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Opinión | Diario de Sol

Badajoz

Re Volver

Es maravilloso estar en el Casco Antiguo cuando pasa la procesión del Silencio por nuestras calles. No lo es, no lo es, cuando cada día seguimos denunciando los fumaderos que aún siguen instalados cerca de nuestras casas y que por muchas denuncias que realicemos, ahí siguen y aquí lo dejo para quienes sé que me leen y que no hacen lo suficiente para solucionarlo

Con Gala Knörr, en Santa Catalina.

Con Gala Knörr, en Santa Catalina. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ

Volver a casa es Re Volver al hogar. Fueron muchas las partidas y vueltas a quienes somos en el Yo diario, que se hace especial cuando estamos de vacaciones.

Abrimos los Balcones y ventanas a la luz y al aire de la tarde y con su soplo de realidad recuerdan a los personajes de los libros de mi casa, que se acabaron los días y noches en los que han ocupado desde el sofá a la cocina. Ahora les toca recogerse. He vuelto con nuevas lecturas y ya tendrán tiempo de conocer nuevos habitantes de estantería en alguno de mis próximos viajes.

Deshacemos las maletas, o no. El mundo se divide entre quienes tardan días en abrirlas, sacar los neceseres de cremas protectoras de este sol casa vez más infernal, echar la ropa sucia al cesto de mimbre, guardar las chanclas playeras. Es como si estuvieran pensando en dejarlo todo y volver de nuevo al primer día de libertad.

Yo pertenezco al otro grupo. Vacío mi maletita de ropa para salir de noche, la maletita de ropa de playa con sus toallas, pareos y bañadores, el bolso de neceseres variados, el bolso de zapatillas de verano, el de ropa de estar por casa y leer fresquita. En montones por colores pongo lavadoras como si no hubiera un mañana. Es lo que tiene llegar la tarde antes de trabajar a casa. No me da tiempo a nada.

Cuando acaban subo a tender en mi terraza de Casco Antiguo pacense y escucho el último de los conciertos de la Terraza de la Fundación CB, Xavibo, despidiendo Live Sound(Set)que han formado parte de la programación cultural de julio y agosto.

Amanecer.

Amanecer. / Marisol Torres

Es maravilloso estar en el Casco Antiguo cuando pasa la procesión del Silencio por nuestras calles. No lo es, no lo es, cuando cada día seguimos denunciando los fumaderos que aún siguen instalados cerca de nuestras casas y que por muchas denuncias que realicemos, ahí siguen y aquí lo dejo para quienes sé que me leen y que no hacen lo suficiente para solucionarlo.

Realizada mi queja, no sutil habitual, voy a la cocina y mi nevera me recuerda que tiene hambre, por lo que hago la lista en papel, sí, sigo haciendo listas en papel para todo. Llegar con tu mijita de lista al súper e ir tachando las cosas que ya has metido en el carrito me da prestancia analógica.

Básicamente, en las notas de móvil la letra es pequeña y se me pueden olvidar cosas tan importantes como los yogures de limón sin azúcar. ¡Hay que desinflarse después de tanto exceso veraniego!

Volver a dormir en tu cama, en la que echas de menos a quien la ha compartido contigo, aunque sea un ratito, y en la que tu almohada sabe que sólo la tienes como objeto decorativo, porque una vez alguien te dijo que salen menos arrugas durmiendo sin ella.

Acostumbrada al amanecer de mi océano portugués parecía que el sol no quería verme triste y me regaló un despertar de rojizos espectaculares sobre los Jardines gatunos de la Galera. Re Volver a casa con esta belleza matinal es precioso.

Como salir a desayunar es un básico pacense, como dice José Antonio Dueñas Baños, «Desayunar es Hermoso». La gente volvía a llenar los bares, que abiertos de nuevo a la ciudad sonreían con aroma a café y tostadas a concurso que aún se pueden votar. ¡No sé para cuándo voy a dejar los yogures!

Las actividades de Vive el Verano en el Parque de Valdepasillas se llenaban de criaturas grandes y pequeñas con ganas de estirar el tiempo que les quedaba antes de la vuelta al cole.

