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Opinión | Talento y territorio

Presidente de Aspremetal

Servindustria: crecer desde el territorio

La conexión entre industria y servicios no es futura, es presente, y de su capacidad de integración dependerá buena parte de nuestra competitividad

Inicio esta columna con el respeto que exige tomar la palabra en un espacio público y con un agradecimiento sincero por la confianza depositada en mi persona. Lo hago desde la responsabilidad que implica presidir Aspremetal y, al mismo tiempo, desde la prudencia necesaria al referirse a un tejido empresarial amplio, diverso y con legítima pluralidad de visiones.

Extremadura vive un momento que, con distintos enfoques, proyecta una idea clara: estamos ante una oportunidad real de crecimiento. Un nuevo escenario institucional, el avance de proyectos industriales de envergadura y, sobre todo, una sociedad que muestra una voluntad inequívoca de progreso dibuja un contexto de mayor dinamismo. Esa pujanza es evidente y conviene reconocerla con naturalidad. Hay iniciativa, hay inversión en marcha y hay empresas que están apostando por crecer desde aquí.

Ese impulso, sin embargo, necesita apoyos claros. El crecimiento no se consolida solo, requiere entorno, planificación y decisiones que acompañen. En este punto, cobra especial sentido hablar de servindustria. No como un concepto cerrado, sino como una forma de entender hacia dónde evoluciona el modelo productivo. La conexión entre industria y servicios no es futura, es presente, y de su capacidad de integración dependerá buena parte de nuestra competitividad.

La Servindustria implica industria acompañada de servicios técnicos avanzados, de capacidad de mantenimiento, de logística eficiente, de digitalización y de formación. Es, en definitiva, un ecosistema que permite generar más valor, más estabilidad y más arraigo. Muchas empresas extremeñas ya están operando en esta lógica, adaptándose con discreción, pero con determinación a nuevas exigencias del mercado.

Ahora bien, para que ese camino gane velocidad y alcance, hay cuestiones que requieren una actuación inmediata. La mejora de infraestructuras, la simplificación administrativa efectiva, el acceso a financiación y una formación conectada con la realidad empresarial no son debates nuevos, pero sí urgentes. Aquí el papel del ejecutivo es clave: liderar, ordenar prioridades y facilitar un entorno en el que crecer no sea una carrera de obstáculos.

Desde el respeto a la diversidad de opiniones, parece razonable pensar que una base estructural sólida permitirá que ese crecimiento sea más equilibrado y sostenido. Extremadura tiene hoy condiciones que hace años no tenía, y precisamente por eso es el momento de acertar en las decisiones.

Esta columna nace con la intención de aportar a esa reflexión desde una mirada constructiva, abierta y pegada a la realidad. Porque si algo demuestra el día a día empresarial es que el desarrollo no es una idea abstracta, sino el resultado de muchas decisiones concretas.

Extremadura tiene con qué. Ahora toca hacerlo posible.

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