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ENTREVISTA | Trinidad Nogales Arqueóloga y directora del Museo Nacional de Arte Romano

“Es importante el estudio de las figuras femeninas porque hemos sido invisibles para la narración histórica”

Inició su carrera profesional como arqueóloga en los años ochenta, un tiempo en el que eran pocas las mujeres que realizaban trabajo de campo en las excavaciones. Trinidad Nogales dirige en la actualidad el Museo Nacional de Arte Romano, institución tutelada por primera vez en su historia por una mujer.

Trinidad Nogales

Trinidad Nogales / Javier Cintas

Trinidad Nogales

Arqueóloga y directora del Museo Nacional de Arte Romano

Ha sido usted la primera mujer en dirigir un museo con más de 190 años de historia. ¿Por qué hemos tenido que esperar tanto tiempo?

Por una coyuntura histórica. Muchos museos nacionales han estado tutelados por mujeres. Es cierto que a la dirección hemos accedido más tarde, a partir de la segunda mitad del siglo XX. Anteriormente, era más difícil por razones de carácter social y por esa barrera, imperceptible en ocasiones, pero muy evidente en otras, de la promoción profesional de las mujeres.

Inició su carrera profesional como arqueóloga en unos momentos en los que había pocas mujeres realizando trabajo de campo. ¿Tuvo que superar muchas trabas?

En aquel momento, en los años ochenta, tuve que superar prejuicios y situaciones en las que a las mujeres se nos colocaba en un segundo plano. El terreno de la arqueología de campo estaba dominado por hombres, quienes, en ocasiones, no veían con buen agrado que una mujer, además joven, pudiese dirigirles. También trabas por parte de la mentalidad social de la época. Muchos de estos obstáculos se han superado, pero todavía hay mucho camino por recorrer.

Conocemos los nombres de personajes históricos masculinos. Sin embargo, es ahora cuando resuenan Safo, Hipatia o Aspasia. ¿Cuándo saldaremos la deuda pendiente?

Es importante la investigación y el estudio de las figuras femeninas en la historia. Las mujeres hemos estado mucho tiempo siendo invisibles para la narración histórica. Hemos estado en un segundo plano como madres de monarcas o esposas de emperadores. Nunca se nos concedía el papel que por derecho propio nos correspondía, pese a que muchas mujeres fueron esenciales para determinados acontecimientos históricos.

Cada vez hay más equipos que trabajan en estudios históricos relacionados con la mujer. Es clave que se consoliden, amplíen y refuercen. No es que no haya habido mujeres en la historia, es que hemos sido siempre muy poco visibles. Afortunadamente, eso está cambiando.

¿Cómo trabaja el Museo para visibilizar el papel de la mujer en la Antigüedad clásica?

Es una línea en la que llevamos trabajando desde hace más de cuarenta años. Hemos incorporado ese acento femenino y desarrollado líneas de investigación que ahora son un eje fundamental del Museo, como exposiciones monográficas sobre mujeres en la Antigüedad o la semana temática “Ser mujer en Roma” que desarrollamos todos los años.

Ocupó responsabilidades en la administración pública regional, ¿con qué se queda de aquel tiempo?

El ejercicio de la actividad política está muy denostado, pese a que es muy importante. Intenté llevar a ese campo mi conocimiento y mi carácter técnico y práctico. Es una etapa que recuerdo con satisfacción. Las mujeres en la gestión aportamos mucho valor añadido, capacidad de reflexión y empatía, algo que se echa mucho en falta.

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