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Tragedia ferroviaria

Ángela y Daniel, pasajeros del tren accidentado en Adamuz: "Nos bajamos siete minutos antes"

La joven pareja, que viajaba en uno de los vagones que descarrilaron, se bajaron en Córdoba poco antes de que tuviera lugar el accidente 

Ángela Carretero y Daniel Pineda viajaban en el vagón siete del tren de Iryo 6189

Ángela Carretero y Daniel Pineda viajaban en el vagón siete del tren de Iryo 6189 / L.O.

Arancha Tejero

Málaga

Ángela y Daniel siguen consternados, con el susto aún en el cuerpo. La joven pareja viajaba en el vagón siete del tren de Iryo que, sobre las 19.40 horas del domingo, a la altura de Adamuz (Córdoba), descarriló y chocó con otro tren de Renfe, provocando el mayor accidente de la alta velocidad ferroviaria española. Su historia, sin embargo, se separó de la tragedia por apenas unos minutos.

“Nos bajamos siete minutos antes de que pasara todo”, cuenta Daniel Pineda (26 años), que reconoce que continúa en shock por lo ocurrido. “No nos lo creemos todavía”, relata por teléfono a La Opinión de Málaga en la mañana posterior al accidente. 

De no haberse bajado en la primera y única parada, podrían haber sido una de las 39 víctimas mortales confirmadas hasta el momento. Viajaban además en el vagón número siete, uno de los tres que descarrilaron. “Nosotros nos bajamos, pero todos los demás siguieron, porque, además, nos bajamos muy pocas personas en la estación de Córdoba”, explica.

“El tren iba lleno”, apostilla su pareja, Ángela Carretero (22 años), que afirma estar también todavía conmocionada. “Con el miedo metido en el cuerpo y pensando en todas esas personas que iban con nosotros en el vagón”, añade.

Sentimientos encontrados

Ambos coinciden en que es difícil poner palabras a lo que sienten en estos momentos. Una mezcla de alivio y emoción por haberse salvado, pero, al mismo tiempo, de angustia y preocupación por todos los viajeros que continuaron el trayecto y sufrieron la colisión. “Gracias a Dios nosotros hemos tenido suerte”, apunta la joven.

“No hago nada más que pensar en esa gente, en esos familiares y, de verdad, que se me pone la piel de gallina”, confiesa el cordobés. Recuerdan además perfectamente los rostros de muchos de los pasajeros que viajaban con ellos, los cuales no dejan acudir a sus mentes. “Tengo las caras grabadas”, subraya. 

“Son pequeños detalles que luego se te quedan grabados”, coincide Ángela, que admite que ha sido una noche complicada, especialmente, sabiendo que al día siguiente, probablemente, la cifra de fallecidos aumentaría. “Me ha costado mucho dormir”, reconoce Daniel. 

“No hago nada más que pensar en esa gente, en esos familiares y, de verdad, que se me pone la piel de gallina”

Una noche complicada

“Me levantaba a medianoche con sudores, pensando en todo, sobre todo, en los pasajeros del Alvia que se han llevado la peor parte”, cuenta. “Y también dándole gracias a Dios y a la vida, de que nos hemos salvado, porque, al final, nos bajamos solo unos minutos antes de toda esta tragedia”, agrega. 

La joven pareja había pasado el fin de semana en Málaga, en un piso que tienen en Fuengirola, y habían tomado el tren de regreso de las 18.40 horas para poder asistir al partido del Córdoba CF contra el Málaga CF. Al llegar a la estación de Córdoba capital, se bajaron con normalidad y se dirigieron al estadio.

De camino, la madre de Daniel le mandó un mensaje avisándole de que había habido un descarrilamiento de dos trenes. “Yo en ese momento leí el mensaje, pero no me imaginaba que iba a ser el mío”, señala. Fue ya en el estadio cuando descubrieron que había sido su tren, del que se habían bajado solo unos minutos antes del accidente, el que sufrió el accidente. 

19/01/2026 Un herido es trasladado desde el Polideportivo de Adamuz , a 19 de enero de 2026 en Adamuz (Córdoba, España). El descarrilamiento de trenes en el término municipal cordobés de Adamuz ha provocado más de 20 fallecidos y más de 70 heridos, según las cifras hasta las 23,30 horas de este domingo, con seis muy graves y cinco graves, en "una noche muy complicada", donde las cifras pueden "empeorar", según ha avanzado en la zona el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz. ECONOMIA Francisco J. Olmo - Europa Press

Un herido es trasladado desde el Polideportivo de Adamuz / Francisco J. Olmo - Europa Press / Europa Press

Partido de fútbol

“Cuando estábamos allí, por casualidades de la vida, había detrás nuestra sentado un maquinista de Renfe al que le estaban relatando todo de primera mano los compañeros. Al escucharle, ya nos metimos en Twitter, empezamos a informarnos y ya comprobamos que era el nuestro”, detallan. Poco después, la megafonía del estadio informó oficialmente del accidente.

“Fue una cosa muy rara. Nos quedamos mirándonos y le dije: ‘No puede ser’”, rememora Daniel, que insiste en que siguen todavía en shock. Ambos se emocionaron al asimilar lo ocurrido y ser conscientes de lo afortunados que habían sido. Afirman que fue también bastante emotivo el momento de explicárselo a sus familiares, que, preocupados, no dejaban de escribirles. Desde entonces, y en especial esta mañana, han recibido decenas de mensajes de amigos y conocidos interesados en saber cómo se encontraban.

Segunda oportunidad

Este lunes al mediodía, todavía con el miedo presente, decidieron salir a dar un paseo para despejarse, aunque continúan muy atentos a las noticias. “No nos lo creemos todavía. Es como una oportunidad de la vida”, recalca el jóven. 

Lo que sí tienen claro es que les ha cambiado la forma de ver el mundo. “También te hace reflexionar mucho de que la vida, al final, es un regalo y que cada día lo tienes que disfrutar al máximo porque, en cuestión de minutos, te puedes ir”, reflexiona Daniel.

“Es lo típico que ves en las noticias y piensas que nunca te va a tocar”, añade Ángela. “Al final lo que te hace es valorar un poquito todo más”, concluye la jóven, todavía impactada por lo ocurrido. 

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