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ENTREVISTA | Bea Parra Exjugadora profesional de fútbol y directora ejecutiva del Sindicato mayoritario de Mujeres Futbolistas (FUTPRO)

“Las instituciones tienen que apostar por dar espacios de oportunidad para que el talento se quede en la región”

Colgó las botas de fútbol el pasado año tras una historia de éxito. Bea Parra se ha situado entre las mejores goleadoras del mundo, una experiencia que aplica a los cursos de psicología que imparte y una base que también la impulsa para defender los derechos laborales de las mujeres futbolistas.

Bea Parra, exjugadora profesional de fútbol y directora ejecutiva del Sindicato mayoritario de Mujeres Futbolistas (FUTPRO)

Bea Parra, exjugadora profesional de fútbol y directora ejecutiva del Sindicato mayoritario de Mujeres Futbolistas (FUTPRO) / El Periódico Extremadura

El pasado año colgó las botas después de una historia de éxito y un palmarés brillante. ¿Qué ha supuesto para usted?

Un poco de alivio porque el deporte de alto rendimiento es complicado y agotador. Sobre todo, cuando llevas muchos años de sacrificios, de perderte momentos y de echar de menos a mucha gente. Me siento bien porque he tenido la suerte de tomar yo la decisión. Era lo que me apetecía y era también el momento de hacerlo.

Se ha situado en el “Top 20” de las mejoras goleadoras del mundo. Sin embargo, al pensar en fútbol se nos vienen a la cabeza nombres como Messi o Ronaldo. ¿Se saldará algún día la deuda pendiente con el fútbol femenino?

Intento ser positiva y trabajar cada día para que sea sí. Dentro de mi parcela, antes como jugadora y ahora en un puesto de responsabilidad, procuro plantar una semilla dentro del entorno deportivo para que la mujer jugadora de fútbol tenga su sitio.

Ha reclamado que los clubes femeninos tengan más autonomía y que no dependan de la sección masculina. ¿Se está avanzando?

Quiero pensar que sí, que entre todos estamos consiguiendo, lo que, a mi juicio, sería la solución: que no tengamos que depender del fútbol masculino a nivel económico. Quitaría peso a los equipos masculinos y a nosotras nos posibilitaría gestionarnos de la manera que consideremos adecuada. Pienso que, además, favorecería que más mujeres accedieran a puestos de responsabilidad en los entornos deportivos.

Quiero pensar que cada vez somos más independientes. Es importante no olvidar que formar parte de una estructura masculina tiene ventajas a nivel de afición, de masa social. Lo que viví en el Betis o en México es gracias a una historia, a un sentimiento de pertenencia de una afición masculina y femenina.

Mérida, Olivenza, Sevilla y sobre todo el Betis. Pero también México, Islandia o Italia. ¿Qué ocurre para que una deportista de primer nivel haya tenido que salir fuera para desarrollarse profesionalmente?

No soy la única. A nivel regional las posibilidades que tiene una compañera que haya vivido en Madrid son muy diferentes a las que he tenido yo o futbolistas como Carmen Menayo y Alba Merino. Es un problema estructural del deporte extremeño. Las instituciones tienen que apostar por dar espacios de oportunidad para que el talento se quede en la región. Si el Cacereño consigue ascender sería maravilloso. Colocar al menos a un equipo en la máxima competición del fútbol femenino sería muy importante para la región.

Es usted referente y a las niñas que la ven como ejemplo les aconseja que estudien. Usted estudió Nutrición, Dietética y Psicología. ¿Van por ahí ahora sus próximos retos?

Siempre he recomendado a mis jugadoras y compañeras que estudien porque el futbol femenino da para lo que da ahora mismo. Hay pocas privilegiadas que puedan vivir mucho tiempo de él.

Mis retos van relaciones con mi formación, con mi experiencia como deportista. Actualmente, soy responsable de formación en una fundación en la que hacemos cursos sobre psicología en el entorno empresarial. Soy directora ejecutiva del Sindicato mayoritario de Mujeres Futbolistas (FUTPRO), desde donde peleo por los derechos laborales de las futbolistas.

¿Cuáles fueron sus referentes?

Era dificilísimo entonces tenerlas. Cuando empecé a jugar era complicado ver futbol femenino. Recuerdo a una compañera del colegio, Lourdes, era unos años mayor que yo. Fue siempre mi referente. Luego pude ver a Adriana Martín. A nivel deportivo y por su implicación en la mejora del contexto deportivo, Vero Boquete.

¿Cómo combatir los comportamientos machistas y racistas?

Hago mías las palabras de Pep Guardiola, con la educación. Es clave pagar bien a profesores, maestros y entrenadores, son quienes tienen la llave para que esos comportamientos no se den.

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