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Proyecto de ley del Gobierno

Bajar las ratios, una reivindicación histórica del profesorado: "Si tienes menos alumnos enseñas mejor"

Los profesores llevan desde 2012 reclamando la medida para afrontar la actual complejidad de la aulas y mejorar el aprendizaje

Imagen de archivo de escolares entrando a su centro.

Imagen de archivo de escolares entrando a su centro.

Olga Pereda

Madrid

La bajada de las ratios -un paso que necesita un cambio legislativo- es una reivindicación histórica del profesorado. En toda España, el colectivo lleva desde 2012 reclamándola asegurando que los límites actuales se fijaron en los años 90, cuando las clases no eran ni la mitad de complejas de lo que son ahora. Una tesis que ahora cuestiona un informe de Esade, que considera que el efecto es "pequeño o nulo".

"Nos preguntamos por qué Castilla y León saca tan buenas notas en PISA, en TIMSS y en otros informes internacionales y, al final, ves que tienen clases con 15 niños"

La reclamación no viene solo de los sindicatos de la enseñanza. Tener clases más pequeñas es una "urgencia", en palabras de la Associació de Mestres Rosa Sensat. A pie de aula, absolutamente todos los profesionales defienden la medida, lo mismo que las familias de los escolares. "Nos preguntamos por qué Castilla y León saca tan buenas notas en PISA, en TIMSS y en otros informes internacionales y, al final, ves que tienen clases con 15 niños. Si tienes menos alumnos enseñas mejor, aunque seas peor profesor. Es de cajón. Reducir las ratios es una necesidad", defendía en una reciente entrevista con este diario Toni Solano, profesor de Lengua y Literatura, director de instituto en Castellón y autor del libro 'Aula o Jaula', un ensayo sobre los problemas actuales del sistema educativo.

Futura ley

El tamaño medio de la clase ha disminuido en las últimas décadas en la gran mayoría de países de la OCDE, España incluida. El Gobierno está preparando una ley para rebajar el número máximo de alumnos por aula a 22 en primaria y a 25 en ESO (frente a los 25 y 30 actuales). EsadeEcPol ha publicado este miércoles un informe que cuestiona la medida dado que sus efectos sobre el aprendizaje son, por lo general, pequeños o nulos. Titulado ‘Clases más pequeñas, impactos limitados para inversiones elevadas’ y firmado por José Montalbán Castilla, profesor asistente de Economía en el Swedish Institute for Social Research (SOFI) en la Universidad de Estocolmo, el informe asegura que bajar las ratios es una medida muy costosa que ni reduce drásticamente las disrupciones en el aula ni mejora sustancialemente el rendimiento académico de los alumnos. No es una política eficaz", concluye.

"La ley nos pide evaluar muchas competencias y es imposible hacerlo con 30 alumnos en clase. Hace 40 años, el modelo era otro, un profe policía que echaba de clase al que se movía, eso es algo que sí se puede hacer con 30 chavales. Pero hoy el sistema es otro, y más cuando hay que atender la diversidad y construir una escuela inclusiva donde el que se ha quedado descolgado en una competencia reciba tratamiento específico para ir superando la carencia. ¿Cómo lo haces con 30?", se lamentaba Solano.

Iniciativa en Nueva York

La bajada de ratios es una política que han tomado también otros gobiernos. El estudio de EsadeEcPol menciona la reforma emprendida en el estado de Nueva York en 2022 para limitar el tamaño de las clases a un máximo de 20 estudiantes entre educación infantil de 5 años y 3º de primaria; 23 estudiantes entre 4º primaria y 2º de ESO; y 25 estudiantes entre 3º ESO y 2º de bachillerato. Los distritos escolares tienen hasta 2028 para cumplir estos límites. "En la ciudad de Nueva York, se espera que la reforma reduzca el tamaño de las clases en torno a 4-7 estudiantes por curso, con un coste anual de entre 1.300 y 1.600 millones de dólares", explica el investigador de Esade.

"¿Por qué los gobiernos siguen tomando la decisión de disminuir el tamaño de la clase, si no beneficia al rendimiento académico, al bienestar subjetivo, o a la tasa de repetición de los estudiantes?", se pregunta Montalbán en el informe de Esade. "Si los políticos toman la decisión de disminuir el número de alumnos por clase es porque algún agente educativo con capacidad de influencia electoral lo demanda", concluye el autor en referencia a docentes y familias.

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