La gente adulta que les acompañaba contaban sus playas de Huelva, Cádiz, del Alentejo portugués, que cada vez tiene más acento extremeño. A quienes volvían de sus pueblos, llenos de forasteros en los que las verbenas se mezclaban con las despedidas de hasta el año que viene. Quién sabe si también esta Navidad, se les veía felices. Algunos dicen que cuando se jubilen, se vuelven, que en sus casas se está bien fresquito.

Como ya era la noche de viernes 28 y se Reabrían las puertas del espacio más vanguardista de arte, Arteria Contenido, Santa Catalina Continente, de nuestra ciudad, fui a dejarme seducir por los azules ojos de Gala Knörr y el resto del pantone eléctrico de su exposición, ‘Party is over’.

Cuenta en su biografía que son una selección de obras, vinculadas a un proceso de investigación sobre la cultura de club, la rave y otras formas de comunión temporal de los años 80 y 90. La muestra revisita piezas centrales de esta investigación junto a producción inédita, nacida en sus estancias en Londres, Amberes, Bilbao y, más recientemente, Ibiza. Y es que entrar en la expo es volver a esa isla pitiusa, a sus raves, a sus fiestas de música electrónica en días en los que aún éramos jóvenes. Esos días y noches que duraban todo el tiempo que tenían que durar. El poder de sus imágenes es verdadero y sus cuadros, vídeos, camisetas pictóricas, almohadones chillout, y sus grandes telones son una provocación, un zás virtual al alma musical que aún nos queda, aunque no tengamos edad de Carné Joven.

Gracias a Julián Mesa, a María R. Lairado y a José Antonio Casablanca por hacer posible que el arte más contemporáneo llegue a este rincón de la frontera. Ojalá se clausure con las músicas que suenan en cada una de sus piezas. ¡¡Señor concejal, señor Casablanca, ya sabe que me pongo muy pesada con las propuestas!! Con el alma llena de colores, junto a Martín Carrasco, crítico y asesor de arte, subimos a nuestra Plaza de las Casas Coloradas para el último de los eventos de Flamenco en la Plaza Alta.

Jesús Ortega puso el broche de oro a esta actividad que lleva realizándose diecisiete ediciones poniendo en valor el flamenco, que también es extremeño. Han pasado artistas de todos los palos y jaleos. Jesús Ortega, junto a su marido, Juan Carlo Guajardo forman una de las parejas más famosas de nuestra Ciudad de San Andrés, esa plaza de las Tres Mentiras que vuelve a ser tendencia.

El viernes Jesús Ortega no estaba sólo sobre el escenario. Le acompañaban al baile antiguas alumnas de su Escuela que ahora se han convertido en auténticas profesionales derrochando junto al Maestro talentazo, la Compañía Flamenco Joven, Sara Ortega, Teresa Corzo, Alba Expósito y María Romera.

Espectáculo de Jesús Ortega en la plaza Alta.

Espectáculo de Jesús Ortega en la plaza Alta. / Marisol Torres

Al cante, Fefo de Badajoz, y José Manuel Pajares. A la guitarra, José Ángel Castilla. Paquito Suárez, el Aspirina, al teclado y percusión. Todos ellos ya Figuras flamencas. La producción, magnífica, a cargo de Juan Carlo Guajardo.

Abría el espectáculo La Kaíta, que desde que cantó con los Sanguijuelas del Guadiana en sus dos conciertos de la Alcazaba está más famosa que nunca. Tito Alejandro, le daba un contrapunto de cantaor de toda la vida a su plaza más querida. Al finalizar Jesús Ortega me contó que la sensación de bailar en la plaza Alta es siempre muy emocional, es el lugar en el que se pone más nervioso. Y eso para un artista que ha bailado ante personalidades como el rey Carlos de Inglaterra, el emperador de Japón y la duquesa de Alba es muy de ‘Artista de verdad’, su público más selecto, el de Badajoz, olé.

Lo que más le gusta es poder seguir bailando delante de sus padres, que con 80 años siguen siendo sus mejores fans.

Yo, os dejo, que me voy con Martín Carrasco a la expo que comisaria en el Hospital Centro Vivo de Ruth Morán, pacense artista plástica.

Os la contaré la semana que viene. Re Volver y Revolveos un poquito el sábado en la Noche más Blanca del año.

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