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Opinión | La atalaya

Arqueólogo

Califas (XLII)

El negro de la bandera de Extremadura no es por los aftasíes, aunque se diga

Llegados a este punto, antes de cruzar las puertas del palacio o de la almunia en la que tuvo lugar la recepción a Juan de Gorze, he de describir un suceso protocolario aparentemente menor, pero muy significativo a la hora de comprender la atmósfera que rodeaba al califa de Córdoba. Cuando se acordó recibir al benedictino, la cancillería le envió una cantidad de dinero con la idea de que pudiese adquirir una vestimenta adecuada a la solemne ocasión. El sajón no se lo tomó muy bien y la rechazó, sugiriendo su entrega a los pobres. Parece una anécdota más, pero tiene fondo. En Constantinopla, en días de grandes ceremonias, los altos dignatarios esperaban antes del amanecer –los actos comenzaban muy pronto, para aprovechar la luz- hasta que se abría la gran puerta de bronce del palacio. Y su primer acto consistía en dirigirse al ropero imperial. Allí se les distribuían las vestimentas adecuadas a su condición –casi hablaríamos de uniformes- en la escala cortesana. No podían presentarse de cualquier manera o a su gusto ante el monarca. Esta norma parece haber sido copiada en la corte de los califas abbasíes. Embajador iraquí hubo que fue a prisión por presentarse completamente vestido de negro –color oficial de su dinastía- y ofender al prefecto. La obligación de vestir conforme a una norma está en la base de la industria del ‘tiraz’ (= tejido de seda); en Córdoba desde Abd al-Rahman II.

Pues bien, no se quería ofender al embajador, vestido de estameña clerical –vaya usted a saber su nivel de pulcritud- y se le permitió acudir así. Pero se le quería aplicar una regla no caprichosa y vigente, al parecer, en Córdoba por imitación de Bizancio. Carecemos de otra información sobre este aspecto protocolario. Sólo si se examina con detenimiento la arqueta de marfil del Museo de Navarra, se atisban indicios de uniformidad en los trajes de corte de los personajes figurados. Todos visten una túnica con una franja bordada en un brazo. Parece una distinción. El negro de la bandera de Extremadura no es por los aftasíes, aunque se diga. Algún listo los confundió con los abbasíes y así se vendió el bulo y pasó a las redes. ¿No estará el negro por los colores del Club Deportivo Badajoz?

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