ENTREVISTA | Irene Calle Izquierdo Tesorera del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura
«El avance no está en organizar una jornada, sino en que sea habitual que haya mujeres tomando decisiones técnicas y estratégicas»
Irene Calle Izquierdo, tesorera del COADE, pide que ‘Arquitectas y Extremeñas’ deje un impacto real más allá del evento: normalizar el liderazgo femenino en la arquitectura y abrir de verdad los espacios donde se toman decisiones, desde la firma de proyectos hasta la dirección de obras.

Irene Calle, tesorera del Colegio de Arquitectos de Extremadura. / Toni Gudiel

La jornada “Arquitectas y Extremeñas” se presenta como una cita ya consolidada para visibilizar el talento femenino en la arquitectura extremeña. ¿Qué le gustaría que cambiara en el sector después de esta edición de 2026 en Plasencia?
Me gustaría que el efecto no se quedara en el propio evento. Que realmente cambie la forma en que se entiende el liderazgo femenino dentro de la profesión. Que deje de verse como algo singular y pase a considerarse algo normal, consecuencia lógica de la formación, la experiencia y la responsabilidad asumida. El avance no está en organizar una jornada, sino en que en estudios, empresas y administraciones sea habitual que haya mujeres tomando decisiones técnicas y estratégicas.
¿Qué debate le interesa abrir sí o sí sobre liderazgo, toma de decisiones y presencia de mujeres en puestos directivos?
Creo que tenemos que hablar sin rodeos del acceso real a los espacios donde se decide. No solo de cargos o representación, sino de cosas muy concretas: quién firma los proyectos importantes, quién dirige las obras complejas, quién asume la interlocución con la Administración o con el promotor.
En arquitectura, decidir es asumir riesgo y responsabilidad. Cuentan la experiencia y la especialización, por supuesto, pero también la confianza y las redes profesionales. Si no revisamos cómo se reparten esas oportunidades, seguiremos hablando de liderazgo en abstracto, pero no cambiando la práctica real.
En el programa se citan retos como sostenibilidad, innovación técnica, complejidad normativa y profesionalización de la gestión. ¿Cuál de esos retos cree que está marcando más el día a día del sector en Extremadura y por qué?
La complejidad normativa, claramente. Cada proyecto exige un nivel de precisión mayor y una actualización constante. La carga urbanística, ambiental y sectorial es cada vez más exigente. Eso obliga a los estudios a trabajar con más rigor y mejor organización interna. Hoy el ejercicio profesional no admite improvisación.
¿Qué consejo le daría a una arquitecta joven que aspira a dirigir, gestionar o emprender en un ámbito todavía muy competitivo?
Que no se quede solo en el proyecto. El rigor técnico es la base, pero dirigir implica también saber gestionar, negociar, coordinar equipos y entender el marco legal en el que trabajamos. Y algo que para mí es clave: rodearse de un buen equipo. La arquitectura es compleja y muy exigente; ningún liderazgo sólido se construye solo.
¿Qué valor tiene, a su juicio, unir conversación y ejemplos reales (proyectos y trayectorias) en un mismo formato?
Le da verdad al discurso. Cuando escuchas trayectorias reales, con decisiones, dificultades y proyectos concretos, el debate baja a tierra. Y eso es lo que realmente aporta.
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