Opinión | Tusitala, el narrador de historias
Julia Rípodas: "Escribo sobre historias que sirven de grito de rabia y de esperanza"
Profesora de Filosofía en institutos de Badajoz e integrante de la plataforma educativa Docentes Feministas por la Coeducación, ha presentado su libro 'Grita Casandra'

Portada de 'Grita Casandra' / LA CRÓNICA DE BADAJOZ
Julia Rípodas lleva mucho tiempo trasladando la lucha por la igualdad a las aulas, como profesora de Filosofía en institutos de Badajoz, y como integrante de la plataforma educativa Docentes Feministas por la Coeducación. También lleva varios años difundiendo la obra de mujeres escritoras en su blog 'Cuentan ellas cuentan'. Y ahora ha decidido unir ambas vocaciones, la docente y la literaria, en su primer libro. Se titula 'Grita Casandra' y fue publicado hace apenas un mes por la editorial extremeña 'La Moderna'.
-Con prólogo de la filósofa Alicia Puleo e ilustraciones de Blanca Prendes, 'Grita Casandra' es un ensayo que agrupa en ocho bloques las semblanzas de mujeres pertenecientes a épocas y culturas muy diferentes, que tienen en común haber gritado contra las injusticias y haber sido ignoradas o perseguidas por ello, como la Casandra de la mitología griega. Entre otras, aparecen en el libro escritoras como Isabel Allende o la premio Nobel Annie Ernaux, científicas como Jane Goodall o Dian Fossey, políticas como Clara Campoamor o activistas como Najat El Hachmiy Laura Freixas. Cuéntanos cómo se fue forjando el proyecto literariode “Grita Casandra”, y cómo está estructurado el libro.
-El libro es resultado de años de lecturas. Mi formación filosófica me ha llevado a cuestionar el canon clásico y a comprender que los prejuicios machistas y androcéntricos han mermado sistemáticamente la credibilidad de las aportaciones culturales de las mujeres. No es sólo que no se les haya permitido participar en la cultura sino que, incluso cuando sí lo han hecho y en ocasiones de manera muy destacada, sus obras han sido después menospreciadas, ignoradas y al cabo del tiempo borradas de la historiografía propia de cada disciplina. Al leer obras de tantas mujeres descubrí que había en ellas una perspectiva y una sabiduría que no se ha integrado en el conocimiento compartido. Esta injusticia histórica me impulsó a escribir sobre ellas. Además, las charlas que me han invitado a impartir a lo largo de los últimos diez años me ayudaron a organizar el legado de estas mujeres en temáticas recurrentes en su escritura autobiográfica. Por eso el libro tiene ocho capítulos en los que abordo algunos de estos tópicos: la violencia sexual, la casa como confinamiento impuesto, la maternidad como cuestión profundamente humana y paradójica, la locura y la creatividad, el exilio literal y simbólico, la relación con la naturaleza y los textos de aquellas que escriben para dar voz a otras mujeres. Quise escribir sobre las obras de mujeres que han escrito sobre sí mismas y que sus historias sirvieran de grito de rabia y de esperanza, para denunciar la violencia sufrida, las mordazas impuestas, pero también para llamar a la resistencia, la autonomía y la belleza.
-Uno de los puntos de interés de 'Grita Casandra' es que sirve de puerta de entrada para profundizar en la obra de las numerosas escritoras que surcan sus páginas. ¿Qué libros de estas autoras te parecen imprescindibles para quienes quieran seguir leyendo?
-Imprescindibles considero todos los que he incluido en 'Grita Casandra' pero, por destacar algunos especialmente recomendables, mencionaría 'Sueños desde el umbral', de Fatema Mernissi o 'Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado', de Maya Angelou, ambos memorias de niñez de mujeres que vivieron una infancia marcada por la segregación y para las que la lectura y la escritura fueron bálsamo y alimento liberador. Otro que tiene un valor especial por ser un documento histórico irrepetible de la historia de España, además de por su sobrecogedora belleza literaria, es 'Memoria de la melancolía', escrito por María Teresa León tras décadas de exilio y poco antes de que el Alzheimer la privara de sus recuerdos. También destacaría 'El invencible verano de Liliana', una obra mucho más reciente, de la autora mexicana Cristina Rivera Garza, en la que rememora el terrible feminicidio de su propia hermana, Liliana Rivera Garza, décadas atrás, y el intento de recuperar los hechos y el afecto compartido de quienes la conocieron devolviéndole la palabra y la dignidad que les fueron violentamente arrebatadas tanto a Liliana como a su familia y amistades. La historia de Liliana se torna en un grito colectivo de denuncia de la tan establecida como insoportable violencia contra las mujeres y resulta en la creación de un "lenguaje de la justicia", así lo llama la autora. No puedo dejar de mencionar la ya insustituible 'Persépolis', novela gráfica originalísima y universal por su capacidad de condensar en sus páginas los terribles efectos de los totalitarismos consiguiendo un equilibrio exquisito entre humor y el dolor, entre la denuncia y la esperanza. El reciente fallecimiento de su autora, Marjane Satrapi, nos entristece y nos hace valorar, más si cabe, la enorme fortuna de contar con su legado.
