Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Arte

Cuando los emigrantes éramos todos: un retrato de los españoles yendo a las vendimias a Francia en los años 80

En el año 1983, el fotoperiodista Jordi Mestre y el periodista Xavier Martí viajaron al pueblo de Riola para acompañar a centenares de valencianos que iban a hacer las vendimias a Francia. El testimonio gráfico de aquel viaje se ha recuperado en una exposición que ahora se puede ver en el 'Alfolí de la Sal' de L’Escala.

Entre las cosas que se llevaban no podía faltar la paella.

Entre las cosas que se llevaban no podía faltar la paella. / JORDI MESTRE

Cristina Vilà Bartis

L'Escala

En el año 1983, el fotoperiodista Jordi Mestre (Girona, 1953) y el periodista Xavier Martí decidieron poner voz e imágenes a un tema poco visible entonces porque "como afectaba a los pobres, nadie les hacía caso". Se trataba de la emigración nacional, de aquellas riadas de españoles que iban cada año a Francia a hacer las vendimias. Con la complicidad de Josep Maria Huertas, entonces redactor jefe de El Periódico de Catalunya, medio donde Mestre trabajó durante una década, se desplazaron hasta el pueblo valenciano de Riola —Valencia era la comunidad que aportaba más emigración en aquellos tiempos— y acompañaron a centenares de personas en aquel viaje. De aquel reportaje quedaron unas fotografías que retrataban al detalle aquel fenómeno social, un tema que hoy, admite Mestre, "rejuvenece por momentos". Ochenta de aquellas imágenes de gran formato en blanco y negro se exhiben estos días y hasta el 31 de mayo en el 'Alfolí de la Sal' de L’Escala.

Un grupo de hombres y mujeres con los papeles listos y cargando maletas al inicio del camino.

Un grupo de hombres y mujeres con los papeles listos y cargando maletas al inicio del camino. / JORDI MESTRE

"Ahora que parece que el emigrante sea el enemigo o que sean todos musulmanes, debemos recordar que entonces los emigrantes éramos todos: desde el estudiante que iba corto de dinero o que se quería comprar una moto hasta pueblos enteros", comenta Mestre, quien todavía recuerda vivamente aquel reportaje durante el cual pasar desapercebido era imposible. "Cuando nos veían, lo primero que te ofrecían era la bota", ríe. En Riola, en la Ribera Baixa, testimoniaron cómo la gente se preparaba para lo que define como "el viaje infinito". Así, acompañaron a la gente hasta la estación de tren de Valencia, donde se pasaron todo el día esperando con ellos un convoy especial "que sabían a qué hora saldría". Finalmente, fue al anochecer y hasta la tarde siguiente no llegaron a la estación de Figueres, donde pasarían dos horas para revisar que los papeles estuvieran en orden. Después ya emprenderían dirección a Portbou, donde cambiaron de tren, enseñaron los pasaportes para pasar la frontera y enfilaron camino a Montpellier hasta los viñedos. Explica que aquella era "una emigración civilizada" a diferencia de lo que se vive hoy en día que es, dice, "insólito, absurdo e impresentable". En aquellos tiempos, todo el mundo se marchaba fuera a trabajar con contrato "que recibían antes de salir, sabían exactamente cuánto cobrarían. Cierto que trabajaban durísimo, pero cobraban más que en España, se quitaban deudas y volvían contentos y satisfechos".

Esperando el tren en Valencia con todas las maletas y bolsas listas.

Esperando el tren en Valencia con todas las maletas y bolsas listas. / JORDI MESTRE

En Francia, los emigrantes disponían de refugio, "una especie de construcciones con camas, mesas y chimenea". Vivían en grupos de ocho o diez personas. Algunos eran familias enteras. También, explica, "procuraban no gastar demasiado en Francia". Por este motivo, en la maleta, incluso, ponían botes de Ariel para lavar, el tabaco y, como buenos valencianos, la paella. "Iba gente de todas las procedencias y los que iban más organizados volvían a la misma finca y se conocían todos", rememora el fotógrafo, quien no olvida la libertad que podían respirar porque "no había ni el cura, ni la Guardia Civil ni el alcalde" que los supervisaran.

Miles de españoles viajavan cada año a Francia a hacer las veremas. Lo hacían con contactos y era una manera de ganar dinero..

Miles de españoles viajavan cada año a Francia a hacer las veremas. Lo hacían con contactos y era una manera de ganar dinero.. / JORDI MESTRE

Esta exposición es, sin embargo, fruto de un desencanto, ya que cuando Mestre vio el resultado impreso no le acabó de convencer porque, dice, "era escaso y no explicaba la historia que yo había visto". Así, tiempo más tarde, animó a Natàlia Molero, de la Diputació de Girona, para darle una segunda vida en formato de exposición que se pudo ver, por primera vez, el 2015 en Girona, en el OFF Perpinyà y, más tarde, en el 'Museu de l’Empordà', en Figueres y en el Museu del Suro, en Palafrugell. Para sorpresa del propio fotógrafo, la exposición nunca se ha visto en Valencia. El año siguiente se completó con la publicación del libro 'La Verema dels 80: una emigració civilitzada' con Xavier Martí.

Diálogo con el espectador

Las fotografías de Jordi Mestre, que ocupan tres salas del 'Alfolí de la Sal', imponen. Tienen un metro de altura, lo que favorece un diálogo muy directo entre el espectador y la imagen y permite empatizar absolutamente con los protagonistas de aquel viaje. Incluso, como curiosidad, más de uno confunde a las personas. "Creé arquetipos, hice unos personajes tan reconocibles que la gente parece que los conozca", comenta. Entre las imágenes también destaca una que retrata el choque ideológico. Es la que cierra la exposición y que ha bautizado 'Entre la falç i el martell i la flor de lis': "Donde dormían, los trotskistas habían pintado la hoz y el martillo en la pared, pero la bolsa de papel de las barras de pan estaba llena de flores de lis". Todas estas imágenes forman parte del inmenso archivo de Jordi Mestre con 350.000 negativos que reúne parte de los diez años trabajando en El Periódico de Catalunya, desde el número 0 como corresponsal en Girona, y en 'Avui', donde fue jefe de fotografía. Finalmente, se decantó por la restauración de fotografía y películas, peritajes de archivos fotográficos, entre otros.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents