Opinión | El Trasluz
Temperatura equivocada
Hay enfermedades que afectan a un órgano concreto; la fiebre, en cambio, afecta al modo en que el mundo encaja consigo mismo

Síntomas de fiebre. / Pexels
La versión onírica de la fiebre es peor que en la real. Soñé que tenía 39 grados y al despertar tardé unos segundos en averiguar en qué lado de la frontera me encontraba. La fiebre real eleva la temperatura del cuerpo; la soñada, la de la realidad. Todo parecía normal en el sueño y, sin embargo, algo estaba desplazado de su sitio la distancia exacta a partir de la cual el mundo empieza a dar miedo. Los termómetros de antes tenían una autoridad que han perdido los digitales. Había que agitarlos para que volvieran en sí. Luego se lo colocaba uno bajo la axila y aguardaba el veredicto mirando el techo. El mercurio trabajaba despacio, con la crueldad de un funcionario. Treinta y siete y medio todavía era negociable. Treinta y ocho ya implicaba cama. A partir de cierta cifra aparecían las persianas entornadas y aquella sensación de que el dormitorio se había separado del resto de la vivienda como una isla sanitaria.
En el sueño ocurría algo extraño: yo no sufría por la fiebre, sino por sus efectos sobre los objetos. Las arrugas de la sábana componían mapas militares. El vaso de agua adquiría un prestigio sobrenatural, como si contuviera una sustancia filosófica capaz de mantener unido el universo unas horas más. Un simple ruido de las tuberías sonaba como un mensaje cifrado.
Cuando éramos niños, la fiebre alteraba el tamaño de las cosas. El pasillo de casa me parecía interminable. La voz de mi madre llegaba desde muy lejos, aunque estuviera en la habitación contigua. El cuerpo devenía una especie de país extranjero en el que uno había despertado sin documentación. Quizá por eso seguimos asociando la fiebre con una experiencia metafísica más que médica. Hay enfermedades que afectan a un órgano concreto; la fiebre, en cambio, afecta al modo en que el mundo encaja consigo mismo. Desperté perfectamente sano, pero con la sospecha de que el sueño había dejado dentro de mí un pequeño residuo térmico, una febrícula mental capaz de sobrevivir varias horas durante la vigilia. Hay días en los que vivimos así: ligeramente febriles, interpretando la realidad desde una temperatura equivocada.
Fuente: La Nueva España
- Raquel del Puerto, presidenta de la Diputación de Badajoz: 'La sentencia del caso David Sánchez ha sido un jarro de agua fría
- Muere un operario de 23 años tras ser arrollado un vehículo de conservación de carreteras por un camión en la A-5 de Badajoz
- La Pinchoteca abre en Badajoz para ofrecer más de 15 pinchos y carnes premium al carbón
- El detenido por tocamientos a una mujer en el concierto de Orozco en Badajoz niega los hechos: 'Solo quiere que todo se aclare para limpiar su nombre
- El proyecto de chalets de lujo en la antigua Coca Coca de Badajoz supera los trámites urbanísticos
- Una discusión entre vecinos en Badajoz termina con dos heridos leves por disparos de perdigones
- El entrenador del fútbol base de Badajoz detenido por pornografía infantil pide que se anule la causa
- Cuatro historias, una misma llamada: el Seminario Mayor de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz recupera la esperanza con el ingreso de cuatro nuevos seminaristas