-Tu trayectoria como profesora de Filosofía en Badajoz te permite observar a la juventud e influir en su mirada sobre el mundo, y te dedicas también a formar a docentes en feminismo y coeducación. ¿Sois capaces de trasladar a las alumnas y alumnos la importancia de la igualdad, o hay demasiadas resistencias?
-La coeducación, esto es, la educación para la igualdad, es un trabajo de fondo, de esfuerzo cotidiano y pocas satisfacciones inmediatas, puesto que persigue frenar inercias muy arraigadas. Es la educación entendida desde una perspectiva feminista, la única forma progresista de entender la educación. Desgraciadamente, vivimos tiempos de mucha resistencia a las ideas y las prácticas feministas y esas reticencias calan en estudiantes y profesorado. Las maestras y profesoras coeducadoras tenemos mucha experiencia en lidiar con esas resistencias y nos tenemos unas a otras para sostenernos frente al negacionismo y la violencia. Como educadoras, sabemos que nuestra labor ha de ser incansable y fundada en el respeto profundo a las niñas y niños del presente como tesoros de incalculable valor para la sociedad actual y para el futuro. Como feministas, trabajamos desde la inquebrantable confianza en que una sociedad mejor es posible y no estamos dispuestas a claudicar de ese convencimiento.
-En la pasada Feria del Libro de Badajoz tuviste ocasión de presentar 'Grita Casandra'. Un lunes, a primera hora de la tarde, y dentro de una programación que incluía estrellas de la televisión y mucho escritor superventas, incluyendo al autor de un libro que promueve el negacionismo de la violencia machista. Sin embargo, estuviste acompañada por una gran cantidad de público, y en la caseta de Tusitala se nos agotaron los ejemplares. Me gustaría preguntarte sobre tu experiencia en las ferias del libro a las que has acudido.
-Las ferias del libro son lugares atractivos para quienes amamos la lectura porque suponen la creación de un espacio efímero pero intenso de contacto con el mundo de los libros, las librerías y las editoriales. Supongo que una de las claves de su éxito es el delicado equilibrio entre promover la cultura y alcanzar ciertos objetivos comerciales y/o políticos o electorales. Pienso que las instituciones públicas tienen el deber de velar por que los entornos culturales no sean espacio para ideas antidemocráticas y anticientíficas. Invitar a un escritor que niega la violencia machista supone arremeter directamente contra los derechos de las niñas y las mujeres y favorecer el descrédito y el silenciamiento que precisamente yo denuncio en mi libro. Me parece inaceptable. Mi paso por las tres ferias del libro en las que he presentado 'Grita Casandra' ha sido gratificante y de mucha emoción. He estado acompañada de grandes mujeres: en Cáceres, la periodista Sandra Moreno Quintanilla y Lidia Gómez, directora de la colección a la que pertenece mi libro, 'Los libros de Olimpia'; en Mérida, la actriz y dramaturga Concha Rodríguez; y en Badajoz, la escritora y lingüista Maribel Rodríguez Ponce. Tener la oportunidad de hablar para futuras lectoras y lectores de mi libro, así como saludarles después durante la firma de ejemplares ha sido una experiencia muy emocionante. Saber que hay tanta gente interesada en lo que he escrito es reconfortante y me llena de esperanza.
'Grita Casandra' se lee con la atención al detalle de las biografías, con la fuerza narrativa de una novela, y con la indignación propia de un manifiesto político. Por todo ello merece destacar en el mercado editorial español, en el que cada vez son más frecuentes las obras dedicadas a dar a conocer a mujeres que fueron apartadas o silenciadas por el patriarcado, señal de que la vindicación de los derechos de la mujer, por decirlo a la manera de Mary Wollstonecraft, es más necesaria que nunca. Al mismo tiempo, los grandes avances sociales logrados por el feminismo han desatado un creciente movimiento reaccionario que se cura leyendo y, si hace falta, gritando. Como Casandra.
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