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Opinión | Fragmentos de Badajoz

Badajoz

El Teatro Cómico de la plaza de España

Tras la muerte de Tomás Garrido en 1920, el Hotel Garrido fue regentado por la sociedad ‘Pérez Hermanos’, que eran los empresarios de la Fundición San Antonio de Sevilla. Ellos realizaron la estructura del antiguo mercado metálico de la plaza Alta (hoy paraninfo de la Uex), las barandillas del puente de Palmas, el campanario y las dos farolas del ayuntamiento, o la farola central de la plaza López de Ayala

De izquierda a derecha: Hotel Dos Naciones, Hotel Garrido (antes Vivac) y el Hotel Central, antes Teatro Cómico.

De izquierda a derecha: Hotel Dos Naciones, Hotel Garrido (antes Vivac) y el Hotel Central, antes Teatro Cómico. / Pedro Castellanos

El obispo fray Pedro de Silva donó un solar en el año 1485 que hacía esquina a la plaza de España y a la calle Obispo San Juan de Rivera. Allí se construyó el Hospital de Nuestra Señora de la Antigua Piedad. Con las guerras con Portugal la iglesia del hospital quedó muy dañada. El 4 de noviembre de 1668 la Hermandad de la Santa Misericordia, que regía el hospital, solicitaba al cabildo catedralicio «hacer las honras en la nave del Santo Cristo, porque con la guerra ha quedado la iglesia de la Piedad derrotada». En el cementerio trasero del hospital fue enterrado el pintor Luis de Morales, el Divino.

En 1757 pasó a ser propiedad del Real Hospicio. Una vez que quedó vacío el de la Piedad tuvo uso militar, llamándose Cuartel de la Piedad. El 31 de marzo de 1800 se vendía el llamado ‘edificio de la Piedad’ al comerciante y labrador Jaime Carles Busquet, que fue asentista principal del ramo de aguardiente de la provincia de Extremadura. Era natural de El Pla de Sant Tirs (Lérida) y vivió en la calle San Juan. Lo compró por 94.000 reales y se convirtió en el Teatro Cómico o Teatro Principal. Por la calle Obispo tuvo un local llamado ‘Café de la Lealtad y Gabinete de Lectura’, también llamada casa-café, igualmente propiedad de Jaime Carles.

En 1836 se vende la cuarta parte de la casa-café en nombre de Ventura Muñoa y Carles, sobrino de Jaime Carles, a Eusebio Martínez Íñiguez, administrador de la Casa Hospicio. En la escritura se cita: «una casa, calle de Santa Catalina, número 9, en la que está establecido el Café de la Lealtad y Gabinete de Lectura, linde por la derecha, a su entrada, con la de don Francisco Morgado y por la izquierda con el Teatro Cómico, con su puerta falsa a la calle de Lagares [hoy Zurbarán]; que correspondió al Hospital de la Piedad». El precio fue de 15.929 reales y 28 maravedíes.

Esta venta se produjo por un pleito de Josefa Sanz, viuda de Félix Pablo Garrido, contra Ventura, como heredero de su madre María Antonia Carles, por una deuda pendiente de 10.086 reales. Esta deuda procedía de un préstamo que ella le hizo de 72.059 reales en 1827 y tenía pagados hasta 1834. No pudo pagar toda la deuda y Ventura decide vender esta parte. Este edificio de la casa-café perteneció a los sobrinos de Jaime Carles: Josefa Carles, Ventura y Santos Muñoa, por la partición de bienes hecha en 1829. El teatro y una habitación inmediata le tocó a María Águeda Busquet.

En 1845 se vende la cuarta parte de la casa-café por 16.000 reales. Los vendedores fueron Joaquín Navascués, natural de Cintruénigo (Navarra) y su mujer, Gertrudis Marcilla Gómez, natural de Corella (Navarra). Ellos heredaron esta cuarta parte en 1837 por fallecimiento de Josefa Sanz. El comprador fue Regino de Miguel Alonso, natural de Ventosa de la Cuesta (Valladolid). Su nieto fue el famoso médico Regino de Miguel Guerra, que da nombre a la calle trasera del baluarte de Santiago. Manuel Méndez prestó 24.000 reales a Regino de Miguel Alonso en 1845, luego residente en la calle del Desengaño de Madrid. No había podido pagar esta deuda y Regino decide vender la cuarta parte de la casa-café a Manuel Romero Falcón por 16.500 reales. Las otras tres cuartas partes ya le pertenecían. Regino de Miguel Alonso se obligó en 1843 a pagar a Josefa Lobato Sánchez 27.200 reales, cantidad que le devolvería en varios plazos hasta 1846. Para ello hipotecaba el edificio del teatro y tres cuartas partes de la casa-café, «cuyos edificios, unidos, lindan uno con otro y forman esquina a dicho Campo de San Juan y calle de Santa Catalina. Y linda el teatro, por la izquierda, entrando en él, con el cuerpo de guardia del principal [el Vivac militar]de esta plaza. Y la casa café linda por la derecha, a su entrada, con casa de don Francisco Morgado».

