cabeza, que nos conducen hacia la extinción. En un brillante análisis del género de la ciencia ficción aplicado a la actualidad, Nieva nos hace partícipes de la perversa conexión entre la ciencia ficción y la historia del capitalismo, pues la primera ha colocado en nuestro imaginario toda clase de escenarios apocalípticos que, en buena medida, nos preparan para ese futuro catastrófico en el que sólo sobrevivirán los más fuertes, es decir, los más ricos, y el resto de la Humanidad perecerá. Llegados a este punto, no se me escapa la conexión, también perversa, entre las empresas de estos multimillonarios desbocados y la misión espacial con la que iniciamos este artículo, pues Musk y compañía esperan beneficiarse de la nueva carrera espacial impulsada por la NASA para sus maléficos planes de colonizar Marte, mientras siguen contribuyendo al expolio y lenta destrucción de nuestro planeta.

Ya lo advertía hace tiempo el añorado Manuel Vázquez Montalbán, que aparte de novelas policiacas también escribía poesía, en los siguientes memorables versos: "Inútil cosmonauta el que contempla estrellas para no ver las ratas". Sin embargo, tanto las lecturas citadas como la expedición espacial Artemis II tienen en común un poso de esperanza en el ser humano, en nuestra capacidad para colaborar y superarnos. Además de ver las ratas, y de poner remedio a la pobreza que representan, deberíamos levantar la mirada hacia el universo, hacia un porvenir mejor que el futuro que los taimados oligarcas planean para nosotros, pero sin nosotros. Empezando por disfrutar del eclipse solar de este verano, por ejemplo.

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