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ENTREVISTA | Azucena Lucas Vendedora de la ONCE

Azucena Lucas: «En cuanto comunicas un problema a la ONCE te lo solucionan y eso es lo mejor que puede pasarle a una persona con discapacidad»

Azucena Lucas lleva más de dos décadas vendiendo cupones de la ONCE en Cáceres. Hoy, su lugar de trabajo es el Centro Comercial Ruta de la Plata, un punto de paso diario donde reparte suerte y conversación. En estos años ha visto cómo cambiaba la mirada hacia las mujeres vendedoras: de una etapa inicial marcada por el machismo y la incomprensión a una normalización que, asegura, ha ido a mejor. El pasado mes de junio, además, vendió desde su punto habitual un boleto premiado con la primera categoría, una alegría compartida en uno de los espacios más concurridos de la ciudad.

Azucena Lucas, vendedora de la ONCE.

Azucena Lucas, vendedora de la ONCE. / El Periódico Extremadura

Juan José Ventura

Juan José Ventura

—Como mujer con discapacidad, ¿qué barreras se ha encontrado en el mundo laboral y qué le habría gustado que la sociedad entendiera antes?

—Cuando empecé, hace veinte años, había muy pocas mujeres vendiendo cupones. Era un mundo completamente distinto, muy machista, con otra forma de pensar. Por suerte hemos evolucionado mucho desde entonces. Ahora todo es más accesible y el ambiente ha cambiado por completo.

—Si pudiera pedir una medida concreta para mejorar la vida de las mujeres con discapacidad en Extremadura, ¿cuál sería?

—La conciliación. Para mí es de lo primero. Necesitamos horarios más flexibles para la mujer, tenga hijos a su cargo o no. Es fundamental. No se trata de discriminar al hombre, pero la mujer necesita horarios diferentes.

—¿En qué momentos ha sentido que la discapacidad “pesa más” por ser mujer?

—En el trato. Antes salías a trabajar con la pinza y los cupones y te plantabas en tu esquina en la calle. De alguna manera estabas desprotegida. Podías escuchar chistes de mal gusto, gestos y comentarios improcedentes. Ahora es todo completamente distinto: hay más medios, más apoyo y, sinceramente, en la actualidad es una maravilla. Es todo más igualitario con los compañeros.

—¿Qué apoyos reales le han ayudado a ganar autonomía?

—La familia es fundamental, pero la ONCE te ayuda en todo: en el trabajo y en el día a día, porque ofrece un abanico de apoyos en muchos aspectos. La ONCE ha mejorado muchísimo con los años. En cuanto comunicas un problema, te intentan ayudar y apoyar. Eso es lo mejor que le puede pasar a alguien con una discapacidad de cualquier tipo.

—En su día a día, ¿prefiere que la gente pregunte, que naturalice, que ayude…?

—Lo que queremos es que nos traten con normalidad. No tienen por qué tratarte de forma diferente por tener una discapacidad. Eso hay que normalizarlo. Cada uno es consciente de sus limitaciones. No te tienen que tratar con misericordia.

—¿Cómo le ha cambiado la autoestima y la identidad profesional trabajar de cara al público durante tantos años?

—Te pone en valor, como mujer y como persona con discapacidad. Es reconfortante ir a trabajar como cualquier otra persona y hacer casi todo con normalidad. Al final, te demuestra cada día que puedes, que eres capaz y que formas parte de la vida de la ciudad como cualquiera.

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