Opinión | Fragmentos de Badajoz
Nicolás de Morales, maestro alarife en la iglesia de San Gabriel (la Concepción)
Dentro de los poderosos donantes que contribuyeron a la construcción podemos citar a Manuel Godoy, que fue patrono del convento en 1797

Iglesia de San Gabriel, hoy de la Concepción, con la firma de Nicolás de Morales. / Pedro Castellanos
Nicolás de Morales nació en Marbella (Málaga) sobre el año 1740, pero no podemos saber la fecha exacta porque sus archivos parroquiales fueron destruidos en la Guerra Civil. Era hijo de Juan de Morales Morgado y de Josefa González de Salcedo. Huérfano de padres, contrajo matrimonio en Badajoz el 1 de mayo de 1784, con unos 44 años, con Isabel Polonia Corbacho Chinarro, natural de Burguillos del Cerro, hija de Domingo Sánchez Corbacho, natural de Alburquerque y de Isabel Javiera Chinarro Rangel, natural de Zafra.
¿Por qué se trasladó a Badajoz? No lo sabemos, pero ya estaba en la capital pacense en 1762, con 22 años. Hasta ahora no se conocía qué maestros trabajaron en la obra del convento de San Gabriel, a cuya capilla fue trasladada la parroquia de la Concepción tras ser desamortizado. En un principio, el nuevo convento de San Gabriel, ya intramuros, se iba a construir en la calle Melchor de Évora, pero se descartó. Se usó el solar donde estuvieron las Carnicerías Reales. El dato inédito donde se cita que Nicolás de Morales trabajó en las obras de este templo figura en un poder general para pleitos en 1770: «compareció Nicolás de Morales, maestro de alarife, vecino de esta ciudad y dijo que da todo su poder cumplido a Domingo Florencio López y Pedro de Sosa Valadés, procuradores del número de esta ciudad, especialmente para que le defiendan en los cargos que se le quieren atribuir sobre la contratación de la obra de la iglesia de los religiosos franciscanos descalzos de señor San Gabriel de esta ciudad que se está construyendo, en la que ha trabajado el otorgante como maestro principal por su jornal».
En un principio parece indicar que hubo algún problema legal entre el alarife y los frailes. No se especifica el motivo, pero me inclino más, como en otros casos que he conocido, que al comenzar una obra se contrataba a procuradores por si durante ese periodo ocurría algún tipo accidente le defendiesen. Digamos que era una forma de curarse en salud, como ahora se hace contratando un seguro de responsabilidad civil.
¿El proyecto fue obra de Nicolás de Morales? Es muy probable, puesto que ya sabía trazar planos. En 1765 se le pagaron 120 reales por hacer el plano de la casa que iba a hacer el cabildo de la catedral en la calle de la Moraleja, hoy Ramón Albarrán. En aquella época no estaba muy bien definida la profesión de maestro alarife, que podía ser, como dice la RAE, equivalente a un arquitecto o maestro de obras. El proyecto de esta iglesia, cuyo contiguo claustro ha sido adquirido por el ayuntamiento, se solía atribuir al arquitecto madrileño Ventura Rodríguez. Nunca se ha podido demostrar que fuese obra suya. El historiador Thomas F. Reese pensaba que si el proyecto original hubiera sido de Ventura Rodríguez fue ‘bastardeado’ por algún arquitecto secundario provinciano. María Cruz Villalón y William S. Kurtz comparten esta teoría en un artículo (1994).
Esto podría avalar la intervención en sus trazas de Nicolás de Morales, puesto que fue admitido como miembro de la Real Academia de San Fernando de Madrid. Lo solicitó el 19 de noviembre de 1762, figurando como vecino de Badajoz, de 22 años. Allí debió de ser alumno de Ventura Rodríguez, quien fue profesor y director general de la academia tras fundarse en 1752. Nicolás de Morales obtuvo el título de arquitecto entre 1770 y 1774. Esta posible influencia de Ventura en Nicolás se advierte en la forma circular de la capilla. Sin embargo, en mi opinión, Nicolás se dejó influenciar casi en su totalidad por la arquitectura portuguesa que tenía al otro lado de la frontera. Así lo podemos ver en la otra obra conocida de Nicolás de Morales en Badajoz: el Real Hospicio o Real Casa de Piedad, que luego ocupó el Hospital Provincial de San Sebastián. En 1854 se cita la «Real Casa Hospicio donde se halla establecido el hospital nombrado antiguamente de San Sebastián y en el día de la Provincia».
Eduardo Sordo Osuna demostró en 1999 que el proyecto fue obra de Nicolás de Morales (tengo que advertir que nunca usó el segundo apellido Morgado) ya que se venía atribuyendo a Diego de Villanueva. Se realizó entre 1773 y 1780, es decir, en las mismas fechas que la iglesia de San Gabriel, lo que avala la teoría. La portada del hospital, de mármol de Borba, fue mutilada en la época de la República. Debería recuperarse la corona real sobre el escudo del rey Carlos III, el escudo del obispo Pérez Minayo y otros elementos decorativos. Se aprecia ese estilo portugués tan característico. Esta decoración es visible también en la llamada ‘escalera noble’, recientemente recuperada, donde en las pechinas de la cúpula figuran las armas del obispo Manuel Pérez Minayo, gran benefactor de estas obras.