No sabemos cómo era la fachada del teatro, pues no se conocen los planos originales, quizá con soportales. Tenía la puerta principal en la plaza, con el número 8, con una puerta accesoria por la calle de Santa Catalina, hoy Obispo. Por la izquierda lindaba con la casa número 7, de Carlos Márquez Rodríguez, que fue del Hospital de la Piedad y en 1795 del convento de las Descalzas. Con su valor se reedificó la iglesia del convento, debido a los daños que sufrió en los sitios de la Guerra de la Independencia. Manuel Garrido Pedrero se la vendió a Carlos Márquez en 1829.

En 1864, su hijo, Carlos Márquez Villaroel, solicitaba en su nombre al ayuntamiento eliminar los arcos del soportal de esta casa que sirvió de principal. El teatro o patio de comedias medía 11,20 metros por 25,2 metros. El foro o palco escénico, con los vestuarios, medía 9,24 metros de ancho por 11,20 de largo. Debía ser la capilla del antiguo hospital. Sobre el salón de entrada existía una planta alta, de igual ancho, que estaba dividida en varias habitaciones sobre los vestuarios. En uno de los lados del foro había también una planta alta. El resto del edificio era de una sola planta.

En 1848 se vende el Teatro Cómico y la casa-café por los hermanos Ventura y Santos Muñoa y Carles, como apoderados de su tía Josefa Carles Goicoechea, viuda de Alfonso Chumacero Ulloa, vecina de Cáceres. Los compradores fueron Juan Romero Falcón y Pedro Antonio Morales. El precio fue de 191.000 reales, con posibilidad de retroventa en dos años. Es decir, que podían recuperar la propiedad. En 1854 Juan Romero Falcón otorgaba la escritura de retroventa del teatro a favor de Santos Muñoa, como apoderado de su tía Josefa. No se incluían las tres cuartas partes de la casa-café. El precio fue de 120.000 reales. En 1844 Josefa Carles y Santos Muñoa adquirieron el teatro de retroventa de Juan Romero Falcón. Después, tras la muerte de Santos Muñoa, Josefa heredó la parte del teatro.

El Teatro Cómico estuvo activo hasta 1890 y se puso a la venta, siendo subastado entre el 18 de marzo y diciembre de 1891. El cierre sería debido a la gran competencia del Teatro López de Ayala. El Teatro Cómico fue derribado y sobre su solar, añadiendo el chaflán de la esquina para facilitar el tránsito, se construiría entre 1892 y 1894 el nuevo Hotel Central, de Jesús Herrero Rincón, que antes estaba en la calle Meléndez Valdés. Jesús traspasó el hotel en 1906 al fondista de Almendralejo Tomás Garrido Izquierdo, propietario del contiguo Gran Hotel Garrido.

En los bajos del Hotel Central, haciendo esquina, se inauguró en 1889 el efímero ‘Salón Silverio’, un local de actuaciones para cantantes con cafetería. Se llamó así por su propietario: Silverio Franconetti. En 1915 se convirtió en la Peluquería Modelo, de José Marcelo Álvarez, lujosamente decorada al estilo inglés. En el número uno de la calle Moreno Nieto, hoy Obispo, donde estaría el Café de la Lealtad, tenía ya en 1896 otra sucursal la famosa confitería La Cubana. En la esquina contraria, en la calle Zurbarán, estuvo el Hotel Dos Naciones. Parte de él fue la anterior sede de este periódico La Crónica de Badajoz. Fue la casa del médico y diputado Benito José Crespo Escoriaza y María de la Paz Garrido Berri. El padre de ella era Ramón Garrido, natural de Algeciras, que quizá fuese familia de los dueños del hotel.

Tras la muerte de Tomás Garrido en 1920, el Hotel Garrido fue regentado por la sociedad ‘Pérez Hermanos’, que eran los empresarios de la Fundición San Antonio de Sevilla. Ellos realizaron la estructura del antiguo mercado metálico de la plaza Alta (hoy paraninfo de la Uex), las barandillas del puente de Palmas, el campanario y las dos farolas del ayuntamiento, o la farola central de la plaza López de Ayala. ¿Por qué lo gestionó esta empresa? Hasta ahora era desconocido el motivo. Fue porque uno de los miembros de ella, el comerciante Antonio Pérez Martínez, se había casado con Dolores Garrido Rubio, hija de Tomás Garrido Izquierdo. Tuvieron su domicilio en el propio hotel. Imagino que el empresario conoció a su futura esposa cuando se hospedaba en el hotel para gestionar esas obras. Ese edificio fue sustituido por el actual, un proyecto de 1928 realizado en Sevilla para el comerciante Pablo Delgado. Su autor fue el arquitecto Mariano González Rojas. En la planta baja estaban los almacenes de la sociedad Delgado y Barrena, de Pablo Delgado y Manuel Barrena, hoy sede de la Policía Urbana.

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