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La angustia de la directora de la residencia de Paiporta ante la dana: "Entré por la ventana y pedí que todo el mundo subiera"

Inés Talaya narra su 29 de octubre en el Congreso donde asegura que no recibieron avisos de la administración, que Camarero le llamó por la noche y que la UME acudió a las 3:30h de madrugada

La exdirectora del Centro Residencial SAVIA Paiporta, Inés Talaya, comparece ante la comisión de investigación sobre la dana, este lunes.

La exdirectora del Centro Residencial SAVIA Paiporta, Inés Talaya, comparece ante la comisión de investigación sobre la dana, este lunes. / Eduardo Parra / Europa Press

València

Inés Talaya era el 29 de octubre de 2024 la directora del Centro Residencial Savia de Paiporta. Ese día, como uno más, abandonó su puesto de trabajo sobre las 19:30 horas. La jornada había transcurrido "con normalidad", sin una gota de lluvia en l'Horta Sud y con visitas al centro de familiares hasta las 19 horas. Sin embargo, es al subir a su vehículo cuando todo cambia y ese "mar en calma" que había visto a lo lejos al ir hacia el coche acaba siendo un "tsunami" que irrumpe en el centro y provoca hasta seis fallecidos. Aunque podría haber sido peor sin el "trabajo heroico" de los profesionales allí presentes. Incluida Talaya.

Tal ha sido el relato de la exdirectora de la residencia que los diputados presentes en la comisión de investigación han cerrado su intervención con un aplauso. Y mira que es raro lo de los consensos en el Congreso. Talaya ha explicado que el 29 de octubre "transcurrió con normalidad". No había llovido y hasta las 19 horas había habido visitas de algunos de los familiares de los 119 usuarios que en ese momento había en el centro. "Normalidad absoluta", ha remarcado, una "normalidad" en la que pese a la alerta roja no había habido ninguna advertencia de riesgo alguno por parte de Emergencias ni ningún organismo.

"No se recibió comunicación directa por parte de ninguna administración", ha explicado la también psicóloga del centro. Fue bajo esas circunstancias cuando salió de su puesto de trabajo y a lo lejos vio "una especie de mar en calma", una situación que no le impidió subir a su coche. Pero hasta ahí duró la normalidad. Entonces el crecimiento del agua le obligó a actuar. Se ve casi inundada hasta el punto de que ha de salir del vehículo por la ventanilla. Su reacción inmediata es acudir a la residencia a la que entra "por una ventana". "Digo que todo el mundo subiera arriba, que subieran lo antes posible", ha rememorado en el Congreso.

Minutos después ya llegó "un tsunami". "Hay un gran estruendo", ha explicado la exdirectora de la residencia, un sonido que es el de "los coches impactando contra la puerta". Esta cede y "hace que entre el agua como un tsunami". "Son escasos minutos, se pueden imaginar lo vivido, el agua iba muy rápida", ha expresado Talaya. A partir de ahí comienza la cadena humana entre los profesionales para subir al mayor número de residentes a la planta de arriba, lo que era terreno seguro en ese momento. "Esa fue nuestra única misión y nuestra única preocupación, queríamos poner a todos a salvo", ha indicado.

"Momentos de gran intensidad"

Una vez arriba les cambian de ropa, ponen en el suelo goma espuma para dormir en algo más blando y hasta desmigajan una caja de madalenas "para darles algo que llevarse a la boca". "Fueron momentos de una enorme intensidad y de gran impacto personal y profesional", ha indicado Talaya quien ha reivindicado que el "trabajo, generosidad y valor" de sus 14 compañeros "fueron decisivos". "Incluso en las circunstancias más adversas nuestra prioridad fue siempre la misma: proteger, cuidar y tratar salvar la vida de las personas del centro", ha añadido.

No obstante, pese a esa "valentía, entrega y compromiso ejemplares", seis residentes fallecen: cuatro aquella misma noche, otros dos en el hospital al día siguiente. No había habido un aviso previo de ninguna administración. Sí lo hubo horas después, con una llamada personal de Susana Camarero, vicepresidenta de la Generalitat y entonces responsable de Servicios Sociales. "Me llama personalmente y se interesa por la situación", ha explicado. Después, sobre las 3:30 hroas de la madrugada, llegan tres personas de la UME.

Por su parte, los distintos portavoces, más que preguntas hacia la interviente, que las ha habido, le han aplaudido por su actuación durante el 29 de octubre, le han dado las gracias y hasta alguno le ha pedido disculpas por haber sido citada y obligarla a pasar "otra vez por ese trance", incidiendo en su "incomodidad" desde la tribuna. También han aprovechado su turno de palabra para arrimar sibilinamente el ascua a su sardina, achacando los dirigentes de PP y Vox hacia administraciones dirigidas por la izquierda, como la Confederación Hidrográfica del Júcar o la alcaldesa de Paiporta, y los de la izquierda hacia la Generalitat con nombres propios como la propia Camarero o Carlos Mazón.

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