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Opinión | Cotidianidades

Badajoz

Donde no estuve

Desde hace un tiempo estoy leyendo en distintos medios que los jóvenes están cambiando su tendencia, que beben menos y dedican más tiempo al ejercicio y a la vida sana, aunque aquel día en el paseo fluvial la cosa no era así

Así ve el autor el puente viejo de Badajoz.

Así ve el autor el puente viejo de Badajoz. / Diego Algaba Mansilla

La semana pasada, como todas las semanas, se celebraron acontecimientos lúdicos en la ciudad. Cuánto ha cambiado Badajoz en programación festiva con respecto a cuando mi generación era joven. Durante los años 70 y 80 la actividad cultural de la ciudad era nula. Teníamos que ir a los pueblos y ciudades cercanas si queríamos asistir a otras actividades que no fueran las deportivas.

En esta última semana, lo más sonado, lo que ha tenido una mayor repercusión y participación de público ha sido la fiesta conocida como Los Palomos. Una fiesta de la que no puedo escribir, porque igual que años anteriores, no he ido. Soy un soso al que no le gustan los actos bulliciosos, las fiestas con ruido excesivo. Evito los espacios en los que no me entero de lo que me dicen cuando me hablan, y donde yo tampoco puedo hablar porque no me oyen. Vamos cambiando los gustos y la forma de diversión con el paso del tiempo. Muchas veces me gustaría vivir en el campo, aunque sé que terminaría acercándome todos los días unas horas a la ciudad para formar parte de su cotidianidad e integrarme en su bullicio, en ese murmullo de coches y gente que desprenden las calles y que son el sístole y el diástole de su población.

Durante la fiesta de los Palomos, según he leído, el casco antiguo estaba lleno de gente. Sin embargo, estaba vacía la zona de la avenida Villanueva que ahora se llama Miguel Celdrán.(Otro día escribiré sobre el caos en el cambio de nombre de las calles, de los Centros de Salud, de las cosas.) En el centro de la avenida Villanueva, ahora Miguel Celdrán, destaca la estatua del alcalde, que junto al Gran Wyoming fueron los impulsores de esta fiesta-reivindicación que nació medio en broma, medio en serio y que es como suelen comenzar muchos de los grandes hitos de las ciudades.

Hoy en día la fiesta de los Palomos es uno de los acontecimientos más importantes de Badajoz por el volumen de gente que mueve y por el respeto con la diversidad en Extremadura, incluso en España. Los Palomos, más que una fiesta, es un acto de convivencia en libertad entre todas las personas, sean como sean, sean de donde sean. Los Palomos son una lección para todos aquellos que día tras día fomentan la polarización. Podrían hacer lo mismo los de distintas ideologías políticas, compartir un fin de semana con respeto en un acto único, sea una fiesta o un congreso.

Durante los días que han durado Los Palomos, los hoteles y hostales de la ciudad han estado casi al 100% de su capacidad. Estos son los datos leídos. No puedo escribir sobre el ambiente que había en el bar del Silencio, ni sobre si alguien se cayó en la carrera de tacones, ni sobre los DJ (no sé si se escribe así) que había en el escenario que montaron en Puerta Palmas, no puedo escribir de los matices porque no estuve, aunque por Puerta Palmas pasé con mi hija cuando íbamos haciendo deporte por la margen izquierda del río. Lo único que vi, fue a muchos jóvenes con bolsas de plástico y botellas de bebidas. Una imagen que me produce tristeza en lugar de alegría. Una imagen que no nos gustó ni a mi hija ni a mí, a ella por pequeña y a mí por mayor. Desde hace un tiempo estoy leyendo en distintos medios que los jóvenes están cambiando su tendencia, que beben menos y dedican más tiempo al ejercicio y a la vida sana, aunque aquel día en el paseo fluvial la cosa no era así.

Lo que sí estaba bonito en aquel paseo fue el atardecer, el puente viejo, una tarde preciosa, una tarde para llevar una cámara fotográfica.

Otro acontecimiento en la semana, este nacional, más bien mundial, ha sido la visita del Papa al que han ido a ver muchos jóvenes pacenses. Parece que lo religioso se está poniendo de moda. No sé si por la película 'Los Domingos', por el misticismo de Rosalía, o por ese cambio de tendencia de una generación a otra. Los jóvenes quieren ser lo contrario de lo que fueron sus padres.

La visita del Papa ha llenado páginas de periódicos e informativos de televisión. Si los Palomos ha sido la fiesta del color, la visita del Papa también ha sido colorida, su vestimenta llama la atención. La capa roja que creo que se llama muceta, con el solideo blanco, la cruz pectoral, la estola papal y el fajín, es otro espectáculo visual. Los trajes religiosos se han exhibido por Madrid y Barcelona, aunque de lo que más se habla es del discurso en el Congreso y que yo todavía no he podido escuchar al completo. Solo una frase que destacan en todos los periódicos y telediarios: “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano". Una frase muy aplaudida en el Congreso, hasta Abascal aplaudió.

Durante el fin de semana, también se han celebrado las fiestas de las Vaguadas, una fiesta con verbena popular. A esta verbena sí me hubiera gustado ir, aunque no sea de ese barrio. Esta fiesta se celebra en un espacio más reducido, más abarcable. Desde siempre me ha gustado una verbena con grupo cantando en directo todo tipo de canciones, mientras se respira el olor a pinchitos de la caseta de Horacio, ese es uno de los mejores olores en una noche de verano. De la fiesta de las Vaguadas tampoco puedo escribir porque tampoco fui. Me enteré cuando ya había pasado y eso que pertenezco al grupo de Wasap Cultura Extremadura que ha creado mi amigo Chema.

Chema informa de todos los acontecimientos culturales y festivos que hay en la ciudad, que son muchos. Chema al que ahora conozco como Chemita y al que siempre he conocido como Ramos, su apellido, porque así es como lo llamaba en el Instituto. Recuerdo que me caía bien, igual que ahora, que se sentaba delante de mí en clase, algunas veces me dejaba los apuntes de matemáticas, no recuerdo mucho más. Chema compartía los apuntes de matemáticas y ahora comparte de forma altruista con miles de personas en un grupo que ha creado, información sobre todas las actividades culturales de la ciudad, tanto de cine, como de teatro, conferencias, deportes… Dije al principio que cuando éramos jóvenes no había ningún acontecimiento cultural en la ciudad y ahora, muchos días, tengo que silenciar el grupo de Cultura Extremadura porque está todo el día pitando.

Cuando escribí este artículo era lunes. Hacía una tarde espectacular. Tenía la ventana abierta y la puerta del balcón de par en par, entraba en casa un aire agradable. Mientras tanto no podido escribir un artículo de Los Palomos porque no había ido, no he podido escribir del Papa, porque no he visto ni oído su discurso en el Congreso, no he ido a la verbena de las Vaguadas, solo me he dado un paseo con mi hija por la margen izquierda y por el puente viejo, al que he hecho fotografías.

Es lunes por la noche, y como no puedo escribir de nada por falta de asistencia, voy a ver en la televisión la película de Marilyn Monroe y Jane Russell. 'Los caballeros la prefieren rubias', un título que puede que sea incorrecto pero ahora no tengo ganas de analizar, lo dejamos para otro día. Hace una noche espectacular en Badajoz. Badajoz, esa ciudad que antes era tranquila.

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