La fachada de la iglesia de la Concepción muestra los típicos arcos conopiales del barroco y rococó portugués, así como el uso en el exterior e interior del templo de pilastras que solo tienen función decorativa. Entre los años 1796-1797 se añadió el escudo de Manuel Godoy en la fachada principal. Tiene dos portadas hacia la calle San Juan y era desconocido que una de ellas fue cegada en 1892, como la primera del convento de Madre de Dios (hoy parroquia de San Andrés).
El cantero Bartolomeu Lopes Cordeiro
Es bastante probable que Nicolás de Morales contratase para sus obras de Badajoz a un maestro pedrero portugués, natural de la feligresía de São Bartolomeu de la localidad de Borba, llamado en España Bartolomé López Cordero. Ambos trabajaron para la catedral y Morales fue maestro alarife de la fábrica. Bartolomé fue el autor del retablo de mármol de san Atón de la capilla de San Benito o de la Soledad del claustro de la catedral. El 11 de marzo de 1765 se le pagaron 7.550 reales por esta obra.
En 2005 Francisco Tejada Vizuete negó, sin demostrarlo, que el cantero fuese portugués. Desconocía la mala costumbre de castellanizar los nombres y apellidos extranjeros. El dato inédito que confirma la nacionalidad del cantero aparece en un texto de 1777: «Una certificación dada por el subprior, presidente y religiosos del convento de Santo Domingo, fechada en noviembre de 1777, que manifiesta que Bartolomé López Cordero, maestro de picapiedra, de nación portugués, en el enlosado que hizo en la iglesia de dicho convento…». Bartolomé trabajó para la catedral pacense desde 1756 y en 1760 se le pagaron 822 reales del importe de la escalera de piedra que da acceso a la torre. Bartolomé, o un paisano, sería también el autor del retablo de mármol de la ermita de la Virgen de Bótoa, templo donde pudo trabajar Nicolás de Morales en alguna reforma del presbiterio.
Resulta curioso que el presbítero Leonardo Hernández Tolosa y Tovar, fallecido en 1785, no llegase a mencionar en su libro de noticias quién realizó este proyecto de la iglesia de San Gabriel. Era un gran cronista local, principalmente religioso, y vecino de la cercana calle de Comedias (hoy Donoso Cortés). Por él sabemos que el 13 de mayo de 1770 se colocó la primera piedra y que, una vez acabada la iglesia, se bendijo el 13 de junio de 1782. Dentro de los poderosos donantes que contribuyeron a la construcción de la iglesia de San Gabriel podemos citar a Manuel Godoy, que fue patrono del convento en 1797. Otro donante, desconocido hasta ahora, fue el pacense y vecino de Madrid Manuel Álvarez de Toledo Lobato. De él hablé el pasado dos de junio. Les donó nada menos que 56.000 reales en 1763. Esto demuestra que ya se había iniciado la obra, ya que se cita «la nueva iglesia que se estaba construyendo en el mismo convento». También era desconocido que María Jiménez Durán, viuda del ingeniero irlandés Diego de Bordick, les donó 6.000 reales «para ayuda de la obra de la iglesia de dicho convento que está fabricando» en su testamento de 1779.
¿Dónde vivió Nicolás de Morales? El comerciante Juan González Orduña vendió en 1768 a Nicolás de Morales dos casas contiguas en la calle de la Parra (hoy Bravo Murillo) y otra en la trasera del Polvillo (hoy Amparo). Su casa lindaba con un ‘horno de poya’ del convento de las Descalzas. La tercera casa se fabricó del corral de las otras dos. En la calle Bravo Murillo, número 21, está la que probamente fuese su casa, con las pilastras que tanto usó. Nicolás de Morales falleció en Badajoz en su casa de la calle de la Parra el 8 de marzo de 1791, con unos 51 años. Fue enterrado, como pedía en su testamento, en hábito franciscano en la bóveda de la Venerable Orden Tercera, de la que era hermano, del convento de San Francisco (hoy iglesia de San Juan Bautista). Dejaba como heredera a su única hija: María de Morales Corbacho.
- Miguel Bernad, tras la condena a David Sánchez: 'Si Manos Limpias no hubiera presentado la querella, seguiría trabajando en la Diputación de Badajoz
- David Sánchez y Miguel Ángel Gallardo condenados por la Audiencia Provincial de Badajoz por su contratación en la diputación
- La llegada de Ikea a Badajoz vuelve a plantearse tras un anuncio de la compañía sueca
- El abogado de Ricardo Cabezas confirma que recurrirá la sentencia que lo condena por prevaricación
- Sentencia de David Sánchez: ¿Qué ha pasado con el resto de acusados?
- El Aeropuerto de Badajoz busca trabajadores de rampa: ofrece hasta 18.000 euros al año y no exige experiencia previa
- Noche sin tregua para los Bomberos de Badajoz: seis rescatados en un ascensor y tres coches afectados por un incendio
- ¿Qué implica la inhabilitación a la que han sido condenados los nueve cargos y funcionarios de la Diputación de Badajoz?
