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ENTREVISTA | Gema Gallego Directora de la Fundación Ecca Social Extremadura

“Creo en un liderazgo que escucha, que cuida y que transforma, porque solo así la igualdad deja de ser un discurso y se convierte en realidad”

Gema Gallego Escudero es Delegada de Extremadura en Fundación ECCA Social desde 2022, lidera el impulso territorial, los programas de Derechos de las mujeres, Migraciones y Vulnerabilidad social, y las relaciones institucionales. Además presidenta de la Agrupación Vecinal de Cáceres y secretaria de la Confederación de Asociaciones Vecinales de Extremadura desde.

Gema Gallego,  directora de la Fundación Ecca Social Extremadura

Gema Gallego, directora de la Fundación Ecca Social Extremadura / Tom Nogales

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Cáceres

Como Delegada de Fundación Ecca Social en Extremadura, le toca representar y liderar en la región, sosteniendo equipo y alianzas. ¿Qué significa para usted liderar “en femenino” en el tercer sector, y qué estilo de liderazgo intenta practicar cada día?

Para mí, liderar en femenino no significa liderar solo siendo mujer, sino liderar desde valores que tradicionalmente no siempre han sido reconocidos como estratégicos: la escucha activa, la empatía, el cuidado del equipo, la cooperación y la firmeza serena.

En el tercer sector no trabajamos con números, trabajamos con personas en situación de vulnerabilidad. Por eso intento practicar un liderazgo cercano, participativo y corresponsable. Creo en los equipos cohesionados, en la toma de decisiones compartida y en generar espacios seguros donde cada profesional pueda aportar desde su talento.

En Extremadura lidero un equipo de 15 personas y para mí es esencial que cada una se sienta valorada, reconocida y parte del propósito común. Liderar es acompañar, no imponer. Es sostener en los momentos difíciles y celebrar los logros colectivos.

Además, como mujer en espacios de representación institucional y en el movimiento vecinal, siento la responsabilidad de abrir camino para otras mujeres, demostrando que podemos ocupar espacios de dirección sin renunciar a nuestra manera de hacer.

En Extremadura impulsáis líneas como derechos de las mujeres, migraciones y vulnerabilidad social. Si tuviera que señalar una urgencia concreta que hoy atraviesa a las mujeres más vulnerables, ¿cuál dirías que es y cómo la veis en el territorio?

Si tuviera que señalar una urgencia clara, diría que es la precariedad estructural que viven muchas mujeres: empleo inestable, sobrecarga de cuidados, brecha salarial y, en los casos más graves, violencia de género.

En Extremadura vemos especialmente cómo la feminización de la pobreza sigue siendo una realidad. Muchas mujeres, especialmente migrantes o con baja cualificación, sostienen hogares enteros en condiciones muy frágiles. La falta de conciliación y la dificultad para acceder a empleo digno perpetúan esa desigualdad.

Desde Fundación ECCA Social trabajamos no solo en la intervención directa formación, acompañamiento, orientación laboral sino también en la sensibilización y la transformación social. Creemos que no basta con atender la urgencia; hay que cambiar las estructuras que generan desigualdad.

La igualdad no es un discurso, es una política activa y cotidiana.

Ha pasado por la gestión técnica y económica de proyectos y por la intervención/formación con personas en riesgo de exclusión. ¿Cómo se traduce esa experiencia “de trinchera” en decisiones más justas y realistas cuando estás en un rol de coordinación?

Haber pasado por la intervención directa marca profundamente tu manera de coordinar. Cuando has estado frente a frente con personas en situación de vulnerabilidad, entiendes que cada expediente tiene una historia y cada número representa una vida.

Mi experiencia en gestión técnica y económica me ha dado rigor, planificación y visión estratégica. Pero mi experiencia en intervención me ha dado sensibilidad social.

Hoy, cuando tomo decisiones como Delegada, lo hago pensando en el impacto real en las personas y en el equipo. Sé lo que implica una sobrecarga administrativa, sé lo que supone acompañar procesos difíciles, sé lo que significa pelear por una financiación.

Eso me permite buscar el equilibrio entre sostenibilidad económica y justicia social. Creo que un buen liderazgo se construye desde haber estado en todos los niveles de la organización.

Dice que crees en el trabajo en red y que sigues formándote (incluso finalizando Pedagogía). ¿Qué te mueve a seguir estudiando y qué te gustaría que cambie en Extremadura para que más mujeres puedan crecer profesionalmente sin renunciar a su vida y a sus cuidados?

Sigo estudiando porque creo profundamente en el aprendizaje continuo. No lo hago para mejorar mi empleo mi trabajo es vocacional y estoy plenamente satisfecha en Fundación ECCA Socialsino porque siento la responsabilidad de estar actualizada para dar la mejor respuesta a mi equipo y a la ciudadanía.

Finalizar Pedagogía tiene que ver con mi forma de entender el liderazgo: educar, acompañar, transformar.

En cuanto a Extremadura, me gustaría que avanzáramos hacia una corresponsabilidad real en los cuidados. Muchas mujeres siguen renunciando a oportunidades profesionales porque el sistema no facilita la conciliación. Necesitamos políticas públicas valientes, empresas comprometidas y un cambio cultural profundo.

El talento femenino en Extremadura es enorme. Lo que necesitamos es que las estructuras no lo frenen.

En cuanto a la representación en la Federación de asociaciones vecinales: Ser la primera mujer presidenta de la Federación no lo vivo solo como un logro personal, sino como la consecuencia natural de muchos años de compromiso con el asociacionismo. Mi trayectoria siempre ha estado ligada a la participación vecinal, a creer que los barrios son el corazón de nuestra democracia y que la transformación social empieza desde abajo, desde lo comunitario.

El movimiento vecinal es, para mí, una vocación. Es el espacio donde se construye igualdad real entre barrios, donde se lucha para que no existan territorios de primera y de segunda, donde se defiende que vivir en un barrio u otro no determine tus oportunidades. Trabajar por la cohesión territorial y por la justicia social entre barrios es trabajar por una Extremadura más equilibrada y más digna.

Que una mujer presida la Federación significa avanzar también en igualdad dentro de estos espacios de representación. Pero, sobre todo, significa demostrar que el liderazgo puede ejercerse desde el diálogo, la escucha y la construcción colectiva. Y cuando una mujer accede a un espacio que tradicionalmente ha sido masculino, no lo hace sola: representa a muchas otras que llevan años sosteniendo el tejido asociativo desde la base y que merecen también estar en los espacios de decisión.

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