Medio ambiente
Por qué 50 variedades de olivo han viajado de España hasta el Ártico: "Es un hito"
Una expedición cordobesa lleva 25.000 semillas en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, la caja fuerte vegetal más segura del planeta

La bóveda de semillas de Svalbard. / Córdoba
Manuel Á. Larrea
No es ciencia ficción. Una expedición de Córdoba ha llevado 25.000 semillas de 50 variedades de olivo hasta las heladas tierras del Ártico, no muy lejos del Polo Norte. Allí han quedado selladas en sobres herméticos, enterradas bajo la nieve en una bóveda que mantiene una temperatura constante de -18 ºC. Si algún día se abre ese depósito y las semillas salen de allí, será una mala señal.
La utilidad de este banco mundial ya quedó demostrada en 2015, cuando la guerra en Siria destruyó el almacén de semillas de Alepo. El Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Secas (Icarda) tuvo que recuperar las muestras que había depositado previamente en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, el mayor búnker vegetal del planeta.
Picual, Hojiblanca y otras variedades tradicionales procedentes del Banco Mundial de Germoplasma de Olivo de Córdoba ya forman parte de la mayor copia de seguridad agrícola del mundo, una instalación excavada en la roca y protegida por el hielo del archipiélago noruego.

Los investigadores Pablo Morello e Hristofor Miho junto a miembros del COI y de la FAO durante el viaje. / Córdoba
El envío se conoció el pasado 21 de febrero. La expedición cordobesa ya ha viajado a Svalbard para hacer seguimiento del proyecto. Los investigadores de la UCO Pablo Morello e Hristofor Miho han forman parte, junto a los miembros del COI Jaime Lillo y Juan Antonio Polo, de esta misión para preservar una de las especies naturales más importantes del planeta. Morello, responsable del banco de germoplasma, se ha mostrado orgulloso por esta acción: “Supone un hito en la conservación de la especie y del cultivo del olivo”. Esta iniciativa también garantiza cierta seguridad alimentaria.
Un seguro de vida
La bóveda ártica, que funciona a -18 grados, almacena más de 1.300 millones de semillas de unas 7.000 especies vegetales. Solo se abre en caso de emergencia global: guerras, catástrofes naturales, colapsos de bancos nacionales o crisis climáticas extremas. La instalación está diseñada para funcionar incluso si fallan sus sistemas eléctricos, apoyándose en el permafrost natural del Ártico y con equipos frigoríficos adicionales para mantener las semillas a temperaturas muy bajas, óptimas para su preservación a largo plazo, según informa la Universidad de Córdoba.

Operarios en el interior de la Bóveda Global de Svalbard. / Córdoba
Ahora ha sido el turno del olivo, pero este depósito mundial lleva funcionando desde 2008. La operación ha sido posible gracias a una colaboración entre la Universidad de Córdoba, el Consejo Oleícola Internacional, la Universidad de Granada y el INIA-CSIC, en el marco del proyecto europeo GEN4OLIVE, impulsado para reforzar la diversidad genética del cultivo frente a amenazas crecientes.
Las 50 variedades seleccionadas proceden de una colección de más de 700 que conserva el Banco Mundial de Germoplasma de Olivo de Córdoba, una referencia internacional en la preservación de esta especie. Las semillas pertenecen a países de tradición olivarera como España, Portugal, Marruecos, Italia, Francia, Grecia, Túnez o Turquía. Además, se han depositado 2.000 semillas de acebuche recolectadas por la Universidad de Granada.

Aceitunas. / A. J. González
El proceso no ha sido sencillo. Como explican desde la UCO, el olivo se multiplica habitualmente por vía vegetativa -esquejes y estaquillas- pero la bóveda de Svalbard solo admite semillas. Por eso cada muestra ha sido cuidadosamente seleccionada, limpiada, secada y sometida a ensayos de germinación antes de su conservación en condiciones idénticas a las del Ártico. El Centro de Recursos Fitogenéticos del INIA-CSIC conservará en España una copia idéntica, ya que una de las normas del banco mundial exige mantener duplicados en el país de origen. La titularidad genética, además, sigue perteneciendo a las instituciones depositantes.

Un olivar en marcos intensivos en la provincia de Córdoba. / CÓRDOBA
Las semillas de olivo ya descansan bajo el hielo, un seguro silencioso para un árbol milenario que ha alimentado civilizaciones durante siglos. Nadie espera tener que abrir este arca de Noé vegetal, pero si algún día es necesario, esas semillas permitirán que el olivo siga creciendo en la Tierra, y asegurando que el legado del Mediterráneo siga vivo para las generaciones futuras.
Fuente: Diario Córdoba
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